Kika Rocha le abre las puertas de su vida a El País

Enero 13, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Claudia Liliana Bedoya | El País
Kika Rocha le abre las puertas de su vida a El País

Sus opiniones sobre Colombia's Next Top Model, las experiencias de su trabajo y hasta su vida personal, de todo eso habló Kika Rocha con El País. Conozca a la jurado del nuevo reallity de la tv nacional.

¿Cuál fue su primera impresión de las participantes del ‘reality’?Tal vez suene crudo pero pregunté: “¿Estas son algunas de las semifinalistas y luego vamos a ver más?”, pero me dijeron que solo era ese grupo. Ví niñas muy lindas, pero había una mezcla tan distinta de alturas, colores y sabores que casi que pensé que esto era más un concurso de belleza que de modelos profesionales.¿Ha hecho llorar a alguien por sus comentario?Soy estricta con ciertos comentarios. Pero aquí en Nueva York, donde hay millones de aspirantes, no te dan la oportunidad ni de pestañear, si te equivocas, te vas. Es un mundo tan estricto y tan duro que no hay lugar a equivocaciones, un día estás y al día siguiente te vas. En el ‘reality’ veremos llorar niñas, habrá momentos muy emotivos pues no es fácil que te critiquen. Si estás ahí es porque piensas que tienes futuro en la carrera y yo te voy a decir si lo veo o no. Y si no estás preparada para oír ese tipo de cosas, ¿por qué estas ahí? Se ha arrepentido de una crítica a un famoso?No, porque es una opinión personal y siempre la pienso antes de decirla. Me gusta reconocer que una persona ha mejorado, y el día que me equivoque seré la primera en decirlo. ¿Se le mediría a un ojo crítico para que la evalúe?Claro. Y me lo han hecho muchas veces. Trato de estar impecable, casi siempre clásica, optar por un color que sea vistoso, de no exagerar en ciertas cosas, igual siempre va a haber gente que te critique. Sí me ha tocado un par de veces en las que las cosas no funcionan y se corrigen para la próxima. ¿Es usted la versión latina de Mr. Blackwell?(Risa) No. Al que siempre le han dicho que es una cuchilla es a mi compañero Rodner Figueroa. Lo mío casi siempre ha sido decir ‘Esto no funciona’. Se hace con tacto porque no quieres herir susceptibilidades, igual siempre es duro hablar y decir fallaste o no.¿Qué tan grande es su ropero?Tengo un clóset muy normal y voy sacando las cosas según la temporada, voy reciclando porque no hay clóset que aguante. Todavía no he llegado a tener el espacio para poder colgar todas mis cosas y ver todo lo que tengo. Sé donde las tengo, pero no como Carrie en ‘Sex and the city’, eso no me sucede a mí. ¿Es de las que repite ropa?Sí, eso hace parte de lo que es una mujer real, moderna. Hoy en día es válido y demuestra que eres una persona más bien inteligente y sabia a la hora de invertir en moda. ¿Va a pulgueros y outlets?Me encanta. Yo soy de las que entra al almacén elegante pero también al mercado de las pulgas o de segunda mano. Todo depende de lo que estés buscando, cómo te lo pongas y cómo te arregles. ¿Le maneja la imagen a su hija y a su esposo?(Risas) Victoria resultó una niña superfemenina, por ese lado he sido afortunada, no me toca rogarle para que se ponga un vestido. ¡Le encantan! A mi esposo sí me toca aconsejarlo un poquito más, él es profesor de derecho ambiental, no le obsesiona vestirse con lo último en tendencias. Eso sí cuando tenemos cosas importantes yo le escojo la ropa.Usted ama la vida del campo ¿de donde despuntó el gusto por la moda?Es todo un contraste. Crecí de jeans, tenis y de botas ‘Machita’ pero tuve una mamá, abuelas y tías que siempre han sido mujeres muy elegantes y sencillas, con un gusto muy clásico por la moda. Crecí viéndolas muy bien presentadas, con sus blusas de seda, con sus perlas, con sus perfumes. Además, oyéndolas hablar de Chanel, Gucci y otras firmas europeas. Siempre estaban lindas pero también tenían la facilidad de quitarse los tacones y ponerse un par de alpargatas y llevarlas muy bien.Si había tanto gusto por la moda, ¿por qué se hizo abogada?Siempre me encantó escribir y lo que yo quería estudiar realmente era periodismo porque siempre me ha encantado contar cosas, pero me tocó ser la mayor de tres hermanos. En esa época mi papá era estricto, me decía que no podía perder el tiempo en una carrera que no fuera derecho, medicina o ingeniería. Opté por la primera porque tenía cultura general e historia que me encanta. Estudié en Los Andes, disfruté los primeros años con todas las materias, pero en los últimos años sufrí con los procesales, porque no me veía ejerciendo. Esa parte me sacó canas.¿En qué va el proyecto de su libro?En esas estoy. Hay dos propuestas de editoriales y vamos a ver qué pasa. Sería un libro con trucos y consejos. Tengo ese sueño, no lo veo como el negocio de la vida, pero sí será una carta de presentación.

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