Hablamos con Santiago Cruz, el romántico que canta historias de amor

Marzo 20, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Isabel Peláez | El País.
Hablamos con Santiago Cruz, el romántico que canta historias de amor

Santiago Cruz desnudó con El País parte de su vida, su forma de concebir el amor y su reacción ante las críticas. Estará en Cali, en concierto, el día 30 de abril en la Plaza de Toros de Cañaveralejo.

Santiago Cruz ha sido el culpable de  que muchas parejas hayan convertido en himnos de reconciliación canciones como ‘Baja la guardia’, ‘No te necesito’ y   ‘En tus zapatos’, en  declaraciones de amor ‘Cómo haces’, ‘¿Y si te quedas qué?’ o ‘6AM’; que  otros se amen ‘Desde lejos’; que los viejos sientan ‘Mariposas en la panza’; que ellas canten a grito herido ‘Cuando regreses’ y   levanten un monumento a ‘La memoria de los sentimientos’.

Y ahora con su edición especial en vivo de ‘Aquí me tienes’ promete seguir cautivando ‘A quien corresponda’.

¿Cómo nacen sus letras, por amigos, por sus  vivencias, apuntando  ideas?

Uno no  debe tomarse el crédito en ningún proceso creativo porque  el universo siempre está  mandando mensajes y uno debe estar atento a estos. Cuando  pasan por uno, se llevan cosas de uno y terminan siendo canciones autobiográficas. Hay  disparadores por todos lados y   la tecnología   permite que uno grabe en su teléfono cualquier idea, o escriba   en el acto cualquier cosita  y más adelante le da forma. 

¿Tener hijos lo ha vuelto más sensible en su forma de componer?

Ahora tengo en mi vida a Violeta y a mi hijo Salvador de nueve meses, y me han cambiado la manera de ver el mundo, es como si me hubieran puesto un lente de alta  definición; antes veía uno todo  nubladito y ahora se ve todo más claro.  

¿A Violeta le compuso  canción, y a Salvador cuándo?

Él tiene su canción, pero no ha llegado  la oportunidad de grabarla.

Usted fue el mayor de cuatro hijos, ¿cómo incidió eso en su crianza?

Realmente soy hijo único del matrimonio de mis padres, después cada uno, en su segundo matrimonio, tuvo hijos, mi padre tuvo dos con los que tuve poco contacto, ahora tenemos  más, de hecho viven en Cali. Mi madre tuvo a mi hermana con la que  sí conviví bastantes años. No es que fuéramos cuatro hermanos bajo  un mismo   techo, eso sí hubiera incidido.

¿Su mamá influyó en su inclinación musical?

Mi madre es mi primera influencia musical, desde niño  veía sus bohemias en casa   alrededor de la guitarra. Y en Ibagué hay una cultura musical que  permitió  que lo  siguiera cultivando,  en el colegio participaba en toda actividad  musical.

¿Heredó lo bohemio?

Eso ya fue. Me concentro en mi trabajo y en mi familia. Tenemos dos bebés, con lo cual ahora esas posibilidades  son cortas, te soy sincero.

¿Y qué tal  para las finanzas,  que   fue lo que estudió en el  Externado?

Eso, por fortuna, lo manejan otras personas, yo lo anulé, me concentro en el proceso creativo.

¿Tampoco le fue dado el don del fútbol?

Nunca he servido para el fútbol, pero me encanta verlo, sigo distintos torneos y equipos, me siento frente al televisor a ver la Champions League, juego una vez cada diez años, lo hago mal pero con muchas ganas.

¿Y con quién juega?

Con mis amigos de Ibagué de toda la vida,  que saben que soy muy malo y me las perdonan todas. 

¿Qué música lo influenció, hasta la salsa?

No todo el  que escribe lo que canta es cantautor, pero hay cantautores que sí te llevan a su punto de vista y te invitan a un viaje especial, sin importar el género. Sabina, Rubén Blades,  Andrés Calamaro,  Gustavo Cordera,  Juan Luis Guerra,  Jorge Drexler y Robi Draco Rosa.

El  humor lo enamora y  es  neurótico, ¿cómo disuelve la dicotomía?

El uno no  excluye al  otro.  Grandes  comediantes se ríen de sí mismos y de sus neurosis,   el sentido  del humor es una señal de inteligencia y   es  seductor. 

¿Y cómo controla sus  neurosis?

Identificándolas y trabajando en estas día a día,  uno tiene sus   demonios y libra sus batallas,  yo lucho con mis neurosis. 

¿Por qué volvió a Ibagué?

Para que mis  hijos vivieran lo que yo viví, la libertad que representa crecer en una ciudad más tranquila. Si bien es difícil  volver a vivir esas infancias de barrio que uno vivió en ciudades pequeñas como Ibagué,   siguen siendo más tranquilas que las grandes capitales.

¿Ya  paró de hacerse tatuajes? 

Voy en 17 y contando y estoy en mora de hacerme un par más. El último fue la letra V en mi antebrazo izquierdo. 

¿Cómo enamora a su mujer a diario, le lleva serenatas?

No, uno tiene ese imaginario, y  nada más lejano que eso. La guitarra en casa la uso para estudiar, para trabajar, para componer. Tenemos dos bebés que nos consumen gran parte del tiempo. Pero no doy por sentado que la tengo, la valoro y se lo expreso todos los días.

¿Pero sí se vale de las canciones para pedir perdón por exceso u omisión?

Me parecería un poco vergonzoso darles a mis canciones esa utilidad. Eso está chévere que lo haga la gente con las canciones de uno.  Para eso utilizo canciones de otra gente. Eso sería  hacerse permanentemente retuit.

Pero en sus conciertos no falta la propuesta de matrimonio de alguien del público, ¿cómo le parece  eso?

Imagínate la cantidad de música que hay a un clic de la gente y que escojan una canción mía para sellar un momento tan importante de su vida, me halaga profundamente.

¿Qué canciones sirven para ese fin?

‘Y si te quedas qué’ es la estrella, ‘Cómo haces’, ‘No te necesito’, ‘6 AM’, la gente se las  ha apropiado y les ayuda a  expresarse en esos momentos.

¿Qué siente cuando  la gente no lo deja  cantar, coreando sus canciones? Suele  arrodillarse y llorar...

Para uno como cantautor es un momento cumbre. Es una canción que uno escribió de un momento muy personal y termina llegándole a mucha gente. Es una especie de levitación.

¿En los momentos de gloria piensa en la incredulidad inicial de la gente?

Procuro usar poquito el espejo retrovisor,  no me concentro en lo que pasó hace diez años, sino en lo que viene. Siempre tuve fe en lo que hacía a pesar de cualquier momento de flaqueza, no me pongo a pensar en el  que no creyó.  Una canción de Jorge Drexler, ‘Sea’,  dice: “El que quiera creer que crea y el que no su razón tendrá”.

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