Las 7 charlas más motivadoras que usted tiene que ver para cambiar su vida
ENTRETENIMIENTO

Las 7 charlas más motivadoras que usted tiene que ver para cambiar su vida

Junio 28, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País.

Desde Mónica Lewinsky, Ismael Cala y Maison Maysoon sobre cómo sobrelleva con humor su parálisis cerebral.

Estas son las siete charlas Ted (Tecnología, entrenamiento y diseño) más motivadoras,  a cargo de líderes que han cambiado muchas vidas.

Aquí, un catálogo de  grandes enseñanzas que ustede debe ver ya mismo:

1. Mónica Lewinsky: Más compasión

 

“Están ante una mujer que fue silenciada públicamente durante muchos años. A los 22 años me enamoré de mi jefe y a los 24 conocí las devastadoras consecuencias. Fui tildada de mujerzuela. Mis padres temían que la gente iba a humillarme hasta matarme”, dice Mónica Lewinsky en una famosa conferencia Ted, publicada en marzo de 2015. La activista social enfatizó que “la humillación pública como deporte sangriento tiene que acabar”, refiriéndose al escándalo sexual que protagonizó con Bill Clinton y que salió a la luz  por  las redes sociales, en enero de 1998.

“Fui la número cero en perder mi reputación y mi dignidad (de la era digital) y casi pierdo la vida”. Recordó el caso del joven Tyler, de 18 años,  que se tiró de un edificio tras sufrir bullying por un video de él teniendo sexo con otro hombre. “Hay que consumir noticias con compasión. Hay una crisis de empatía, hay que cambiar creencias, sesgos del pasado”.

En su conferencia plantea un cambio radical en la educación, creando las condiciones para que pueda florecer el talento natural de los niños. “Hay  gente que cree que no es buena para nada, personas a las que no les gusta lo que hacen y   terminan acostumbrándose, que sufren por lo que hacen en vez  de disfrutarlo, y solo  esperan que llegue el fin de semana. También hay quienes aman lo que hacen,  y no se imaginan haciendo otra cosa”.

La educación actual, dice, es obsoleta, aleja a la gente de sus talentos naturales: “Se necesita  una revolución educativa, hay que desafiar lo que tomamos por hecho. La educación actual está creada en forma de comida rápida, estandarizada y empobrece  el espíritu y las energías, y las personas tienen aptitudes diferentes”. Y lanza esta frase: “Cada día, en todas partes, nuestros hijos extienden sus sueños bajo nuestros pies, debemos pisar suavemente”.

“¿Cuántos de ustedes están empequeñecidos? Quizás se están encorvando o estén cruzando las piernas  o tienen las manos en los tobillos”, insta Amy Cuddy a su audiencia. En su charla muestra como las “posturas de poder”—mostrar una actitud de seguridad, aún sintiéndose inseguro— pueden subir los niveles cerebrales de testosterona (poder) y bajar los de cortisol (estrés) y  mejorar las probabilidades de éxito. “Si alguien se muestra muy poderoso con nosotros, tendemos a  hacernos pequeños, y en vez de imitarlo, hacemos lo contrario.

Las mujeres muestran inferioridad frente a los hombres  al levantar la mano tímidamente en una clase”, explica. “Es posible que el lenguaje del cuerpo haga cambiar la mente: pensamientos, sentimientos. Si te tocas el cuello, te agachas o doblas tu cuerpo, muestras inferioridad; si te extiendes, levantas firme los brazos, muestras poder”.

“Nací con un síndrome muy raro que solo dos personas en el mundo, incluida yo, lo padecen, no puedo subir de peso, nunca he pesado más de 29 kilos. Como solo puedo ver por un ojo, si alguien me esta molestando lo dejo en mi lado derecho y es como si ni  estuviera allí. Fui criada 150% como una persona normal. Cuando nací a  mis padres les dijeron: ’Su hija no podrá hablar, ni caminar o gatear por sí misma. Pero ellos respondieron: ‘La amaremos y criaremos lo mejor que podamos”. En la escuela se enfrentó al matoneo.

“Cuando entré al jardín no tenía idea de que me veían diferente. Una niña me miró como un monstruo. Yo solo pensaba que yo era  genial, solo que muy pequeña, y que  era ella quien  se lo perdía. Mis padres me enseñaron que ante los malos comentarios,  debía levantar la cabeza y sonreír”.

La autora del libro ‘Detección de mentiras’ dice que “la mentira es un acto cooperativo, uno mismo acepta ser engañado.  Cada día nos mienten entre 10 y 200 veces, aunque muchas son mentiras piadosas. Los extraños mienten tres veces, en los primeros diez minutos de conocerse. Los hombres mienten ocho veces más sobre ellos que sobre otros, las mujeres, para proteger a otros.

En un matrimonio se miente en una de cada diez interacciones, en los novios el número de mentiras disminuye a tres”. La negación extendida, el uso de lenguaje formal, el poner distancia con el sujeto en el discurso (“esa mujer”); el usar lenguaje calificativo (“para ser honesto”) o saturar un relato con detalles irrelevantes, bajar la mirada y el tono de su voz, narrar los hechos cronológicamente, son señales de mentira.

 

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad