ENTRETENIMIENTO

Jane Fonda enseña a envejecer con dignidad en su película ‘¿Y si vivimos todos juntos?’

Junio 16, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Alberto Posso, Especial para El País.

En diálogo con El País, confiesa los vejámenes a los que la sometió su ex esposo.

Este es el trailer de la película ‘¿Y si vivimos todos juntos?’Desde que publicó su autobiografía ‘Mi vida hasta ahora’ en 2005, Jane Fonda ha mostrado un renovado entusiasmo por narrar todos los detalles de su existencia, por escabrosos o grotescos que parezcan. Ahora sí, Jane quiere hablar... y sin tapujos.La tranquilidad de sus espléndidos 75 años, sumada a la ‘libertad’ que ostenta desde que dejó una relación traumatizante con Ted Turner, le han dado alas a la actriz para contestar cualquier cosa. Apenas hace tres meses decidió por fin hablar de su hija adoptiva, Mary Williams. Y ahora, personifica a una mujer que padece cáncer pero que hará todo lo posible por exprimir lo que le queda de vida en la comedia francesa ‘¿Y si vivimos todos juntos?’, a estrenarse pronto en Cali.Gracias a Cineplex, la distribuidora de la película en Colombia, logramos este diálogo con la inolvidable ‘Barbarella’.¿Está empeñada en vivir su vejez a plenitud?Es el mínimo compromiso que tenemos con Dios, quien nos dio este regalo. A esta edad necesitas de aplomo, energía y positivismo para aprovechar lo que te queda, ya que es fácil caer en depresiones. Soy feliz con este momento de mi vida, todo lo que me pasa es obra y gracia del Señor.¿Cuándo se declaró tan entusiasta seguidora de Dios?Pienso que los humanos tenemos un proceso con el Señor, a veces es lento, otras veces nace con la persona. En mi juventud, pensaba que todo lo que pasaba en la Tierra se debía a la política, pero luego descubrí que el poder de la oración puede llegar a ser tan grande como el de un gobernante. No hay fecha o suceso concreto, milagrosamente ocurrió. En el libro ‘Prime time’ y en la película ‘¿Y si vivimos juntos?’, habla abiertamente de sexo otoñal...Fue una grata coincidencia o mejor, acepté el papel de Jeanne porque era perfecto para el lanzamiento del libro. El sexo es una expresión muy natural y es preciso que la gente entienda que a los 70, 80 o 90 aún se puede tener una vida sexual plena. Todas las fantasías son válidas, siempre y cuando no causen dolor a tu pareja. A mí me ocurrió algo peligroso en ese sentido...¿Se refiere a su intimidad con Roger Vadim?Yo era una muchachita loca y él se aprovechó de mi personalidad desafiante. Mientras la gente suponía que ‘Barbarella’ era la diosa más deseada del planeta, mi esposo se acostaba con otras frente a mí, y me obligaba a tener relaciones con ellas, incluso prostitutas. En esa época suponía que el cine era una máscara y que yo no era la deseable mujer que se veía en la pantalla.¿Otra consecuencia de la inseguridad que admite?Es importante admitir las debilidades, yo traduje mi inseguridad en dependencia. Para una persona pública como yo, esta desmitificación de una leyenda es muy positiva y permite sentir paz. De niña pensaba que era poco para mis padres, tan aristocráticos y profesionales. En particular para mi padre, quien me hacía sentir inferior. Aprendí jardinería y hacía todo lo que él hacía para lograr su aprobación. Pero siempre sentí que no era suficiente, ni siquiera cuando triunfé como actriz.¿De su belleza tampoco estaba segura?Era una triste chica larguirucha de largo cuello, enferma de bulimia a partir del suicidio de mi madre y de un día para otro me vi con tremendo peinado y estrambótico maquillaje. Veía en el espejo a una mujer que se parecía a mí, pero no era yo... Pensaba que el cine estaba engañando al público y descubrí que Hollywood había hecho de mí un arquetipo fantasioso. Por eso acepté el rol de ‘Klute, el pasado me condena’ en 1971, cuando por primera vez me vi como Jane Fonda en la pantalla, interpretando a una prostituta. Esa película, además del Óscar, marcó mi vida. Supe que había que luchar por las causas sociales.A propósito de sus causas, ¿considera que valieron la pena?Siguen valiendo la pena. Es parte de tu vida expresar una opinión y otorgar una solidaridad. En mi momento me llené de arrojo para defender el movimiento anti-Vietnam. También he apoyado la causa feminista, indígena y hasta ecológica, los movimientos anti-racistas e incluso los aeróbicos, otra forma de libertad. Ahora, apoyo el sexo en la tercera edad porque me conviene... (risas).¿Por qué habla hasta ahora de su hija adoptiva?Intentaba evitar el asedio de la prensa. Conocí a Mary y nuestra conexión fue inmediata. Ella había sido violada y me nació ayudarla y criarla como una hija. Pero luego me casé con Ted Turner y asumí otra forma de responsabilidad al ser esposa de un personaje como él, me debía a muchas etiquetas y normas. Entonces se vio obligada a ocultarla...No daba la oportunidad de que me preguntaran por mi hija “negra y guerrillera”. Los padres verdaderos de Mary fueron activistas de los Panteras Negras. Por supuesto, para mi jamás tuvo ninguna connotación racista. Siempre la amé como una hija verdadera, pero había una connotación política, justo lo que siempre ha perseguido mi vida pública.¿Lo de estar “en paz con la prensa” significa hablar de Ted Turner?Debo hacerlo ya que Mary lo ventiló en el libro. Fue muy complicado ser esposa de Ted, él es una maravillosa persona y estamos en contacto, pero en su universo sólo puede existir él, los demás somos como una especie de coequiperos. Desde esos grandes roles, ‘Barbarella’, ‘Klute’, ‘Julia’ hasta Jeanne, ¿cómo resume su carrera artística?Lo veo como una elipsis, así como es el cine. A los 26 años fui a Francia para enamorarme de Alain Delon y rodar con él ‘Los felinos’. Ahora, 50 años después volví para hacer ‘¿Y si vivimos todos juntos?’. Este filme deberían verlo todos los que sienten temor a envejecer, siempre hay algo bueno para recordar y vivir. ¿Compartiría con amigos de su edad la convivencia que muestra la película?No lo sé, no puedo decir qué pasará mañana. Un día dije que dejaría de hacer cine y luego cambié de idea. Ahora estoy más activa que nunca, así que por ahora, conviviré con mis compañeros de set.

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