La poesía que escribe una mujer en prisión para que sus hijos no la olviden
ENTRETENIMIENTO

La poesía que escribe una mujer en prisión para que sus hijos no la olviden

Octubre 18, 2017 - 11:45 p.m. Por:
Ánderson Zapata Reyes, reportero de El País
Poesía

Diana es una mujer que utiliza las letras para que su hijo no la olvide mientras ella está en prisión.

Ilustración: Maryuri Quiceno

Te volví a amar como antes, te acepté otra vez en mi vida, permití que entraras en mi corazón, pero por qué me volviste a dejar, por qué me rompiste el corazón, por qué te fuiste sin despedirte, por qué te amé como antes”.

Esas fueron algunas de las líneas que la pequeña Laura de cabello negro, escribió entre la rabia y la tristeza hace ya casi un año, cuando se enteró de que su mamá había sido detenida por las autoridades por segunda vez y que no estaría por un lago tiempo en casa junto a ella, su padre y su hermano de tan solo 6 años. “Mi papá fue el que me dio la noticia de que habían arrestado a mi mamá. Mi mundo se paró. Se frenó porque no quería visitarla en la cárcel de Jamundí. No quería verla. Sentí cómo mi corazón se rompía”, recuerda Laura quien apenas tiene 15 años.

Pero en días pasados todos esos sentimientos quedaron atrás y después de 11 meses de no verse, Diana, madre de la pequeña Laura, pudo volverla a mirar a los ojos para abrazarla y decirle que no la olvidara y que la perdonara. Todo sucedió el pasado 16 de septiembre en el Teatro Jorge Isaacs en el marco de la premiación del XII Concurso de Poesía inédita de Cali, evento del que Diana fue una de las ganadoras en la categoría Personas Privadas de la Libertad.

Un teatro lleno fue la locación para ver una escena en la que Diana Paola Morales, sentada en la primera fila y custodiada por varias guardianas del Inpec, viera llegar a su hija y de inmediato rompiera en llanto. Los asistentes miraban en silencio una imagen que seguro no se les borrará por mucho tiempo de su mente, pues era evidente que madre e hija tenían muchas cosas por decirse, pero no lo podían hacer. El llanto de ambas no las dejaba hablar, solo se abrazaban.

Durante la ceremonia de premiación Diana y Laura se decían cortas frases al oído y sus manos entrelazadas no se soltaban, seguro querían que el tiempo pasara lo más lento posible para poder contarse todo lo que había pasado los 330 días y noches que mamá había estado fuera de casa por una mala decisión. Luego, llegó el momento más esperado de la velada y Diana, que ocupó el segundo lugar en su categoría, subió a la tarima para leer su poesía. Silencio total.

“Tal vez ya no sabes de mí, quizás tus frágiles manos ya han olvidado mis manos sosteniéndote, quizás tu tierna piel ha olvidado mis besos y ya no conservas el aroma de mí en tu mente, quizás hasta mi voz has olvidado”.

Fueron las primeras líneas de la poesía que Diana escribió para dedicarle a su hijo de 6 años. “Decidí escribirle a mi hijo porque llevo 11 meses sin verlo y son muy efímeros los recuerdos. Antes yo era el mundo de mi hijo y hoy siento que él me ve como algo pasajero. Cuando hablo con él por teléfono percibo que cada vez está más lejos y ausente. Siento que ya no soy su mundo, ni su todo, pues durante este tiempo ha aprendido a vivir sin mí y tengo temor de que él me borre de su corazón. El mayor miedo que tenemos quienes estamos en una cárcel es que las personas a las que amamos se olviden de uno”, confiesa Diana en medio de lágrimas.

“A pesar de todo mis hijos siguen siendo mi motor, y por más cansada y desanimada que esté, y diga que ya no puedo ni aguanto más, cuando veo la foto de ellos digo: ‘Tengo que ser capaz’”, asegura Diana y recuerda con esperanza que falta un poco más de cuatro meses para volver a estar reunida con su familia.

Esa misma esperanza tiene José Róbinson Mosquera, el ganador de la categoría Privados de la Libertad por su poesía titulada ‘Fe’, y a quien le falta un poco más de tres meses para recuperar la libertad.

A José, quien cuando salga de prisión espera publicar un libro de recetas de cocina, escribir lo transporta y lo hace sentir libre.

“Al escribir me aíslo y me voy a pasillos donde la gente me conozca poco para concentrarme e inspirarme”, explica José, quien tiene dos hijos.
Mientras tanto, los días pasarán y tanto Diana como José deberán seguir en prisión, pero sin duda aquella noche de septiembre partió en dos sus condenas y fue el combustible que les hacía falta para poder sobrellevar sus días en la cárcel.

“Hoy estoy muy emocionada. Es un respiro, es como un baño de agua fría, siento que me he quitado un peso de encima. Escribir siempre me ha gustado, lo que pasa es que confío poco en lo que hago, pero hoy comprobé que sí vale la pena escribir”, dice Diana sonriente después de finalizada la gala. En su rostro se podía ver que se sentía viva, ese aplauso ensordecedor que por un minuto le brindaron de pie los asistentes a la ceremonia después de que terminó de leer su poesía, la había hecho sentirse valorada, mientras su hija solo la miraba fijamente.

“Ese día la abracé con todas las fuerzas que tenía. Lo único que le dije fue que estaba muy orgullosa de ella y que la amaba”, asegura Laura, y revela que todos los días que su madre ha estado en prisión han sido muy duros porque su hermano menor al principio lloraba mucho durante las noches porque la extrañaba, pero ahora “creo que la ha ido sacando de su vida y su corazón porque la recuerda poco. Tengo miedo de que mi hermano no la reconozca cuando ella regrese”, dice Laura, quien cursa grado octavo.

Para evitar que su hermano olvide a su mamá como consecuencia del tiempo que han estado separados, Laura todos los días se encarga de recordarle muchos de los momentos alegres que compartieron juntos.

“Nunca le he dicho que mi mamá está en la cárcel porque no quiero que piense mal de ella, solo le cuento las cosas buenas que la caracterizan”.
Inclusive, Diana cuenta los días que le faltan para salir libre y desea que su hijo no la olvide para que cuando esté más grande pueda leer la poesía que le escribió y por la que fue premiada en el Festival.

“A mi familia quiero decirle que me perdone, pues en ocasiones cometemos errores y tomamos malas decisiones que no nos imaginamos cómo llegan a afectar a las demás personas. Mi esposo, mis hijos, mis hermanos y mi suegra han sido el soporte. A ellos quiero decirles que me perdonen las lágrimas que han derramado, las noches que han tenido que pasar solos, las veces que mi hijo ha tenido fiebre y no he estado allí para ayudarlo o brindarle un beso y una caricia, pero ya sé que pronto va a llegar ese momento”, dice Diana, quien guarda la esperanza de llegar a casa, encontrar a su familia unida y reparar con buenas acciones y comportamientos el dolor causado.

Y mientras ese día llega, Laura le envía un mensaje a los padres que están pensando en tomar ‘soluciones rápidas’: “Como hijos sufrimos demasiado al ver que nuestros padres, que son el ejemplo a seguir, están en la cárcel. En ese momento nosotros no sabemos a dónde ir ni qué decisiones tomar. Piensen dos veces antes de tomar una decisión”.

Poesías ganadoras

A MI HIJO.
Por: Diana Paola Morales.

Tal vez ya no sabes de mí,
quizás tus frágiles manos ya han olvidado mis manos sosteniéndote,
quizás tu tierna piel ha olvidado mis besos y ya no conservas el aroma de mí en tu mente,
quizás hasta mi voz has olvidado y ya no te acuerdas del último cuento que te leí,
o de la canción que te entonaba para dormir.
Quizás para ti solo sea un nombre.
La madre que no está a tu lado pero que tú siempre esperas.
Pero para mí lo eres todo.
Eres la razón de levantarme cada día. Eres la causa por la que no me rindo, y todo lo tuyo lo conservo como mi gran tesoro que nadie podrá arrebatarme.
Porque tú eres todo lo que tengo y tendré, y jamás me cansaré de luchar hasta que pueda tenerte entre mis brazos para que tu corazón y el mío se encuentren como cuando estabas dentro de mi vientre, y yo era tu mundo y tu mi más bella ilusión.

FE.
Por: José Robinson Mosquera.

Cómo me aflige la duda, cómo mi mente atormenta, y en vano la ciencia intenta, pronto venir en mi ayuda.
A mi pregunta está muda
y es vano su refrigerio
porque oigo este misterio.
¿Qué soy y cuál es mi origen? a los sabios he preguntado,
y lo que me han contestado son cosas que más me afligen, que aunque muy serios me exigen que acate su magisterio, continúo en el misterio.
¿A dónde voy?, les pregunto.
¿En dónde está mi destino?
No me indican en camino, no les importa el asunto.
Según lo que yo barrunto, y aunque me hablen con imperio, continúo en el misterio.

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