La historia de Yuri Buenaventura, el hombre nacido para la música

La historia de Yuri Buenaventura, el hombre nacido para la música

Mayo 18, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Claudia Liliana Bedoya | Reportera de El País
La historia de Yuri Buenaventura, el hombre nacido para la música

“Soy un embajador de los sonidos del Valle y la prueba es la condecoración”, dice Yuri Buenaventura.

Aunque su trabajo no es ampliamente conocido en Colombia, este bonaverensa ha logrado cinco discos de oro en Francia.

Fue un 19 de mayo de 1967, en la casa de Simón Ibarra, en Buenaventura, donde la partera Mercedes Mosquera ayudó a Nery Giraldo a traer al mundo a su hijo menor: Yuri. Cuenta el padre del niño, Manuel Bedoya, que en el momento del alumbramiento en el ambiente flotaban sonidos de marimba y de tambores. “Al frente de la casa ensayaba un grupo de música folclórica, les había pedido que dejaran la bulla, pero como el parto se demoró, ellos no podían dejar de ensayar. Ahora entiendo por qué él me dijo una vez: ‘Pa, yo creo que mi condición de músico y de artista, se dio cuando yo estaba naciendo’”, rememora el papá de Yuri Bedoya, conocido artísticamente como Yuri Buenaventura. Hijo de dos religiosos, él de Antioquia y ella de Caldas, la familia Bedoya-Giraldo fijó residencia en Buenaventura. Yuri creció en una casa donde “se escuchaban cantos gregorianos y música clásica; y afuera era África”, dice. Cursó primaria en la escuela del Terminal Marítimo y el bachillerato en el Instituto Técnico Industrial Gerardo Valencia Cano. Cuenta su padre que Yuri fue tímido de niño, pero armó un grupo para cantar villancicos. Disciplinado y buen estudiante, su terror fueron las matemáticas. En el bachillerato brilló porque no llevaba cuadernos. “Yo era maestro y pedía a mis colegas que no le alcahuetearan nada, pero él era buen estudiante”, afirma su papá. Carlos Arturo Arias, amigo de la familia, recuerda que Yuri era “un niño travieso, avispado, montaba bicicleta, patines y se la pasaba jugando en la calle Cundinamarca, en Buenaventura”.Prestó servicio militar en Bogotá y era tenido en cuenta para hacer dibujos y elaborar carteleras por sus conocimientos en dibujo técnico. De vuelta al Puerto, tuvo que capotear con su familia una difícil situación económica y al no encontrar trabajo decidió viajar en búsqueda de algo mejor. “Para ese entonces, yo era sindicalista y solo lo podía mandar a Cuba, pero me dijo que no. Con los días salió con el cuento de irse para Francia y en una cooperativa me tocó fiar para el pasaje”, recuerda Manuel. Afirma Yuri que partió “a probar suerte, no sabía nada de francés, cero, llegué muy despistado”. En su equipaje llevaba “un arequipe, unos pandebonos, una panela. Lo más duro fue cuando el de la aduana francesa le metió el dedo al arequipe para ver si no había nada. Llegué a casa de un amigo, ahí estuve un mes y me lancé a vivir por mi cuenta”.El metro de París fue su primera comunidad, ahí aprendió a apreciar las diferencias. El lugar también fue su refugio varias noches. Mientras tanto, en Buenaventura, su familia ignoraba su suerte. “No sabían nada, me perdí varios años. Mandé una carta diciendo que estaba estudiando, pero un amigo les dijo que yo estaba pidiendo limosna en el metro y eso casi mata a mi mamá”, dice.Pero un día, relata su padre, “llegó aquí como un rasta, con un pelo largo como el de Bob Marley y con una guitarra en la mano. Fue una alegría grande”. Regresó a Francia a estudiar economía en La Sorbona y faltando dos semestres para finalizar cambió su rumbo hacia la música.“Elegí la música porque necesitamos aprender a amar y a sentir al otro para que no existan desequilibrios. En el metro yo les daba a todos mi música. Me metí al arte para aportar la unidad de los humanos”, explica el artista.Hoy, Yuri Buenaventura “es identidad transatlántica y transnacional porque ha logrado conectar su identidad como colombiano y ciudadano del Pacífico con el mundo”, señala Paula Moreno, exministra de Cultura y directora de la Fundación Manos Visibles. Y para el periodista y escritor bonaverense Medardo Arias Satizábal, “Yuri representa lo mejor de nosotros, que es la alegría, el sentido de la música y la humildad”. A ojo cerradoCantar con los ojos cerrados es el sello característico de Yuri Buenaventura y eso algunos lo pueden interpretar como sentimiento, otros como excentricidad o como el show de un artista en escena; pero Yuri le confesó a El País que tiene un trauma de niño. “Tendría unos 7 años. Estaba en un concierto en el Coliseo Cubierto de Buenaventura y yo era el animador, Yuri me dijo que quería cantar y le dije que no”, recuerda Manuel Bedoya, su padre.Yuri se refugió en el camerino a llorar y el productor quiso saber qué le pasaba. “Le dije, ‘ese señor que está allá no me deja cantar’, y eché al agua a mi papá, como si no lo conociera”, relata Yuri.Así que el productor le pidió a Manuel que presentara a un espontáneo. “Mi papá salió con toda la fuerza y anunció al espontáneo, salí muy fresco y como todos sabían que yo era el hijo de él, la gente empezó a chiflar. Cerré los ojos y empecé a cantar el tema decembrino ‘El gamín’”.Ese fue el primer asomo de una estrella que más adelante pondría a bailar a Europa con discos como ‘Herencia africana’ (1996), ‘Yo Soy’ (2000), ‘Vagabundo’ (2003), el compilado ‘Lo Mejor de Yuri Buenaventura’, ‘Salsa dura’ (2005) y ‘Cita con la luz’ (2009). “En Colombia no conocen bien su trabajo, hace falta más difusión y cuando se le conoce en áreas como el bolero, uno se da cuenta que es un artista de muchos quilates, así como en la salsa pura y el jazz, que él ha fusionado con la música del Pacífico”, señala el escritor Medardo Arias.Paula Moreno, exministra de Cultura y admiradora de Yuri cuenta que además de ser un ícono de la música es una autoridad en su pueblo. Recuerda que en una ocasión le hizo una encerrona al alcalde para que no siguiera poniendo trabas a un proyecto cultural que hoy se conoce como Escuela Taller. Dice su padre que Yuri, además de llorar por todo, incluso cuando da entrevistas, es un hombre que a veces no atiende ni escucha consejos. Y Moreno anota que Yuri padece “una locura artística bien administrada por su genialidad. Tiene arranques para crear, hacer y a veces no se mide. Pero logra poner a todos a favor de esas causas”. En breveFue descubierto en el metro por Camilo Azuquita, un cantante panameño que lo integró a su orquesta. El productor Jacques Sanjuan escuchó en la radio la versión salsa de ‘Ne me quitte pas’ y puso a Yuri en la ruta del éxito.Por sus ventas millonarias en Francia ha recibido cinco discos de oro.

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