'La Voz Kids', el cara a cara de un reality que divide opiniones

'La Voz Kids', el cara a cara de un reality que divide opiniones

Noviembre 02, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo, editora Equipo de Domingo / El País
'La Voz Kids', el cara a cara de un reality que divide opiniones

Concursantes de ‘La Voz Kids’ han llamado la atención por sus prodigiosas voces y por la forma como actúan. Para algunos, tienen conductas propias de los adultos; para otros, se muestran auténticos, tal como son. Aquí, Ivanna, del equipo de Maluma.

La sicóloga Florence Thomas y la cantante Yolanda Rayo debaten sobre ’La Voz Kids’.

No solo las espectaculares voces de las decenas de niños que participan en el reality La Voz Kids han despertado comentarios entre el público colombiano.El rating de este concurso infantil (que desde su estreno el 22 de septiembre ha sido puntero en el ‘prime time’ de la televisión nacional con más de 17 puntos); además de las actitudes que asumen los niños; la competencia como tal, e incluso, el matoneo del que fue víctima uno de los concursantes en redes sociales, han suscitado comentarios contradictorios no solo entre los televidentes del común sino entre sicólogos, periodistas y reconocidos columnistas.Una de las que rechaza la participación de los niños en este tipo de formato de televisión es la sicóloga Florence Thomas, a quien invitamos a argumentar su opinión. La cantante y actriz Yolanda Rayo, en cambio, lo defiende. "Dejen a los niños jugar y vivir su infancia": Florence Thomas “Me parecen terribles los realities y si son de niños peor, porque los manipulan como si fueran adultos para que compitan en esta sociedad ya tan competitiva. Déjenlos vivir su infancia, sin competir desde tan temprano. Los concursantes de La Voz Kids tienen voces bonitas, pero lo mejor es que canten en los coros de su colegio, entre ellos mismos, en la casa, en el baño, pero que lo hagan en un concurso me parece tenaz para estos pobres muchachitos. He visto cómo se desesperan, cómo lloran. Es una manipulación meter a la infancia en un espacio que no le corresponde, es introducirlos a la fuerza en las competencias de los adultos, eso es terrible. Hay que dejar a los niños y a las niñas ser niños y niñas, que jueguen entre ellos. No los metan desde ya en este tipo de competencia dura.Son impresionantes los comentarios que están circulando en You Tube y las redes sociales con relación a este concurso. Les están hablando de una manera horrible. No es muy bonito leer que un tipo diga que se masturba ‘mientras veo esta niñita’, ¡por favor, por favor! Y eso el canal lo sabe, los está exponiendo. Cuando a mí me dicen que eso no es culpa de Caracol, respondo, lo siento, pero el canal Caracol no es loco, sabe muy bien qué significan las redes sociales, a qué someten a estos niñitos, pero ahí están los niños y con todo esto el canal gana mucha, mucha plata y eso es lo que le interesa. A los niños los empiezan a matonear, especialmente en las redes sociales, los exponen a un montón de peligros, de cosas insoportables. ¡Ya tenemos suficientes suicidios!.El concurso es un adefesio comercial, sí, tiene más sintonía que cualquier otro programa, porque a la gente de aquí le gusta ver a los niños llorar, verlos decir que están en el mejor día de su vida, etc. El concurso los hace comportarse como adultos precoces. Por lo menos no los están maquillando tanto, pero de todas maneras, las niñitas saben que tienen que ser sexys, lindas y como feminista odio esa cultura de las reinitas, las princesitas, eso me parece abominable, atroz, horrible, y seguimos en ese insumo que no me gusta. Participar en un reality de estos es un aprestamiento forzado al espíritu competitivo. Para algunos es válido, dicen que es ir acostumbrándolos a la vida misma, pero yo les digo ‘¡no, no a los 6 u 8 años, por favor!’. Ya es suficientemente duro entrar a competir en esta sociedad de adulto. Déjenlos jugar. Además, desde el punto de vista sicológico es muy malo saltarse etapas, afanarse para ser adultos. Ellos van a ser adultos y van a tener que confrontarse con la competencia, con el consumismo, con todo, sí, yo sé, pero no los apresuremos, dejémosle vivir su infancia y eso será bien aprovechado más tarde. Si viven cada etapa de su infancia como se tiene que vivir, sin forzar, sin ir demasiado rápido, mucho mejor.Déjenlos soñar sus propias historias. Pregúntenle a Andrea Echeverry si pasó por eso, nunca. A Shakira. Creo que ella nunca pasó por un reality de estos cuando chiquita. Para triunfar en la música, además de las capacidades, se necesita trabajo, mucho trabajo, disciplina, estudio. No es necesario un reality. Pueden participar en el coro del colegio, después hacer el conservatorio, sí, perfecto. Hay niños que tienen una voz bonita a los 6, 8 años, pero a los 10 años van a cambiar de voz y se acaba todo para ellos. Sobre todo el cambio de voz que se produce en los varones es tenaz. Por eso también no estoy de acuerdo con estos realities. Luego de escribir mi columna sobre La Voz Kids, quedé en mirar nuevamente el programa. Ahora están en lo de 3x3 (3 de un mismo equipo compiten y solo uno pasa a la siguiente ronda) y me parece durísimo eso. Los no escogidos lloran, lloran, lloran desesperados, desesperados. Lloran los niños, llora el jurado. Y precisamente el papel del jurado es muy insoportable también: los controlan con ‘mi princesita’, ‘este no es el fin de la vida, tú vas a volver’, ‘tú tienes una voz muy bonita’… no, no, no, ¡ya no hay nada más qué decir! ¿Pero qué hacemos? eso le gusta mucho a la gente aquí”. "Mostrar un niño llorar no es amarillismo": Yolanda Rayo“Lo maravilloso de los realities como La Voz Kids es comprobar que estamos llenos de gente talentosa en este país. El programa es un espectáculo, una oportunidad para que los niños muestren su talento y es divertido. Lo que se diga con respecto a que los niños son o dejan de ser por este programa no es verdad. El que ellos se crean el cuento de la fama dependerá de sus papás, de los valores que les han inculcado.Tampoco creo que el programa los induzca a una insana competencia, solo es una forma de poner a prueba su talento. Yo me imagino que dentro de la producción hay un equipo de profesionales, entre ellos sicólogos dedicados a los niños, para que les hagan caer en cuenta que esto es simplemente mostrar el talento, que por el hecho de que no pasen no van a frustrar sus sueños, no es matarles las ilusiones. En este sentido es donde está la responsabilidad del programa como tal. Porque si al niño no lo forman para decirle perdiste, no por malo, sino porque algo faltó o no eras lo que el jurado estaba buscando, este tipo de concursos no tendrían sentido.Y el programa no me parece un adefesio comercial. La televisión es un negocio y lo que no funciona hay que sacarlo y lo que sí, hay que venderlo. Uno en un negocio lo que hace es poner lo que más se vende.Y que los sicólogos digan que los niños juegan a ser grandes, qué pena, pero uno a esa edad no se va a devolver, ellos van a ser grandes, y las mamás tienen la responsabilidad de decirles que ellos deben seguir jugando como niños porque grandes van a ser y nunca se van a devolver a ser niños, nunca. Sobre que una niña se vista sexy o el niño se vista como si fuera un adulto no es culpa del espacio, el contrato del programa no dice ‘te tienes que vestir sexy’. La responsabilidad es de los papás. Si la niña se viste sexy es porque su mamá la viste o la deja vestir sexy. La culpa de cómo se comporten frente a las redes sociales y a la competencia como tal, tampoco la tiene el programa. Los únicos que tienen la culpa son los papás. Uno es lo que le enseñan los papás, como lo forman, de los valores de la casa.Y yo soy un ejemplo de que por soñar con ser artista uno no deja de ser niño o niña. Yo jugaba con la vajilla, con las muñecas. Pero parte de mi juego también era jugar a ser artista: me subía en una piedra a cantarles a mis primos. Y artista soy hoy, pero no he dejado de poner los pies sobre la tierra y eso se lo debo a mis padres que me dijeron esto no es de figuración, para esto hay que trabajar, estudiar, seguir. Para mí el éxito y la suerte son dos cosas distintas y lo que pasa con los niños en este programa es un golpe de suerte, el éxito lo va a obtener el que se mantiene con estudio, disciplina, de tener la posibilidad de seguir. Pero una cosa es querer ser artista y otra cosa es la inmediatez, querer tener fama. Famosa es Shakira, porque ella ha hecho todo el trabajo para serlo. Y otros, muchos, son producto de la inmediatez y de la popularidad. Mi mejor ejemplo es Shaira, ese talento tan maravilloso del primer reality para niños que fue ‘El Factor X’, que alguien diga, ¿qué ha pasado con Shaira? Por eso para mí es importante la continuidad de formación no solo artística sino como personas, para que a los talentos no los descuiden. Ahí es donde radica la responsabilidad de los papás y del programa. Porque todo no es tan bonito en este medio, la industria está prostituida porque a veces el que triunfa no es el más talentoso sino el que más paga. A ese tipo de cosas es que deberían prestrarle atención: la formación real de estos niños. ¿Y qué tiene de malo que veamos que el niño, el jurado o un papá llore? No es amarillismo mostrar al niño llorando, no, es que el niño lloró, el jurado lloró, la mamá lloró y hay que mostrarlo, porque eso hace parte de las emociones. ¿Por qué vamos a ocultar las emociones? ¿Simplemente los ponemos a cantar? El programa es un ‘rea-li-ty’ y un reality cuenta lo que está sucediendo. Y es la realidad que el niño llora porque lo sacan. ¿Qué tiene de malo que nos lo muestren? El reality muestra las emociones de todos y debemos verlas”.

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