ENTRETENIMIENTO

La desolación de Smaug: la aventura continúa

Diciembre 21, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
La desolación de Smaug: la aventura continúa

El terrible dragón que custodia el tesoro en las entrañas de la Montaña Solitaria es un espectáculo visual y auditivo memorable.

Hoy, los fanáticos de Tolkien están de fiesta con el estreno de la segunda parte de 'el Hobbit'.

Una explosión de color, magia, ingenio y fantasía, es lo que espera a los espectadores de ‘La desolación de Smaug’, segunda parte de ‘El Hobbit’. Menos oscura que ‘El señor de los anillos’, esta vistosa y entretenida película adquiere la vitalidad suficiente para esgrimir su propia personalidad. Tiene mucho que ver su desarrollo narrativo, cuya rigurosa orquestación liderada por Guillermo del Toro cuenta con la participación de las neozelandesas Fran Walsh y Philippa Boyens, y el propio Peter Jackson, el mismo equipo ganador del Oscar por ‘El señor de los anillos’.Por supuesto no es película para los ‘no fanáticos’ del género, aunque eso no quiere decir que no pueda verla quien no haya visto la primera parte o la saga entera de ‘El Señor de los Anillos’. Quienes tengan poca cercanía con las historias de Tolkien podrían saturarse con la profusión de enanos, orcos y elfos, arañas gigantes, amén de todas las demás criaturas mitológicas que abundan en la pantalla, en torno a la soberbia presencia del dragón Smaug. Es decir, hay que entrar preparados para más de tres horas de un soberbio despliegue de fantasía y aventura. Tras un breve ‘flashback’ a la primera parte, la película comienza donde habíamos quedado en la Navidad pasada: Los héroes se dirigen hacia el este y se topan en su camino con Beorn, el mutante, y un enjambre de arañas en el bosque de Mirkwood. Los enanos, salvados a última hora de ser capturados por duendes del bosque, se dirigen a la Ciudad del Lago, para llegar al fin a la Montaña Solitaria. A pesar de la zozobra y la incertidumbre, no imaginan siquiera que pronto tendrán que hacer alarde de todo su valor, cuando se encuentren frente a frente con el dragón Smaug.‘La desolación de Smaug’, sin duda uno de los estrenos de mayor atractivo en la temporada navideña, ostenta una puesta en escena de impresionante complejidad. El vestuario fue diseñado por Bob Buck, Ann Maskrey y Richard Taylor. Taylor también estuvo encargado de supervisar el diseño y la producción de armaduras, armas, criaturas y maquillaje especial, mismos que están siendo producidos, una vez más, por la galardonada Weta Workshop. El ‘oscarizado’ estudio Weta Digital, encabezado por Joe Letteri, vuelve a encargarse de los efectos visuales de la película.Ante la masiva reacción favorable de la prensa internacional, es evidente que Jackson y su equipo lograron demostrar que podían extender a tres partes el material del libro original. Para lograrlo, los realizadores incorporaron material de apéndices que Tolkien incluyó al final de ‘El señor de los anillos’. De esta manera, el relato se enriquece con detalles ambientales y políticos de la Tierra Media durante la época de ‘El Hobbit’, estableciendo una conexión clara y contundente entre el viaje de Bilbo Baggins y la batalla final por la Tierra Media narrada en ‘El Señor de los Anillos’.Así lo explica la coguionista Fran Walsh: “Con este libro se puede jugar más. Es en la segunda mitad de la novela que se desarrollan temas más densos y oscuros, la naturaleza del poder y el valor de la avaricia y el sacrificio. Así que es natural que la segunda película debía tener un tono un más oscuro”.Si bien la primera parte nos presentó en detalle a los 15 personajes predominantes, la segunda nos zambulle de inmediato en la acción. “Puedes entrar a la historia directamente donde terminó la primera. El reto es profundizar el conflicto e incrementar la aventura. Quería que se sintiera un poco como un ‘thriller’, al intensificarse los eventos y aumentar las apuestas. Eso es lo que me parece tan emocionante de esta película, es una continuación pero te lleva a un mundo nuevo. Viajamos a nuevos lugares, conocemos a nuevas personas y, desde luego, podemos ver el momento icónico de Tolkien en que Bilbo confronta al dragón”, añade Peter Jackson.

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