ENTRETENIMIENTO

Gonzalo Valderrama habla de su desaparición por varios días en Bogotá

Marzo 15, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Gonzalo Valderrama habla de su desaparición por varios días en Bogotá

“Si no transcenderé como comediante en el mundo, al menos trascenderé como impulsador del género en Colombia y es suficiente para mí”, Gonzalo Valderrama.

El padre de la comedia en vivo en Colombia, Gonzalo Valderrama, cuenta qué es el humor para él y cómo controla el trastorno que padece.

Callado, introspectivo, serio, reservado, reflexivo,  es como se podría definir Gonzalo Valderrama, el comediante colombiano que fue más conocido hace un mes cuando desapareció por varios  días en Bogotá.

Ha sido considerado por muchos de sus colegas como el  padre de la comedia en vivo en Colombia, pues la pasión por hacer humor  nació en el 91,  primero como cuentero,  y  ya en el 99 como comediante. 

Su conversión hacia el género se dio una vez que observó un show del comediante  Jerry Seinfeld, y fue cuando dijo: “yo quiero dejar de ser cuentero y ser comediante, y a partir de ahí tuve mi conversión, voy para 20 años de hacer esto”.

Aunque la apariencia de Gonzalo haga dudar de su arte de hacer comedia, comenta  que no solo es él, sino que es el “común denominador de todos los comediantes, la apariencia no los hace ver como comediantes, solo que en mí  es un poco más exagerado”. 

Para Gonzalo, los comediantes son personas  que eligen ciertas características de su personalidad para manifestarlas en escena,  “El comediante definitivamente es cero actuación. Hay un concepto en stand up comedy que se llama la ‘persona’, en el teatro hay ‘personaje’, acá hablamos de persona, nosotros somos lo que somos en escena, no tenemos mascaras para nada”.

Según Gonzalo, la clave de la comedia está en la vida sufrida de la persona. “Entre más sufrida la persona, más miserable su vida, es mucho más interesante su material. Igual, entre más sufrido y miserable el país, más humor hay en su gente, y  en  Colombia hay muchos rayones históricos que hace que se vuelve más interesante la comedia”.

La desaparición  que lo hizo famoso hace unos días se debe a que el comediante es una de las tantas personas que padecen Trastorno Afectivo Bipolar, un desbalance   químico que hace que el paciente  navegue constantemente entre polos extremos de sensibilidad, y además hace que se deprima terriblemente en cualquier hora y  sin ninguna causa aparente. 

El comediante  explica que su desaparición  fue una manera de desconectarse del mundo por una crisis existencial que tuvo, lo cual hizo que decidiera ir a perderse en una parte escondida del bosque Nacional, y estar ahí hasta que pasara algo que lo hiciera regresar. Lea ta

Al respecto, solo ha hecho un par de líneas  en sus presentaciones; sin embargo, dice que en algún momento hablará más de ello, “cuando tenga las palabras para decirlo con humor”.

Generalmente a quienes padecen el transtorno se les medica porque no siempre es posible  controlarlo a voluntad. El comediante comenta que, aunque no sea tan sencillo, él ha  optado  por controlarse, prefiere defenderse solo  antes que  tratarse con químicos.

Es por lo mismo que Gonzalo considera  la comedia como una terapia para liberar todo lo tóxico. “Por eso mi comedia es tóxica, agresiva, corrosiva, negativa, porque eso hay en mi cabeza. Cuando uno lo evacua, suelta un poquito”.

Para él, el comediante usualmente “es alguien a quien  le pesa demasiado la vida. Yo soy un ejemplo de eso”.

Pocos humoristas Según Gonzalo,  Colombia no tiene más de 60 comediantes. Dice que muchas personas  han querido hacer comedia, entre ellas actores famosos de televisión o de teatro que deciden montar obras con esquema de stand up comedy, pero desde su punto de vista no está bien:  “Los que hacemos comedia  en serio sabemos que  nunca montaríamos un show de este tipo”, dice.  Entonces, ¿qué hacen? “Los comediantes verdaderos lo que hacemos son rutinas, las cuales en su mayorían  duran 3 minutos, y para montarlas uno se demora mínimo 6 meses.  Para montar un show de 90 minutos uno se demora mínimo 5 años puliendo las rutinas  semanalmente, todos los días”, explica.  
VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad