Hablando con Flavia dos Santos de sexo y algo más

Julio 20, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Paola Guevara | Editora de Vé.
Hablando con Flavia dos Santos de sexo y algo más

Con Rochi Stevenson, su compañera de set en ‘Día a Día’. Flavia (der) descubrió una faceta diferente al ser una de las enviadas especiales a cubrir el Mundial de Fútbol.

Así piensa Flavia Dos Santos, la sexóloga brasilera que quiere ayudar a los colombianos a liberarse de culpas y tabúes.

Flavia lo quiere todo ya mismo. ¡Ahora! ¡Pronto! “Esa impaciencia es mi mayor defecto”, nos confiesa, aunque aclara que el afán no aplica para cuestiones de sexo. Para eso, solo para eso, se toma el tiempo que sea necesario. Y de sexo sabe mucho, pues estudió psicología en Londres y en Brasilia, se especializó en Sexología Clínica en Roma y ejerció muchos años como consejera sexual y de pareja en la capital italiana y en Nueva York. Por ese motor fuera de borda que la impulsa a devorar el mundo sin espera, le bastaron tres meses para conocer al hombre con el que se casó, y Flavia ha de tener buen instinto pues llevan 20 años juntos. De él le atrajo el órgano más erótico del cuerpo masculino: el cerebro. No tuvo qué preocuparse de que sus suegros se escandalizaran con sus ocurrencias, “porque estaban muertos, los dos”, explica, así que no supo nunca lo que era tener una cita aburrida en la sala de la casa: “Eso nunca me tocó a mí”. Muchos se preguntarán si Flavia aplica en sus sábanas los consejos que comparte con el mundo, a lo que esta brasilera de sinceridad pasmosa responde que el sexo mañanero, definitivamente, no es lo suyo. Estas y otras confesiones hizo en esta charla con El País:Flavia, a pesar del 7-1 que Alemania le propinó a su querida Brasil, ¿se gozó el Mundial?Por supuesto que lo gocé, regresé con la energía recargada, me fascinó estar rodeada de tanta gente que saltaba, que gritaba. Yo parecía una loca. Así es como me gusta vivir, en contacto con las personas. Y el que perdió no fue Brasil, ni los brasileros. ¡Hemos sido campeones cinco veces! El que recibió una lección de humildad fue Felipao.¿A usted le pasa como a los médicos, que no puede andar por ahí sin que le hagan consultas?Cuando mis amigos necesitan hablar de sexo, vamos a tomar un café y hablamos muy en serio. Pero me ha ocurrido que desconocidos me digan bobadas como “Estoy preocupado porque lo tengo muy grande”, pero esos son los chicaneros. Y hay mujeres que sienten pena de preguntar y me cuentan el caso de “una amiga que no logra alcanzar el orgasmo...” (Risas).¿Para los hombres es intimidante ir a la cama con una sexóloga? ¿Sentirán que están siendo evaluados? Para los hombres inseguros es intimidante ir a la cama con cualquier mujer fuerte, que piense, que tenga criterio. Para un hombre seguro de sí mismo la profesión de la mujer, incluída la mía, no tiene nada qué ver con la forma en que disfruta su sexualidad.¿Y a usted, en su casa, sus padres le hablaron abiertamente de sexo?Mi padre era médico, tenía una visión científica de las cosas. Y mi madre era más bien morronga en esos temas. Mi papá me habló de salud sexual, pero jamás me habló de placer y eso es lo que yo le critico a la educación sexual que se dicta hoy, que se habla de todo menos de placer, de disfrute, del sexo como otra forma de realización personal. ¿Con sus hijos habla de placer?Mis hijos no quieren hablar de estos temas conmigo, creo que se sienten ya un poco incómodos o saturados; cuando empiezo con mi tema se van a otra parte.¿Usted, que ama provocar, por qué se casó con un diplomático?Yo lo conocí siendo muy joven, él es varios años mayor que yo y me encantó su inteligencia, su enorme cultura, su conocimiento, su forma de hilar las palabras y de enredarlas. Siempre ha respetado mi forma de ser. A él le gusta de mí la sinceridad, y mi desapego por las cosas materiales. A los tres meses de conocernos nos fuimos a vivir juntos, y hace 17 años nos casamos.¿Ha dado algún consejo sexual que no haya podido aplicar a su propia vida? Hay algo con lo que no he podido, algo que me cuesta mucho y por lo cual mi esposo me hace bromas: el sexo mañanero. De madrugada no soy persona, cuando me levanto solo quiero tomar un buen café, leer el periódico, salir a trotar... Empiezo a “calentarme” a partir de las dos de la tarde. (Risas). Ya que el sexo mañanero no es la clave... ¿cuál ha sido el secreto para un matrimonio tan duradero? Siempre hemos sabido respetar nuestra personalidad y nos hemos enriquecido mutuamente con nuestras diferencias. Él es una persona que siempre me aporta muchísimo, que me ayuda a crecer, entre nosotros siempre ha habido admiración y respeto. Es muy importante estar con alguien que te sume, no que te reste, no que sientas que te quita y te quita.Mejor dicho, alguien que no sea un vampiro emocional...El vampiro sexual es siempre un vampiro emocional, lo uno va ligado a lo otro. Hay mujeres que buscan un vampiro para castigarse a sí mismas por quién sabe qué. A mí me encanta la gente que me aporta, no solo como pareja sino en la amistad, en todas las relaciones. Tengo la inmensa fortuna de haber estado siempre rodeada de personas positivas, alegres, interesantes, que aportan. Si alguien viene con su nube negra y todo el día me está trayendo cosas negativas, puedo relacionarme con ella pero sin integrarla a mi vida, a mi mundo. ¿Qué porcentaje del éxito conyugal tiene qué ver directamente con el sexo?Yo creo que solo el 20 %. El otro 80% tiene que ver con tener al lado una persona con la que compartas intereses, lazos; con la que convivas bien y haya compañerismo, respeto, confianza. Yo creo que si ese 80 % está bien cimentado, el otro 20 % lo que hace es irradiar toda la relación y ayudarla, incluso, a la hora de solucionar conflictos.¿Habla de sus fantasías sexuales con su pareja?Si le contara a todo el mundo mis fantasías sexuales ya no serían mías, hay fantasías que ni siquiera voy a contarle a mi esposo porque hacen parte de mi intimidad. Las personas tenemos derecho a soñar, a fantasear, no tenemos que sentir culpa porque son fantasías que nos permiten conectarnos con nosotros mismos, despertar el placer, disfrutar de momentos a solas. ¿Cuál cree que es la peor tara sexual de los colombianos?Por la religión, aún hay muchas personas que sienten culpa por el deseo sexual. Claro que todo tiene límites, pero hace falta liberarse de mucha culpabilidad tonta que impide disfrutar.

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