ENTRETENIMIENTO

Jaime Bayly, hijo calavera

Agosto 27, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País y Colprensa
Jaime Bayly, hijo calavera

Jaime Bayly estudió Derecho en la Pontificia Universidad Católica del Perú, pero cuando aún cursaba Estudios Generales de Letras fue expulsado.

Nació el 19 de febrero de 1965 y es el tercero de diez hermanos. Proviene de una familia materna muy acaudalada, una de las más importantes en el sector de la minería en el Perú.

Doris Letts Colmenares hubiera querido que su hijo Jaime fuese abogado, político, candidato a Presidente, defensor de las ideas conservadoras del Opus Dei y que estuviera en contra del divorcio, del aborto y de los gays. Y en contra del humor, porque el fanatismo religioso está reñido con el humor: “Mi madre me amaba, pero deseaba que fuera cura y me hacía rezar el rosario todos los días en latín. Todo eso me confundió un poco. Y sí, escapé varias veces de casa de mis padres a los 13 o 14 años”, admite Jaime Bayly Letts.Nació el 19 de febrero de 1965 y es el tercero de diez hermanos. Proviene de una familia materna muy acaudalada, una de las más importantes en el sector de la minería en el Perú, los Letts. Su padre, Jaime Bayly Llona, ex banquero y hombre de negocios, falleció en diciembre de 2006. Se sabe por Bayly que tuvieron una relación infeliz.“El distanciamiento entre nosotros viene desde mi niñez y nunca fuimos amigos. Siempre fue severo, autoritario y me hacía sentir que estaba avergonzado de mí, que no hubiera querido tener a un hijo mayor como yo y me lo expresaba de modos ásperos. Con los años esa distancia sólo se acrecentó. Mi padre no me quería o no encontraba la manera de aprender a quererme porque yo no era tan macho como él o porque él no sabía quererse a sí mismo”.Bayly cuenta que su rechazo se manifestó en varios episodios de su vida: “Cuando yo trabaja en un periódico, se burlaba de mis escritos. Cuando salía en la ‘tele’, se reía de mis apariciones. Y cuando me convertí en escritor me decía que no quería leer mis libros, aunque una vez me dijo que leyó 15 ó 20 páginas de alguna novela y que la dejó porque no le gustó nada”.Fue su abuelo paterno, un caballero inglés fundador de un banco, melómano apasionado, dueño de una gran biblioteca y de una valiosa colección de arte, quien le hizo sentir a su nieto Jaime Bayly III algo que su papá nunca pudo: que estaba orgulloso de él. “Me llevaba a su estudio, me mostraba libros y le gustaba mucho lo que publicaba en los periódicos”, dice éste.“Bayly proviene de una familia muy conservadora, muy tradicional, como él mismo la ha descrito, que durante mucho tiempo no parecía tomar bien las excentricidades y el exhibicionismo extremo al que ha llegado algunas veces Jaime”, señala el periodista Jaime Cabrera.Quienes tampoco han tomado muy en serio a Bayly han sido sus compatriotas, según Cabrera: “Él siempre ha querido proyectar esa imagen de escritor, pero la escena literaria peruana nunca lo ha tomado muy en serio. Más que la calidad literaria, lo que se valoraba era el escándalo, porque en sus libros se mencionan personajes que eran identificables dentro de la sociedad peruana. Se refiere a situaciones un tanto sórdidas, aunque no es muy dado a mencionar nombres, él mismo ha admitido que eso le ha costado muchas amistades”. A eso se suma que vive en Miami hace bastante tiempo y su conexión con Perú es muy esporádica. Los últimos programas que hizo para la Tv. peruana los grabó en Estados Unidos. Sus últimos libros no han tenido en su país el mismo impacto que tuvieron ‘No se lo digas a nadie’, ‘La noche es virgen’ y ‘Los últimos días de la prensa’.Eso sí, es considerado como uno de los mejores entrevistadores del Perú en el tema político. Sin embargo, en la última campaña presidencial, Bayly tomó una posición marcada contra la candidatura del presidente Ollanta Humala y se dedicó a atacarlo directamente en su programa. Esa actitud afectó severamente su imagen en su país. Su trayectoria la comenzó a los 18 años, cuando empezó a entrevistar a personajes políticos en el programa ‘Pulso’, del Canal 5, para luego pasar a entrevistar a personalidades célebres. Es famosa su entrevista al entonces joven candidato presidencial Alan García Pérez, a quien le preguntó si era cierto que se había sometido a la cura de sueño y que tomaba litio para controlar sus estados de ánimo. Esa pregunta le costó su despido del canal y partir del país, para trabajar en Centroamérica. En 1990, cuando García dejaba el poder, Bayly regresó al Perú para apoyar la candidatura del escritor Mario Vargas Llosa, quien perdió en las elecciones presidenciales frente a Alberto Fujimori. A comienzos de 2010, Bayly expresó su deseo de postularse como candidato a la Presidencia del Perú en las elecciones de 2011 e inmediatamente obtuvo un 2% de intención de voto, por encima de otros candidatos. Su plan de gobierno consistió en terminar con las subvenciones a la Iglesia Católica, la legalización del aborto, la disolución de las Fuerzas Armadas peruanas, la unión entre homosexuales, la legalización de las drogas, reducir el Congreso a 25 representantes e indultar al expresidente Alberto Fujimori. Obtuvo una intención de voto entre el 3% y el 4%.Pero las elecciones presidenciales no han sido la única pérdida que ha vivido últimamente Bayly: una crisis hepática le hizo bajar 20 kilos, además de perder el amor de sus hijas. A través de su muro en Facebook, contó que su hija Camila –la mayor- le hizo una curiosa petición por su cumpleaños: “Le pregunté a Cami ¿qué quieres que te regale por tu cumple? Me dijo: si puedes, otro apellido”.Él, a través de las redes sociales, les aconseja que no tomen antidepresivos, que no se dejen operar, que no confíen en los médicos, que no se casen, que lleven un consolador y dos paquetes de baterías durante los viajes. Y les dedica canciones como ‘Bien Benito’, de Iván Noble.Bayly define a sus hijas mayores como “libres, alegres e insolentes. Se burlan de mí, saben todo de mí y les parece divertido tener un padre así. A mí me hizo muy feliz la paternidad, me dio dos regalos que nunca podré corresponder”. Y a la menor le dice: “Zoé, mi amor, espero que nuestra pasión no se interrumpa, intentaré hacer mejor las cosas para no defraudarte como terminé decepcionando a Camila y Paola”.

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