Habla el indígena Ticuna que actúa en 'El abrazo de la serpiente'

Enero 16, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Isabel Peláez, reportera de El País
Habla el indígena Ticuna que actúa en 'El abrazo de la serpiente'

Yauenkü Migue interpreta a Manduca, que acompaña al etnólogo Theodor Koch-Grunberg (Jan Bijvoet) en su viaje por el Amazonas en busca de yakruna. Migue actuó en 2008 en el documental ‘El Origen del pueblo Ticuna’, de Gustavo de la Oz.

Miguel Dionisio Ramos o Yauenkü Migue, nombre indígena que significa “cazador”, contó qué siente luego de conocer la nominación de la película a los Premios Óscar.

Al actor Miguel Dionisio Ramos o Yauenkü Migue, nombre indígena que significa “cazador”, no lo desvela  ir  el 28 de febrero a los Premios Óscar. 

Dice que ese honor se lo ganó  ‘el abuelo Antonio’, como le decían a Antonio Bolívar Salvador Yangiama durante el rodaje de ‘El abrazo de la serpiente’, la película de Ciro Guerra que podría ganar el próximo 28 de febrero el Óscar a Mejor Película Extranjera. 

Cuenta Miguel que él hablaba en ticuna, su paisano Nilbio Torres hablaba cubeo y que era a través de señas que se hacían entender entre ellos y con los actores extranjeros. Antonio, además de hacer el rol de Karamakate anciano, era el traductor, y  aunque lo suyo era hablar uitoto, trabajó en dialecto ticuna, cubeo y hasta en inglés.

Antonio, de 70 años y uno de los 60 sobrevivientes del grupo indígena ocaina, fue un hueso duro de roer para Guerra y su equipo cuando llegó con la propuesta. Él le confesó al director que estaba cansado de recibir promesas, de escuchar mentiras, de ver cómo no se valoran sus tradiciones y presenciar cómo se extinguen sin que nadie parezca importarle. Al final, confió en él.

Por su parte Miguel, nacido hace 27 años en la reserva Nazareth de la etnia Ticuna del Amazonas, a dos horas de Leticia, alguna vez dijo que quería actuar en una película sobre la cauchería. Y la palabra tiene poder.  

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En ‘El abrazo de la serpiente’, Yauenkü o Miguel, sin grandes parlamentos, pero con gran dramatismo en la mirada, interpreta a Manduca, un esclavo que acompaña al  etnólogo alemán Theodor Koch-Grunberg (Jan Bijvoet), “un explorador, que en su recorrido por la Amazonía se enferma y busca a un chamán, Karamakate, quien tiene celo en ayudarlo porque los caucheros mataron a su familia.  Él va comprendiendo su propósito y  lo que quieren los blancos y le indica a Karamakate que deben ayudar a este blanco,  curarlo, para   preservar la cultura”.

Para Miguel, ni los zancudos ni las culebras fueron obstáculos durante el rodaje, su temor más grande fue cruzar en lancha el río Vaupés, que produce “corrientes mortales”. “El primer rodaje fue a cinco kilómetros de donde estábamos hospedados y debíamos cruzar el río que estaba muy peligroso. Transportar cámaras, luces”. 

Sin embargo, fueron bendecidos por la naturaleza. Esto se debió, según Yauenkü, a que un chamán los ayudó a proteger el espacio donde hicieron el rodaje. “Todos los que trabajamos en la película, desde los camarógrafos, el preparador de actores, los abuelos, los extranjeros,  el director,  hicimos parte de una ceremonia que ofició un abuelo con tabaco, cada chamán tiene su forma de trabajar. Y cada uno  le pidió permiso a la naturaleza para grabar. Fue al frente del hotel, en Mitú, en un lugar muy bonito, a las 8:00 p.m., después de hacer un minuto de silencio”.

"El abrazo es el cariño, el respeto por el otro, por su mundo, el pensamiento comunitario. El abrazo significa el amor a la vida misma”, Miguel Dionisio Ramos, actor.

Por eso creen que el brote de enfermedades, los  aguaceros interminables que fueron controlados por un ritual de un pavé (curandero o sacerdote), las picaduras de insectos, los encuentros con serpientes, los recorridos por terrenos agrestes  y en lancha por ríos con “corrientes mortales” no hicieron mella en ellos.  Hasta las serpientes parecieron aliarse, porque   no les hicieron daño.

Aún al pertenecer a una comunidad indígena del Amazonas, Miguel desconocía aspectos de su cultura, como la yakruna. “Ya no se conoce ni siquiera en el Vaupés, se trata de una   planta alucinógena con la que se pueden curar muchas enfermedades”.

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Incluso admite que él mismo ignoraba la  problemática que vivieron sus antepasados en la época de la guerra del caucho, víctimas del afán colonizador. “Hubo cantidad de masacres, se sacó  mucho caucho cuando llegaron los colonizadores. En esa época  mataron a los abuelos, a las mujeres,  explotaron la naturaleza, sus recursos, acabando  con estos y los animales”. 

Yauenkü aprendió de actuación a través de un Ciro al que él describe como “un amigo más”. “Se cuidó mucho de no imponer. En ningún momento nos sometía a   reglas, nos corregía pero  respetaba nuestra naturalidad”.  Una vez hablando con Ciro este le dijo que estar en unos Óscar era muy difícil,   “pero llegó el día de recibir buenas noticias”.

A ver la película

Para ‘Cazador’, el mejor premio es que el público vea la película. “Niños, jóvenes, hombres, abuelos, mujeres y diferentes grupos sociales debemos seguir respetando las diferentes prácticas culturales, ser más unidos y tener un pensamiento comunitario.  Que sigamos preservando lo poquito que tenemos. La gente de las  empresas debe respetar los sitios sagrados, los ríos que nos dan el alimento, los árboles, los animales.  Los mismos indígenas muchas veces no somos conscientes. ‘El abrazo de la serpiente’ nos ayudó   a reconciliarnos con el aire, el agua, la madre tierra y con nosotros mismos”. 

Miguel cursa actualmente  décimo semestre de Educación Física en la Universidad Pedagógica Nacional y eso le ha ayudado a expresarse mejor corporalmente.

“Llevaba al personaje dentro de mí, su cuerpo, su dolor, su resentimiento, su violencia, su ética, su valor, su respeto hacia quien  lo acompañaba y hacia su pueblo”.

Otros actores

Nilbio Torres Vargas.  Indígena cubeo que interpreta a Karamakate joven. No quería viajar a Bogotá por ser  “un nido de atracadores donde mataban a la gente”. Vive en la  comunidad vaupense de Santa Marta, de cultivos de yuca y maíz, y de cazar  lapas, dantas y gallinetas, en extinción. “Si no los cazo, mis cuatro hijos no comen”. 

Antonio Bolívar.  Es Karamakate  anciano. Indígena ocaina de 70 años, vive en un caserío cerca a  Leticia. Pertenece al consejo de sabios. Actuó en el corto ‘Amazonas, Infierno y Paraíso’, con Kapax. Recibió $20.000, a su pesar, pues estereotiparon  al mundo indígena.

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