La historia de Santiago Alarcón, el hombre que se quedó con el papel de Jaime Garzón

La historia de Santiago Alarcón, el hombre que se quedó con el papel de Jaime Garzón

Febrero 25, 2018 - 12:39 p.m. Por:
María Camila Cardona e Isabel Peláez, reporteras de El País 
Santiago Alarcón 1
1. En boca de él

En medio de un temblor en Medellín, nació, un 23 de noviembre de 1979, Santiago Alejandro Alarcón Uribe, quien tuvo que, a sus 11 años, acompañar a su madre en la crianza de sus cinco hermanos, tras el asesinato de su padre en la época de la violencia.

Tímido, blanco de burlas por su daltonismo, un poco despistado, de buen corazón y de familia de artistas, se dio a conocer por ‘El man es Germán’, un macho alfa de barrio que se convirtió, en el 2010, en un fenómeno televisivo, musical, que incluso llegó a ser marca.

Actualmente protagoniza el biopic ‘Garzón vive’, sobre la vida del periodista y humorista Jaime Garzón, en medio de fuertes críticas a la novela y un bajo rating. “Siento que esa medición no es real, creer en algo que se mide como se medía la tensión hace diez años, es obsoleto, porque el consumo de la televisión cambiado. Y si la supuesta crisis del canal fuera tan seria, estaríamos a punto de dar un paso muy importante, significaría que el país no está tan polarizado”, asegura Alarcón.

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“La medición nuestra, como actores, se hace de otra forma, en las redes sociales y de manera personal. Y te garantizo el éxito de la serie, porque hace tiempo no me pasaba lo que me pasa con este personaje, la gente me detiene en la calle, me escribe todos los días, para decirme que han vuelto a ver televisión gracias a ‘Garzón vive’. Es muy lindo volver a unir a las familias alrededor de una novela”, agrega.

¿Cómo podría comparar el impacto de ‘El man es Germán’ y Garzón Vive?

Son los personajes que para el público tienen más impacto, pero yo le doy valor a todos los papeles que he hecho, todos me han aportado a mi vida y a mi carrera, como Jaime, de ‘Hasta que la plata nos separe’ y otros que quizás la gente no tenga muy presentes.

Jaime Garzón.

Siempre se pensó en Santiago Alarcón para el papel de Jaime Garzón y se quedó con él.

Especial para El País

Precisamente, Jaime le dio un premio TV y Novelas como actor revelación...

Sí. Pero los premios son añadidura, no tienen para mí importancia más allá del reconocimiento que la gente pueda darle al personaje. Y uno no debería pensar en eso, porque se distrae.

¿Cómo exorcizó a ‘El man es Germán’?

La responsabilidad con el personaje siguiente siempre es la misma, independientemente de si le va bien o no. Uno va evolucionando a medida que se despide de cada papel y pasa a otro.

¿Pero sí quería desprenderse de Garzón?

Sí y lo hice. Fue un juego muy divertido ser él, me permitió hacer cosas que generalmente no puedo, dolió dejarlo ir, porque fue maravilloso ser Jaime Garzón, pero tocaba.

¿Qué le quedó de ese personaje?

La esperanza, creer que las cosas pueden cambiar, que en Colombia se podría crear conciencia en los ciudadanos y mejorar su forma de vida. Ese sentimiento que tenía él todo el tiempo en sus personajes y en lo que decía, fue lo que me quedó.

¿Fue bueno trabajar con Sergio Cabrera?

No había trabajado antes con él, fue de las mejores experiencias tener al lado a semejante director. Tiene tanta mística que su energía se impregnaba en el set. Generaba respeto por lo que hacíamos y por la historia. Hizo todo más fácil.

¿Es cierto que el personaje de Garzón llegó a usted y no usted a él?

Sí. Yo fui por primera vez al restaurante El Patio, que era como la oficina de Jaime y me encontré con Juan Carlos (Pérez), el libretista, a quien no conocía, y me dijo que veía en mí a Garzón.

¿Qué cambios físicos implicó la construcción del personaje?

Bajé 10 kilos y usé tres prótesis dentales, porque Jaime tenía una enfermedad en los dientes que causaba que no le pararan de crecer. Arranqué con una, usé otra más grande y, después, las de Heriberto que son encías.

¿Habló con Marisol Garzón o con el hermano de Jaime?

Juan Carlos (Pérez, el libretista) hizo una investigación de varios meses, con más de cien entrevistas a personas cercanas a Jaime, como sus hermanos. Estaba todo lo que uno quería saber y me preparé con esa información, libros y videos sobre él.

Usted, al igual que Garzón, lucha contra las injusticias. ¿Esto le ayudó para asimilar ese rol? ¿O le incomoda hablar del tema?

No es incómodo, al contrario, es algo de lo que pocas veces preguntan, y sí, yo fui el primero en hacer parte de la Asociación Colombiana de Actores, ACA (fue el primer presidente). Y sigo siendo parte porque se trata de ayudar a los actores, no solamente desde lo laboral sino desde la dignidad. Y esto tiene que ver con lo que hacía Jaime, con la necesidad de pelear por lo que nos pertenece, es la labor de la asociación, que la gente conozca sus deberes y derechos.

¿Qué luchas ha liderado?

Varias. Primero se trata de hacer un reconocimiento al gremio actoral, hacer saber quiénes somos y por qué somos, sobre todo en un medio como la televisión donde es muy difícil reconocer quién es o no actor, lo que hace que cualquiera pueda aparecer. Después la tarea es saber cómo nos vamos a defender, cómo son nuestros contratos y cómo seguir dignificando esta labor.

¿Esa solidaridad la heredó de su padre?

Él tenía muchísimas cualidades y una de es que era un tipo que donde llegara se volvía muy popular, era muy solidario, le encantaba ayudar a la gente, saber cuáles eran los problemas de la comunidad y resolverlos. Tengo gratos recuerdos de él.

¿Qué más heredó de sus padres?

En la familia de mi papá todos son artistas, tocan guitarra, cantan, son músicos, y de parte de mi mamá todos salieron con muchas ganas de trabajar, muy honestos, creo que me queda esa pujanza paisa.

Después de que asesinan a su padre, ¿el teatro fue su tabla de salvación?

Sí, llega como una salvación a mi vida, porque lo de mi papá fue una situación complicada y justo aparece una posibilidad de hacer una obra en el colegio y le digo sí para huir de clases. Cuando descubrí lo que pasaba cuando uno interpretaba esos personajes, cuando el público lo veía a uno, me di cuenta que era una terapia y entendí que quería hacer eso por el resto de mi vida.

¿Para usted, que es tímido, el humor es la forma de sacar lo que se reserva?

Sí, tiene que ser así, no encuentro otra forma, el humor me ayuda a superar la timidez. No siempre sale bien, pero trato de jugar con eso para convivir con la timidez que me ha acompañado toda la vida.

¿Y aprendió a convivir con el daltonismo?

Sí, aprendí a sobrevivir con esto, pues no es una enfermedad grave. Sí molestan mucho y hacen bromas con la ropa, así que me toca despertar a ‘Chechi’ muy temprano, para preguntarle si lo que llevo puesto me sale, me da miedo que me diga que sí y yo salga como un payaso, toca despertarla bien.

¿Cómo fue trabajar con su esposa Cecilia Navia en ‘Garzón vive’?

Hemos trabajado juntos antes en teatro y en una serie de TV que no tuvo el impacto de ‘Garzón’, donde nos fue muy bien. Ella fue muy importante para mí en la creación del personaje, fue como ojo de afuera que me daba consejos. Estudiábamos juntos las escenas, proponíamos, y llegábamos a casa a hablar de la siguiente escena.

¿Es cierto que le propuso matrimonio con un anillo invisible?

No me acuerdo, pero ella dice que me le acerqué y que le puse un anillo invisible cuando no tenía plata para comparar el anillo. Pero no recuerdo bien eso.

¿Cuál es la clave de 18 años juntos?

Hacerle creer a la gente que todo está bien.

¿Cómo es usted como papá?

Me gusta muchísimo jugar con ellos, pero a la hora de la verdad soy muy exigente.

¿Y después de Garzón, qué?

Estoy haciendo teatro. Después de Garzón lo necesitaba, es el lugar al que uno tiene que volver, allí está nuestra esencia y la posibilidad de sentirse de nuevo creador.

"Es normal que en una novela se muestren cosas que no se dieron igual en la vida real. Pero 90 % de ‘Garzón Vive’ es verídico"

Santiago Alarcón

“Lo que me enamoró de mi marido hace años, sigue presente, tiene un corazón de esos bonachones”: Cecilia Navia.

Especial para El País

2. Esposa y colega

Cecilia Navia, quien interpreta a la profesora Soledad Cifuentes, novia de Jaime Garzón —diez años mayor que él—, en ‘Garzón Vive’, es en realidad la esposa de Santiago Alarcón.

Quién mejor que ella para hablar de él como hombre, esposo, padre y actor. “Sufrió la violencia de Medellín. A su padre lo asesinaron cuando él tenía 11 años y le tocó ser la figura paterna en su casa —Es el mayor de cinco hermanos y muere de amor por ellos; dice que son seis, porque cuenta a una de las chiquitas que no nació viva—. Donde él graba se vuelve el papá de todos, le piden consejos”.

“Tiene un corazón de oro, pero su mano izquierda no sabe lo que hace su derecha, tiene conciencia social y un alma sencilla”. ‘Chichila’, figura de Oki Doki, hija de la directora de televisión Toni Navia, dice que ese Santiago fue el que conoció hace 20 años cuando él llegó, proveniente de Medellín, a estudiar en Bogotá con un grupo de paisas. “Me enamoró su talento impresionante como actor, su capacidad cómica. Me hace reír todo el día”.

Quien es su esposa hace 18 años cuenta que los padres de Santiago tenían una cafetería, que la madre es un ama de casa de esas paisas raizales, y el padre era un líder comunitario. De ahí que al actor le molesten las injusticias. “Donde él ve que se puede hacer algo para que haya un cambio de conciencia, hace que pase, así era su papá”.

“Proviene de un barrio humilde, tiene calle. Es de esos paisas que no se varan ni en la punta de una vara, de esos hombres antiguos, que quieren sacar adelante a sus hijos y envejecer al lado de su esposa”. Apenas terminaron de grabar ‘Garzón’, se volaron a un fin de semana romántico y la siguiente parada fue Medellín. “Quería verse con sus hermanos, tomar café con su mamá. Es muy apegado a sus raíces”.

En la parte actoral, Cecilia dice que son “un dúo dinámico”. “Él me ayuda y yo lo ayudo. Desde que aceptó personaje, se sumergió en el proceso creativo. Vivimos en la montaña, él se aisló y se dedicó a crear, a ver mucho material, porque no se trataba solo de interpretar a Garzón sino a todos sus personajes. Entró en una dieta estricta, porque como tenía que interpretarlo desde los 25 años, debía estar más delgado. Durante meses se entregó a la creación del personaje, yo me encargué de sus comidas y le quité el ruido que tenía en casa, los hijos, un montón de obligaciones, y asumí lo que más pude”.

Para ella, Santiago volvió a estar desintoxicado de Garzón después de la Navidad. “Estaba bastante permeado, le costó reencontrarse”, confiesa ella.

El momento de fama que está viviendo Santiago, Cecilia lo compara con el de la época en la que protagonizó la serie ‘El man es Germán’. “Yo que desde los 4 años estoy en televisión y crecí sabiendo lo que es que la gente te jale la camisa cuando te ve, le dije: ‘Tranquilo, ese ruido pasa’, no lo dejaban ni comer, no podía caminar por ninguna parte. Fue un éxito impresionante que lo llevó a una fama extrema. Estaba un poco asustado, pero lo supo manejar bien”.

Entonces decidieron irse a Buenos Aires, “a respirar, a entender ese proceso, a recargarnos como artistas, para desacomodarnos del confort. Uno se puede estancar cuando deja de estudiar. Y aunque había muy buenas ofertas, fue buen momento para parar y reencontrarnos. Todas las herramientas que adquirió le sirvieron un montón para esa interpretación tan linda de Garzón. Estuvimos seis meses allá, pero mi abuelita murió y regresamos”.

‘Chichila’ recuerda que cuando llevaban tres años de novios y cuatro de amigos él, que era muy talentoso, estaba en una racha muy dura, vivía de hacer unitarios, del capitulito que le salía. “Ese día habíamos peleado y él llegó a mi casa esa noche a pedirme disculpas, sacó de su bolsillo un anillo invisible y me pidió matrimonio. Le dije que sí. Le pidió mi mano a mi mamá y ella también le dijo que sí. Al año y medio me llevó a un hotel divino en La Candelaria, lleno de flores, y sacó del bolsillo el anillo de verdad, dije que sí de nuevo, y a los meses nos estábamos casando”.
Actualmente tienen dos hijos, Matías, de 8 años y María, de 3.

Dicen de él...

Confusión:
“Cuando Santiago era niño, debido a su daltonismo, se metió con la camiseta del Nacional en la tribuna del Medellín”, cuenta Cecilia Navia, la esposa de Santiago Alarcón.

“Cuando éramos novios, los hombres no usaban ropa rosada, porque se veía muy femenina, y en venganza por una pelea que tuvimos, estuve a punto de comprarle una camisa de ese color y no decirle, pero no
fui tan mala”.

“Lo que nos ha mantenido juntos es que procuramos no olvidarnos de quiénes somos cada uno”.

Defectos:

Sus amigos y su esposa lo describen como “muy elevado, distraído, despelotado. Es un ser desprendido de lo material, todos los días se le pierde la billetera, las llaves, y aparecen de la manera más milagrosa. Él no sufre por nada, sufrimos los que estamos con él”.

Cecilia dice que “él era muy malgeniado, pero los hijos le enseñaron paciencia. Es cero gritos o violencia. Cuando está bravo no habla, así es cuando tiene hambre”.

“A él se le puede caer el mundo, pero sus hijos están primero. Les hace juegos maravillosos, pero es estricto y organizado. Yo soy fresca, pero él con las tareas es un sargento y eso es bueno, debe haber un equilibrio”.

3. Rol polémico

“No soy experta en actuación, no estoy en contra de nadie ni a favor de nadie, no conozco ni siquiera a ese señor Alarcón ni veo televisión. Pero me ha parecido un poquito ridículo”, le dijo María Soledad Forero Garzón, hermana de Jaime Garzón a El País, más conocida como Marisol Garzón.

Para ella “a Jaime nadie le da la talla”. “Dicen que esto cuenta con la dirección de Sergio Cabrera, no estoy analizando las actuaciones, sino cómo se está construyendo la memoria de Jaime y ese no era él”.

“Que no vendan a mi hermano como el tonto al que la novia lo puso a leer, él era un hombre inteligente y capaz. No lo pongan como que si no fuera por Inés no hubiera leído, si no fuera por la vieja esa Gloria entonces no hubiera… qué, por favor, si mi mamá hasta le recibía los hijos a esa señora”.

Por eso ella presentó una denuncia contra RCN TV por imitación de la apariencia comercial, tanto del producto como de la marca de Garzón, sin su autorización. “Aunque mis hermanos sí autorizaron hacer la novela, yo quería participar pero del canal nunca me respondieron, así que no autoricé, sabía que la intención era desdibujar su imagen”, afirma.

Ella asevera que hasta sus hermanos, Jorge Alberto Garzón Forero y Manuel Alfredo Garzón Forero, luego de ver la imagen que mostraban de su padre —que dice, no fue mujeriego— y de su madre —que fue estricta, pero amorosa— le pidieron perdón: “Me dijeron: ‘Nos equivocamos, la embarramos, no debimos firmar’”.

Tampoco está de acuerdo con que Inés Mázmella, profesora y exnovia de Garzón (Soledad, en la novela) diga que la novela es cierta en un 90 %. “¿Ella nació con nosotros? ¿Se crió con nosotros? Ella apareció a los 15 años de Jaime y estuvo al margen de la familia mucho tiempo. Ni yo sé todas las cosas, porque yo soy la menor, me ha tocado investigar y preguntar”.

Por su parte, Mázmella, contactada por este diario, considera a Marisol su gran amiga, “nos estimamos mucho, porque vivimos una época larga de dificultades y de pérdidas, yo estuve presente para ella y ella para mí, en la muerte de mi papá”.

Dice que está muy satisfecha con la interpretación que Alarcón ha hecho del amor de su vida. “Me da hasta susto. El parecido físico es notable, pero lo más increíble está en sus gestos, en la forma de hablar y hasta en su voz. Logró el alma del personaje”.

Incluso afirma que “la novela es fiel a la vida de Jaime, por lo menos en el tiempo que yo estuve con él. Él era así, no veo nada de mentiras”.
“Sé que la familia manifestó su disgusto tan pronto salió la serie, pero no había muchos argumentos con tan pocos capítulos”, agrega.

Y cuenta que cuando fue al lanzamiento a medios del primer capítulo, el actor, tan pronto la vio, la abrazó. “Le dije: Me volví a enamorar”.

Por su parte, Juan Carlos Pérez, libretista de ‘Garzón vive’, afirma que siempre pensaron en Alarcón para el papel, “lo vi en la obra de teatro ‘Burundanga’, y noté su presencia escénica, la facilidad que tiene para la comedia. Hicimos un primer casting y no le fue bien, y en el segundo, Sergio Cabrera lo fue afinando hasta que logró dar en el punto”.

Respecto a la polémica que se ha formado, “la hermana de Garzón ha especulado con cosas que no ha visto, trata de hacerle daño a la serie.

Ella siente que lo que se muestra no es calcado de la vida de su familia, y esa no es la idea. Esto no es un documental, sino una serie de ficción basada en una investigación profunda y exhaustiva. El espíritu de la serie tampoco es lastimar la memoria de Jaime ni hacer ver lo que no es”.

“No podemos hablar de realidad cuando hay cámaras. Si quieres contar la verdad de alguien, debes hacer una serie que dure 39 años y sin música. Yo traté de entender a Jaime, lo que representaba, y lo plasmé en un biopic. No es un documental y menos político, si quieren ver su posición política vean sus videos, lean los libros que se han escrito, busquen las conferencias que dictó en universidades”, concluye.

Los otros personajes

Heriberto:
Santiago Alarcón no solo interpretó a Jaime Garzón. Además, tuvo que representar los múltiples personajes que creó este periodista y humorista. Uno de ellos era Heriberto de la Calle, el embolador.

Inti de la Oz:
Esta periodista era la enviada especial de Quac y la encargada de las noticias de entretenimiento. Moderna, carismática, de buena familia, pero sobre todo superficial y un poquito ignorante.

Dioselina Tibaná:
La cocinera tolimense de la Casa de Nariño contaba en Quac, mientras preparaba la comida para el 'dotor', infidencias. Les sacaba los trapitos al sol a altos dirigentes políticos.

Nestor Elí:
Antes de ser portero o vigilante de edificio fue mensajero, ayudante de bus, panadero, ruso (albañil). Adquirió destrezas para cualquier oficio y
a esto hay que sumarle cierta lambonería.

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