Instagram, el fenómeno de las redes sociales

Instagram, el fenómeno de las redes sociales

Diciembre 21, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

En este 2014 se convirtió en la segunda red social más poderosa del mundo, superando a Twitter. Conozca su historia, sus reyes y su filosofía.

Con sus 300 millones de usuarios, anunciados a comienzos de este mes, Instagram se consolidó como el fenómeno de las redes sociales de la actualidad. Esta aplicación móvil creada hace apenas cuatro años superó incluso a Twitter, que trinaba en el mundo virtual con 280 millones de adeptos.El encanto de esta red social consiste en que invita a la gente subir sus fotos o videos cortos en una plataforma en la que pueden usar diferentes efectos tales como filtros o marcos, para luego compartirlos con todos sus amigos.Tras su éxito están Kevin Systrom, un norteamericano que cumplirá 31 años este 30 de diciembre, y Mike Krieger, nacido en Sao Paulo, Brasil, de apenas 28 años.Ambos egresados de la Universidad de Stanford, cerca a Paloalto, California, -epicentro y cuna de los grandes desarrollos tecnológicos-, cuentan en su corta vida con una amplia trayectoria como ingenieros diseñadores e integrantes de equipos creativos de compañías como Google, Odeo -que luego se convirtió en Twitter-, Microsoft PowerPoint y Meebo, entre otras. Una de las cosas que unió a estos dos talentos fue su afinidad por la fotografía y el interés sobre el carácter social de las redes. Kevin incluso estudió fotografía en Italia, donde descubrió las cámaras Vintage de Polaroid, que permitía obtener imágenes instantáneas, toda una inspiración. Para ese momento ambos creadores entendían que para hacer fotografías que tuvieran un valor artístico o un buen nivel estético había que tener ciertos conocimientos tomados en la academia y una buena cámara fotográfica. Pero los avances tecnológicos permitieron dotar a los teléfonos móviles de cámaras que podían captar imágenes digitales, cada vez con mayor calidad. Kevin y Mike, a través de su propia experiencia descubrieron que ya no era necesario tener tantos conocimientos teóricos de la imagen y que bastaba con la cámara de su móvil para hacer buenas fotos. Sólo tenían que resolver tres retos básicos: mejorar la calidad en el aspecto de las fotos hechas con las cámaras de los celulares, poder compartirla en forma instantánea en redes sociales y, subirlas a las plataformas de forma rápida y eficiente.Así, luego de un intenso trabajo de investigación, el equipo liderado por Kevin y Mike dio origen en el 2010 a Instagram, una aplicación creada con el fin de imaginar “un mundo más conectado a través de las fotos”, según dicen su creadores. Impacto Adquirida en 2012 por Facebook por la suma de US$1.000 millones, Instagram es ahora el lugar preferido de ricos y famosos y, cómo no, en la plataforma de nuevas estrellas de las redes sociales que, como Andy Warhol solía decir, están viviendo sus 15 minutos de fama. Como todo fenómeno ha despertado odios y amores incondicionales. Hay quienes señalan que contribuye a elevar el ego de una sociedad atragantada por el consumismo y que degrada la fotografía al despojarla de su proceso creativo y de su carácter de obra de arte. En respuesta los ‘Igers’ o ‘Instagramers’, como suele llamarse a los seguidores de la red argumentan que contribuye a democratizar la expresión fotográfica y que encierra una filosofía de vida.Carlos Cruz, magíster en periodismo digital y director de Planeta Digital, opina que Instagram podría ser considerada una red social horizontal “porque tiene la característica del ocio pero también de relaciones sociales o profesionales”.Sin embargo, al experto no le parece tan relevante el hecho de haber alcanzado 300 millones de usuarios. “Hay mucha gente que no tiene cuenta en Instagram; y otros que son usuarios inactivos o pasivos, que no publican con tanta frecuencia”.Desde luego, el fenómeno es innegable y Cruz considera que esto se debe a que reune las características que hacen que una aplicación sea exitosa: rapidez, sencillez e impacto. “Rapidez, porque se pueden instalar en cualquier dispositivo móvil; sencillez, porque cualquier persona de una edad avanzada con acceso a la tecnología, lo puede manejar; y de impacto, porque esas redes sociales, como Instagram, lo que hace es darle un pequeño toque, estilo Polaroid, con filtros o tomar un video de quince segundos y hacerle una animación. Instagram reune todo eso y de ahí su acogida”, explica.También es un hecho que los jóvenes son los mayores consumidores de esta red porque ellos reunen las tres características de la comunicación: “Son kinestésicos, auditivos y visuales, pero si hay algo que es muy visual y les llama la atención por ahí se van en manada, son como abejas. Es una red social que les llama la atención porque los muestra como si fueran personas famosas, como artistas o cantantes. Y si eso les eleva el ego, es una red que les empieza a gustar”, agrega Cruz.El experto señala a demás que Instagram tiene aspectos básicos y que no resultan tan complejos como en Facebook. “En Instagram hago lo que me gusta como usuario: chismoseo, como una especie de voyerismo en donde veo qué están haciendo los demás, los sigo, pero no opino ni les doy me gusta en el corazoncito, simplemente veo las fotos o los videos que sube. Y no hay necesidad de estar leyendo comentarios y la otra persona no se dá cuenta de si yo lo ví”, explica.Pero también tiene sus desventajas. “Lo malo es que al no tener todo ese tipo de características anteriores, un usuario no va a tener registros de quienes lo siguen, no se puede medir el impacto”, reflexiona Cruz. Como suele pasar con todos los fenómenos masivos, lo malo no son los medios en sí, sino el uso que se haga de él. Cruz considera que Instagram puede ser una herramienta útil para muchas actividades, como un campaña política; para un trabajo en clase, para un ocio bien llevado.Por lo pronto millares de personas en el mundo se suman a diario a esta red que ya cuenta con sus propias estrellas y personalidades, que generan escándalos y sacian la curiosidad de la gente. Amados y odiados Lina Satizabal, coordinadora de redes sociales de la Universidad Autónoma, dice que Instagram gana cada vez más adeptos por “ser una red social muy visual. Y ha logrado impacto con sus videos de 15 segundos, por lo que muchas marcas ya empiezan a pensar qué hacer en tan corto tiempo que impacte a la audiencia y genere una intención de compra en el usuario”.Si es mejor o no que otras, dice la experta, depende de para qué se usa. “Hay personas que les encanta Twitter porque lo que les gusta escribir y leer textos cortos, los informa y los mantiene en contacto con otros. Instagram suple necesidades de tipo visual, es para quienes disfrutan de hacer fotografías más elaboradas o para aficionados”. La red encuentra detractores entre los fotógrafos, que consideran que “por culpa de Instagram ya cualquiera se cree fotógrafo”. Sin embargo, según Satizabal, “si bien antes tomar una fotografía era tema de un experto que sabía manipular una cámara, revelar una película y tenía habilidades técnicas, con la salida en masa de las cámaras compactas digitales, esto se popularizó. Pero se requiere de parámetros estéticos, de buen ojo para lograr buenos ángulos y depende de la sensibilidad de la persona”. Para ella, en vez de resistirse al cambio, los fotógrafos deberían tomarlo como reto, pues en esta red tienen herramientas y filtros para aprovechar. Uno de los malos usos que se le da a Instagram según la coordinadora de redes sociales, es en el periodismo. “No hay que dejar todo el peso de la información a la red social, se requiere de fuentes oficiales y los datos de la red deben ser un complemento. Las imágenes tomadas de allí deben verificarse, que correspondan a la fecha y al lugar de los hechos y que quien suba las fotografías tenga credibilidad”. Para Víctor Solano, editor en medios, “esos filtros no deberían usarse en prensa, porque alteran la realidad”. Describe a los usuarios de Instagram como hombres y mujeres entre 18 y 30 años, que la ven como la herramienta perfecta con filtros para fotografía y videos cortos. Y los hipsters (hippies con tendencias tecnológicas) aman los que semejan efectos de fotos de los años 70 y 80.Carlos García, experto en Social Media, que dice que “los jóvenes están desertando de Facebook, prefieren registrar su vida como una bitácora en imágenes”. La única desventaja que le encuentra es que las fotografías son cuadradas y no se pueden ajustar al subirse a la galería.Ricardo Llano, docente de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Sabana, dice que los usuarios pecan por la sopreexposición de cosas que no se deberían mostrar, la foto de una tarjeta de crédito o sobreexponer a un bebé. Sin embargo aclara que esta red está para quienes ya no quieren estar en una red popular, sino en una más exclusiva.

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