Jorge Ramos, el inmigrante que no se calla

Jorge Ramos, el inmigrante que no se calla

Septiembre 06, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Isabel Peláez / Reportera de El País
Jorge Ramos, el inmigrante que no se calla

Jorge Ramos, periodista de Univisión.

El periodista de Univisión que fue expulsado por Donald Trump de una conferencia de prensa en Iowa, es un mexicano obsesionado con la defensa de los inmigrantes en EE. UU. Conozca al latino del momento.

Jorge Gilberto Ramos Ávalos, quien fue expulsado por el  precandidato a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, de una rueda de prensa el 25 de agosto en Iowa, dejó México a los 25 años  por un incidente de censura.

La suya es la historia del inmigrante mexicano que llegó a Los Ángeles con su guitarra y una maleta, como lo han hecho  más de 50 millones de hispanos en las últimas décadas y de los que él  se convirtió en su voz. 

Como muchos de ellos esperó  hasta cumplir  50 años para  tomar la nacionalidad estadounidense. “Cuando eres un inmigrante, nunca lo olvidas”, le dijo entonces a Los Ángeles Times.

Cuando cruzó la frontera tenía 25 años   y una carrera de tres años en radio y TV,  y ya  había sido productor y escritor de la XEW y XEX, redactor  de Cadena 5 y reportero del programa 60 Minutos, de Televisa. 

Hasta que un día este último lo censuró: “Escribí un guion criticando al sistema presidencialista en México y cómo los presidentes hacían lo que se les pegaba la gana. Entrevisté a dos personas que no les gustaban  y me dijeron que  las sacara del reportaje. Como me negué, antes de que me corrieran, renuncié”, le contó una vez   a la cantante Thalía, también inmigrante mexicana en EE.UU. 

Desde entonces  nunca ha estado dispuesto a callarse, como se lo dijo a Trump tras ser expulsado de la conferencia: “No nos vamos a sentar, no nos vamos a callar y vamos a seguir haciendo preguntas, este  país no es de su propiedad”. 

El el mayor de una familia de cinco hermanos, hijo de “un arquitecto que debió ser mago y de la mujer más hermosa”, nació el 16 de marzo de 1958 en la Ciudad de México. Se inició en el periodismo casualmente, al recibir un curso de reportería en las estaciones de radio de México XEW y XEX. 

Siendo estudiante, vendió su Volkswagen  rojo o “vochito” y con el dinero  se fue a Los Ángeles,  en 1983. Entre la universidad (UCLA) y los oficios de mesero y cajero, sobrevivió el primer año.  

Al siguiente era  reportero en KMEX,  estación afiliada de Univisión en Los Ángeles.  Actualmente presenta el Noticiero Univisión que se transmite en Estados Unidos y 13 países más de América Latina. Además escribe una columna semanal en 40 diarios, entre ellos El País, de Cali, que distribuye The New York Time Syndicate. Y  hace dos comentarios diarios por Radio Univisión.

Es catalogado como “una persona incómoda para el poder”. Que lo diga el presidente de México, Enrique Peña Nieto, a quien le pidió la renuncia en la cena   de este año en que la revista Time lo nombró uno de los 25 líderes latinos más influyentes. Y que lo diga Barack Obama, a quien le arrancó la promesa que  reformaría el sistema de inmigración para regularizar a 11 millones de indocumentados.

Ramos  reconoce que este asunto de la inmigración “es personal”. Durante  años le preguntó a Obama  por qué incumplió su palabra. Aún después de anunciar un decreto que permitiría la regularización de casi la mitad de los indocumentados,  lo acusó de “destruir muchas familias por haber esperado tanto para actuar”. 

Es larga la lista  de  políticos a los que ha incomodado con sus preguntas punzantes: Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, el subcomandante Marcos,  Fidel Castro, Bill Clinton, J.W.Bush, Fox, John Kerry, John Edwards,  Andrés  Pastrana, Ernesto Samper, Carlos Menem,   Alejandro Toledo, Alan García, Lucio Gutiérrez y muchos más. 

El 26 de enero de  1996 salió de Colombia tras ser amenazado de muerte, luego de entrevistar a Fernando Botero Zea, exministro de Defensa y exdirector de la campaña presidencial de  Ernesto Samper.

En una de sus más duras entrevistas confrontó  a Álvaro Uribe, al despacharse con preguntas sobre sus funcionarios corruptos, al punto que el expresidente lo increpó: “Jorge, no parece que me estuvieras entrevistando, sino acusando”.

 Hay quienes quisieran verlo muerto y ha circulado varias veces por las redes sociales la falsa noticia de su deceso: El 1 de septiembre de 2014 la frase “Murió Jorge Ramos” permaneció por varias horas entre las tendencias en Twitter. 

Para la revista  Time  es uno de “los 25 hispanos más influyentes de Estados Unidos”, y Newsweek lo sitúa  en su lista de 50 políticos y comunicadores más importantes del país.

Ha cubierto las  guerras de El Salvador, Golfo Pérsico, Kosovo, Afganistán, Irak,  los atentados terroristas del 11 de septiembre, la Caída del Muro de Berlín, el final del Apartheid en Sudáfrica, la desintegración de la Unión Soviética, las Cumbres Iberoamericanas; desastres naturales como la catástrofe por el Huracán Katrina  y debates presidenciales.  

Y se ha llevado sus sustos como lo narra en ‘Lo que vi’, uno de sus nueve libros. 

“En la guerra en Afganistán,  crucé solo de Pakistán hacia Afganistán y estaban buscando a Osama Bin Laden en las montañas de Tora Bora.   Había que contratar a unos guerrilleros para que te protegieran, hacía unos días habían matado a cuatro periodistas en las carreteras. Uno que me acompañó en un carro estrecho iba pegándole al fusil contra al piso, cuando veo que  lo apunta contra mi mentón y me dice: ‘Soy seguidor de Osama’. Me puse frío, las manos me sudaban, los brazos me temblaban. Llegamos al hotel y me apuntó con el rifle. Saqué 15 billetes de US$1, los tomó y se fue. Creyó que era mucha plata”.

Desde el pasado  2 de septiembre, según People With Money, es el periodista mejor pagado de EE. UU. con unas ganancias  de US$82 millones,  entre agosto de 2014 y agosto de 2015,  tiene un patrimonio  de US$ 245 millones.  Su fortuna está repartida  en acciones, bienes inmobiliarios, respaldos lucrativos de los cosméticos CoverGirl, la cadena de restaurantes  ‘Jorge el Hambriento’, el equipo de fútbol americano Los  Ángeles-México,  del vodka Pure Wonderamos, el  perfume  De Jorge con Amor y  la línea de moda Jorge Ramos Seducción.

Y aunque él  considera inolvidable la entrevista que le hizo al Papa Juan Pablo II, a su colega Ismael Cala le confesó que es ateo:  “Nunca vi en la iglesia mi salvación. Creo que nos morimos y ya.  

No hay destino y  nadie decide tu vida por ti”. Le atribuye su agnosticismo a haber estudiado con sacerdotes benedictinos: “Nos golpeaban con suelas de  zapatos, nos jalaban del pelo,   nos infringían castigos espantosos y  los viernes nos confesaban”.  

“Soy  seguidor de Chiquinquirá (la Virgen) por otras razones”, dice  refiriéndose a su pareja, la exreina venezolana Chiquinquirá Delgado,  a quien conoció en los pasillos de Univisión, cadena para la que ambos trabajan.

“La realidad de las encuestas es que muchos norteamericanos piensan como Trump”.

 

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