La profesión de las modelos, una vida no tan rosa
ENTRETENIMIENTO

La profesión de las modelos, una vida no tan rosa

Febrero 25, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera, periodista de El País.
La profesión de las modelos, una vida no tan rosa

Mónica Castaño dio ejemplo y profesionalismo durante nueve años en la agencia de Chachi Ledesma. Y lo demostró con su triunfo en Colombia’s Next Top Model.

Aparte de los peligros externos a los que están expuestas en la sociedad de hoy, las modelos también enfrentan otras dificultades al interior de su profesión.

Aparte de los peligros externos a los que están expuestas en la sociedad de hoy, las modelos también enfrentan otras dificultades al interior de su profesión.Tony Marques, el agente de modas más reconocido en Colombia, considera que la mayor dificultad es lo imprevisto de su agenda, estar dispuestas a viajar donde el contrato las llame y estar libre unos días y otros muy ocupadas. Andrés Villegas, comunicador social que hace tres años decidió abrir su agencia de modelaje Ángeles TV., admite que hay otros riesgos como los de salud, por el afán de las chicas de estar en la talla adecuada para un evento. “Conocí el caso de una joven que por ir a una feria de moda se sometió a una dieta rigurosa y a unas jornadas intensas de gimnasio para cumplir con unas medidas estándar que nos imponen desde afuera, se descompensó y cayó en una bulimia nerviosa que le costó dos días de hospitalización”, dice Andrés.Otras modelos recuerdan un desfile en traje de baño. La exigencia era tener el abdomen absolutamente plano y el día del evento tomaron té en tal cantidad que a la hora de salir todas estaban en el baño con daño de estómago. “Pero uno así esté muribundo, así sale y con su mejor cara”, dice una de ellas. Por ello, la clave del éxito en esta carrera, Alejandro Prado, director de la Agencia El Molino, la resume en la palabra: disciplina. “Es importante que la modelo entienda que se debe cuidar, hacer su rutina de ejercicios y una dieta adecuada para lucir saludable con una piel sana, un cabello hermoso, unos dientes y unas manos bien cuidadas, de tal forma que cuando la llamen para un casting, ella esté perfecta”. Lo que significa que una modelo no se pone a tono de un día para otro antes de ir a una pasarela, a una feria de moda, un lanzamiento, un catálogo, un estudio fotográfico. Y las que pretenden hacerlo a última hora son las que se desmayan en el estudio o en el camerino, porque arriesgan su salud por ganar un contrato o un casting sin estar bien preparadas. Otras caen en la sobreexposición para figurar. No pierden evento en la zona rosa, un contrasentido con el autocuidado. “Una modelo que rumbea, trasnocha y hasta cae en excesos como las drogas, envejece rápido y va a lucir desmejorada. Por el contrario, ser profesional implica dormir, comer y llevar un estilo de vida sano”, dice Marques.Otras circunstancias de riesgoUna modelo debía aparecer suspendida en el aire, frente al Teatro Municipal, sostenida por un arnés en el pecho. Pero cuando la bajaron, estaba casi sin oxígeno porque el arnés le quedó muy apretado y ella nunca dijo nada buscando que la foto quedara bien.Para Nathaly Gómez, de la agencia El Molino y quien ha desfilado para los invitados internacionales del Cali Exposhow Oscar de la Renta, Roberto Cavalli, Moschino y Jean Paul Gaultier, lo más difícil son las esperas eternas de los ‘casting’. El de Cavalli empezó a las 3:00 p.m. y a las 3:00 de la madrugada las modelos seguían en camerino, esperando el sí de la estrella ‘fashion’. “Él mide vestido por vestido hasta hallar la modelo con la personalidad para cada traje y viceversa”. El proceso se repite y muchas veces para escuchar un ‘no’. O un despectivo ‘estás gorda’, como le dijo la italiana Alberta Ferretti a Nathaly, que es talla 6. Peor aun es si la niña es seleccionada, va al evento, se somete al maquillaje, peinado y ‘styling’ y en el último minuto al diseñador le gusta otra y solo dice: ‘nena, tú no vas’, ‘muñeca, te sacaron, ciao’. “En el camerino no hay tiempo para explicaciones ni los diseñadores tampoco las dan”, dice Fabio Arias, gerente de El Molino, quien resalta que un ‘no’ es una experiencia fuerte para una niña de 14 años, que apenas empieza.Viene la desilusión, como la de una niña que no volvió porque el diseñador a última hora no le gustó su caminado. “Se sintió horrible, sus papás, la tía, la abuela y hasta los amigos del colegio compraron la boletería para verla, pero se quedó con su rabia y su tristeza”, dice Fabio Arias, de la agencia El Molino.“Cada vez pasa menos, pero la disculpa es que el diseñador elige, pero si ya tuvo suficiente tiempo para verla; al menos debería avisar con antelación para manejarlo con más delicadeza y respeto”, dice Chachi Ledesma, gerente de la escuela Model MGMT by Chachi Ledesma.Nathaly cuenta también lo incómodo que resulta permanecer de pie por dos o tres horas con unos zapatos 37 si casi todas las modelos calzan 40, para que el traje no se arrugue mientras sale a pasarela. “Después de una feria de moda uno queda agotado, el pelo destruido, lleno de nudos por tanto peinado y hasta con infecciones en la piel o en los ojos porque a todas nos maquillan con los mismos pinceles”, dice.Otro obstáculo es lograr que el mercado reconozca el modelaje como una profesión y sea bien remunerada. “Muchos clientes regatean la tarifa con el argumento de que es ‘para dos minutos’ (en pasarela), pero no piensan que esa modelo lleva meses, quizás años, preparándose para estar en forma, tener porte y pasarela y así lograr posicionar su marca”, dice Chachi, con doble conocimiento de causa porque fue modelo y tiene su agencia hace 15 años.Todos coinciden en que no es justo. Son horas en el gimnasio, la peluquería, privándose de la rumba o de compartir en familia, corriendo con su universidad o su colegio, días enteros de casting, de mediciones de ropa y zapatos, ensayos, en fin, todo para vender lo que el cliente desea.Más cuando se enteran que luego esos mismos clientes le pagan el doble a una modelo traída de otra ciudad y con los gastos pagos de hotel y tiquetes aéreos. “Siempre digo, dénle la oportunidad a las niñas nuevas, pero es que los vallecaucanos nos pasamos de queridos, hospitalarios y de brazos abiertos con la gente de afuera”, denuncia Chachi, promotora de nuevos talentos.Vea la primera parte de este informe aquí.

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