ENTRETENIMIENTO

La versión del Principito en la patagonia argentina

Noviembre 22, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
La versión del Principito en la patagonia argentina

Alejandro Guillermo Roemmers.

El empresario y escritor argentino A.G. Roemmers habla sobre su libro ‘El regreso del Joven Príncipe’.

¿Qué pasaría si el Principito, el entrañable personaje de Saint-Exupéry dejara de ser niño? ¿Qué pasaría si creciera y se convirtiera en un adolescente? ¿Conservaría su inocencia? ¿Qué respuestas le daría hoy a la guerra, al dolor, a la enfermedad, a la aparente falta de sentido del mundo actual?Con estas preguntas en mente, el empresario y escritor argentino A.G. Roemmers se encerró durante nueve días y nueve noches hasta escribir una historia que “salió directo del alma”. El resultado es un libro que acaba de presentar en Colombia y que ha titulado ‘El regreso del Joven Príncipe’.Roemmers hace revivir al Principito en una nueva historia sobre un hombre que recorre la Patagonia argentina y se encuentra en el camino con un adolescente que resulta ser el Principito. El intrigante adolescente sube al auto y, durante el viaje, entabla con el hombre un diálogo que va desnudando al sencillez de los grandes interrogantes de la existencia. El autor argentino habló así con El País:¿Este nuevo libro está dirigido principalmente a los adolescentes?Ese es mi principal objetivo. Que en este mundo del zaping, de e-mails, de videojuegos y de todo aquello que implique velocidad, aún haya tiempo para meditar. En el ritmo del mundo moderno los sentimientos se quedan en la superficie y no echan raíces profundas; este es un libro que -espero yo- llegue a los colegios para que ayude a los jóvenes a reflexionar, y para crear un ambiente de charla con sus pares, sus padres y sus profesores; una charla sobre la muerte y sobre el sentido del dolor y la enfermedad. Yo traté un poco de responder estas preguntas para ayudar a la reflexión. Ese fue el objetivo del libro, que en últimas es el mismo objetivo de El Principito: enseñar que “Lo esencial es invisible a los ojos”. ¿Por qué consideró importante hacer una segunda parte de un libro tan icónico como ‘El Principito’?Hay que recordar que ‘El Principito’ (publicado el 6 de abril de 1943) fue escrito en un momento de desazón por los estragos de la II Guerra Mundial. Los jóvenes tenían pocas ganas de vivir en un mundo tan poco amable. Eran tiempos de desesperanza por el mundo, por la propia vida, por el entorno. Cuando yo era joven tampoco tenía muchas ganas de vivir, leí ‘El Principito’ a los 18 años y me sentí identificado con su melancolía y su desconcierto por ese mundo adulto que parecía tan duro de afrontar. Pero encontré la forma de superarlo y 20 años después supe que había que escribir el complemento del primer ‘Principito’, por que en la vida hay que seguir. El Principito es un niño puro, pero hay que encontrar la forma de crecer, de madurar y de preservar las ganas de amar a otros.¿Sintió algún pudor al meterse con el personaje de Saint-Exupéry? No hubo tabú ni temor. Para mí fue de lo más natural, porque sentí dentro de mí el mensaje y tenía la necesidad y la obligación de hacerlo. Lo hice sin miedo a no estar a la altura de Saint-Exupéry porque no escribí pensando en lo que pudieran decir los críticos literarios sino en que, quien lea mi libro, se sienta acompañado en el camino.Tardó muy poco en escribirlo...Puedo decir que escribí en libro en 9 días o en mis 43 años de vida, da igual, lo importante no es el tiempo que uno se toma para escribir sino cómo la vida misma es la que va escribiendo sus libros en uno. Este libro se ha venido escribiendo en mi alma durante toda la vida. Las cenizas del volcán que erupcionó en Chile dieron la vuelta al mundo y regreson a Chile después de un largo viaje. Así es escribir un libro.

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