José Luis Perales, el roba corazones

Octubre 02, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo / Editora equipo domingo / El País
José Luis Perales, el roba corazones

José Luis Perales es un artista integral. Además de componer, cantar, dibujar, escribir novelas, hace esculturas.

Casi 30 álbumes en más de 40 años de carrera y por lo menos 500 canciones registradas en la Sociedad de Autores de España, hace parte de una larga lista de éxitos que abraza al José Luis Perales.

Comenzó a cantar en 1973 y al año siguiente dio a conocer Celos de mi Guitarra,  el primer sencillo de su álbum debut ‘Mis canciones’. Ya había compuesto temas  para otros artistas, pero animado por amigos, también se lanzó como intérprete.

Sin embargo,  no abandonó su trabajo como delineante en una oficina en Madrid, ciudad a la que había llegado para estudiar ingeniería eléctrica, carrera que nunca terminó.

En su lugar de trabajo oía la radio en  bajísimo volumen  solo para darse cuenta si ponían su canción.    

“Hice el disco estando trabajando en la oficina, sin la más mínima pretensión de ser famoso porque pensaba que eso era muy difícil”, evocó para El País José Luis Perales. Un día, agregó, el jefe me dijo, ‘estas visitando mucho últimamente el médico, ¿que te pasa? Y lo que pasaba era que yo pedía mucho permiso para ir al médico, pero lo que pasaba  era que me iba a las emisoras a promocionar mi disco”, comenta jocoso. 

A las dos semanas de haberse lanzado ‘Celos de mi guitara’ en América, desde Argentina lo llamaron para que fuera a recibir su primer Disco de Oro.

Narra riendo que cuando llegó a Buenos Aires, “la ciudad estaba forrada de carteles con mi cara. Me compré una Super 8 para filmar desde un coche las calles y llevarle las imágenes a mi madre para que viera lo importante que era su hijo en América”.

Casi 30 álbumes en más de 40 años de carrera y por lo menos 500 canciones registradas en la Sociedad de Autores de España y una larga lista de éxitos, dan cuenta de la exitosa vida profesional del poeta que le canta al amor; de ese hombre flaco, de prominente nariz y de risa fácil que con sus canciones  simples, salidas del alma, se ha robado el corazón de  generaciones.

Como en los años 80 en Cali, cuando emisoras como Sonorama deleitaban a sus oyentes con sus éxitos. “Era la locura”, dice el locutor Carlos Omar Saldarriaga, quien  asistió a una de las ruedas de prensa del artista en esa época  y lo evoca como una persona  “cálida, risueña, con imagen de ingeniero o contador, no de cantante”.

Él, agrega el periodista experto en música, no tiene una voz portentosa pero sí cálida, que comunica. Es el cantor de las cosas sencillas, de la cotidianidad, porque las va diciendo de  forma simple, marcadas con el sentimiento,  de ahí que la gente se las apropie. 

Y tiene admiradores por doquier. Como la cantante Anabella Arbeláez, quien lo conoció en Viña del Mar en 2012, año en que él fue jurado y ella y  su amiga Andrea Botero ganaron el máximo galardón, La Gaviota de Plata, en la categoría Folclórica, por ‘Mudanza de piel’. Las artistas fueron felicitadas en el camerino por Perales, que, complacido,  posó  para las fotos. 

“Es el papacito más grande que ha parido la tierra, me muero por él,  por su música, por sus canciones, todas me las sé”, comentó Anabella, quien entusiasmada, improvisó un mosaico con varios de los éxitos de su ídolo.

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