ENTRETENIMIENTO

La cena de VallenPaz llega este año a su novena edición

Agosto 23, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País.
La cena de VallenPaz llega este año a su novena edición

Esta noche a las 7:00 p.m. se espera la asistencia de 400 personas, a una cena que se hace con cocina 100 % campesina.

A mar, a coco, a hierbas de azotea, a gente generosa, a eso sabe el Pacífico. Así lo describe Elsis María Valencia, profesora e investigadora de la gastronomía  del Pacífico, cocina  que será destacada esta noche en la Cena de VallenPaz, que este año llega a su novena edición. 

Esta cita anual se realiza con  el fin de recaudar fondos para el sostenimiento de la Corporación VallenPaz y el apalancamiento de los proyectos de cooperación nacional e internacional, y para seguir contribuyendo al desarrollo integral de las comunidades rurales. 

A  las 7:00 p.m.  se espera  la asistencia de 400 personas, a una cena que se hace con cocina 100 % campesina, donde los portadores de la tradición  comparten recetas tradicionales con ingredientes autóctonos como la papachina, la piangua, la miel de caña, la pringamosa, el pipilongo, entre otros.

Entre los invitados se encuentran   Frank Pearl y Humberto de la Calle, miembros de la mesa negociadora en La Habana, que intercambiarán conceptos de paz  con Rafael Pardo, ministro del posconflicto y con Jesús Darío Fernández, líder campesino que dio a conocer el modelo VallenPaz en la capital cubana y Felipe Montoya, director ejecutivo de VallenPaz.

El moderador será Manuel Ramiro Muñoz, director del Instituto de Estudios Interculturales de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali y miembro de la junta directiva de VallenPaz. 

Los recursos con los que trabaja VallenPaz provienen de empresas públicas y privadas, de agencias o entidades de cooperación nacional e internacional y de ciudadanos del común que le apuestan a contribuir al desarrollo de las comunidades rurales. 

Los pilares del modelo  de esta corporación privada sin ánimo de lucro, que se creó después del secuestro en la Iglesia La María,  son los componentes social, productivo, empresarial, comercial y de nutrición.

Felipe Montoya, director ejecutivo de VallenPaz, explica que su  reto es demostrar que construir paz desde el campo es posible. “Nosotros lo hemos venido haciendo hace 16 años, consolidando el trabajo de campesinos en regiones del país que históricamente estuvieron completamente agobiados por la violencia”.

El director señala que acompañan  “a los campesinos para que puedan producir técnicamente de manera viable, para que puedan fortalecer sus relaciones personales y de asociatividad, y para que puedan comercializar sus productos de manera directa”, dice.

Actualmente, la corporación  tiene alrededor de 2.600 beneficiarios en el Valle del Cauca, Cauca y Nariño, a través de proyectos productivos basados en la reactivación del campo, con el fin de mejorar las unidades productivas y  las estructuras familiares para, así, recuperar el tejido social que se ha visto fragmentado por la violencia.

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Tradición en vía de extinción 

Como parte del menú se encuentran dos platos servidos por el Grupo Fogones y Comunidades SENA, con los que quieren destacar algunas joyas de la región.

El primero: ‘Mamporitas con chicharrón de chapil’. Su crema es hecha con  milpeso, una  nuez muy parecida al naidí, acompañado de un poco de refrito del Pacífico, el cual es diferente  a todas las salsas criollas que se tienen en el país porque lleva cuatro hierbas indispensables en la cocina, que sirven para sanar el cuerpo y  prevenir enfermedades: albahaca negra, poleo, oreganón, cimarrón y cebolla de ojo.  

“Este plato es para calmar el hambre, sobre todo a media tarde”, señala Elsis María Valencia, quien nació en el municipio de Mosquera, Nariño. 

 Esta receta se prepara en el Pacífico Sur, especialmente en  los departamentos de Cauca y Nariño, pero en este momento como el chapil, el milpeso, el naidí y la cecilia están en vía de extinción por el conflicto armado,  su preparación ya no es tan común.  

El segundo plato del colectivo  es ‘Bizcochuelo de coco y salsa de bananito’, a base de huevos. 

“Preguntarán  por qué usamos  la harina de trigo, pero ella se quedó en nuestra memoria desde que los  conquistadores la llevaron  a nuestro territorio. En otros tiempos era muy fácil encontrar en cada casa un costal de harina lleno de pan, y cada matrona tenía su pan característico para vender. De allí viene este bizcochuelo, que también corre el riesgo de desaparecer de la memoria del Pacífico”, explica la investigadora.

Para Elsis, debido al desplazamiento que se ha vivido en la región pacífica colombiana, ha habido un amplio desarraigo en la cocina tradicional.  “Encontramos que nuestras preparaciones ya no se hacen ni siquiera con coco, sino con leche o crema de leche, que no tienen nada que ver con la verdadera historia  culinaria de la región”, dice.

“Ahora que estamos en el posconflicto tenemos que tomar en cuenta que la guerra se nos llevó muchas cosas, entre ellas nuestra cocina, que es de subsistencia. Lo que tenemos es lo que comemos. Hay muchos productos que ya no pueden llegar a la mesa porque no hay quien los cultive.  La seguridad alimentaria nuestra está en un riesgo bastante  grande, es por eso que esperamos que en esta cena, a la  que vienen tantas personas que tienen más voz que nosotros,  se pueda comentar lo que está sucediendo en la cocina del Pacífico”, concluye.

 

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