Fátima Cabezas, la modelo revelación de las pasarelas caleñas

Fátima Cabezas, la modelo revelación de las pasarelas caleñas

Octubre 16, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo | Editora de Domingo de El País
Fátima Cabezas, la modelo revelación de las pasarelas caleñas

Fátima Cabezas. Fotos: Fabio Arias. Maquillaje: Alfonso Domínguez. Agencia: Novamodels.

Esta joven nacida en Guapi, Cauca, deslumbró con su belleza, porte e imponente pasarela en el Cali Exposhow que acaba de concluir. No en vano ganó el premio Modelo Revelación 2016 en dicha feria de moda. Conozca su historia.

Desde antes de ser elegida la Modelo Revelación del Cali Exposhow 2016, el pasado 30 de septiembre, a Fátima Cabezas Cuero, ya la comparaban, por su gran parecido físico, con  las cantantes Rihanna y Beyonce o con las top models Tyra Banks o Naomi Campells. 

Dos de los jueces del concurso de la más importante vitrina de la moda en Cali, también se lo ratificaron ese día en que resultó victoriosa entre un grupo de ocho modelos. Mientras a la periodista Paola Guevara  le parecía que era el clon de Rihanna, su compañero de jurado, el ejecutivo Pedro Felipe Muñoz, le encontraba parecido con Tyra Banks.

Periodistas, modelos, profesionales especializados en el mundo de la moda y la farándula  e, incluso, gente del común, siempre la comparan con estas celebridades, revela la modelo bonaverense Ivanna Sandoval, amiga de María Fátima, “sin embargo,  ella dice que no le gusta que la comparen con personas así, ¡¿pero qué puede hacer? Si es cierto! ¡Tiene parecido con ellas! Y no solo por su figura, su cabello, su rostro, sino porque ella tiene  sentido de la moda, se sabe vestir muy bien”.

La verdad es que a esta joven de 20 años, de 1,78 de estatura; 84 cms de cadera, 56 cms de cintura y  85 cms de busto, no le agrada  que la comparen con personalidades como la exmodelo y hoy presentadora Tyra Banks,  porque “prefiero que me reconozcan por lo que yo soy”, pero, admite, que esas comparaciones son provechosas en su naciente carrera porque “la gente me reconoce más”.

Las comparaciones seguirán y son inevitables, tal como argumenta el periodista y asesor de reinas Jorge Dusterdieck, porque la gente que está en este mundo de la moda y de los medios es muy visual y cuando encuentran un parecido tan grande, pues inmediatamente hacen la comparación. “Esto la favorece porque la están comparando con un ícono de la moda como Tyra Banks. Como le pasó a Ariadna Gutiérrez en Miss Universo que la compaban con Sofía Vergara. Y si uno mira una foto de Tyra Banks cuando era jovencita y mira a Fátima concluye que son muy parecidas”.

La modelo quiere que más adelante hablen de Fátima Cabezas, que la conozcan como tal por lo que ella haga, por su propio estilo, y para eso, dice, ya está labrando su propio camino.

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Su verdadero nombre es María Fátima Cabezas Cuero. Nació en Guapi, Cauca, pero sus padres la llevaron a vivir a una vereda llamada Morongo, a dos horas de distancia de su tierra natal. Allí vivió hasta los 9 años, cuando la familia se trasladó a Iscuandé, Nariño, con el ánimo de que ella y sus hermanos tuvieran una mejor educación.

Su infancia, a diferencia de las celebrities con que la comparan, no fue convulsionada. Creció  feliz en el campo, en ese pueblito a orillas del mar, en contacto con la naturaleza, oyendo los pájaros, el sonido de las olas. En ese mar nadaba y jugaba con sus hermanos e incluso con sus padres, el agricultor Wilfredo Cabezas y la exdocente y hoy política Carolina Cuero,  quienes los acompañaban “a jugar fútbol o lo que fuera, siempre estaban ahí, apoyándonos en las locuras que se nos ocurrían”.

En septiembre de 2006  su padre presentó fallas respiratorias, “y por falta de oxígeno, por negligencia, murió en el  hospital de Guapi”, evoca esta bella joven de suave voz, ojos gatunos y delicadas maneras. 

Su madre entonces la envió a ella y a otra hermana a estudiar a Cali. Entró a segundo de bachillerato en el Colegio Santa Librada, pero perdió el año escolar por “desjuiciada” y porque  entró en “depresión”, ya que aún no superaba la muerte de su padre, relata.

Se va entonces a Palmira y estudia en el Centro Educativo para Jóvenes y Adultos, Cepjap, donde hace el bachillerato acelerado. Regresa a Cali, y surge su  deseo de ser modelo, motivada por comentarios de personas que le preguntaban: ¿tú eres reina?, ¿modelas? Así que esta mujer de piel canela, heredada de un padre mulato y una madre negra,  pasó por academias y agencias como Top Class y MYP.

En 2014 hizo su primera prueba para estar en el Cali Exposhow, con el productor del evento, Tony Marques. No pasó ni el primer filtro, recuerda jocosa. “Me sentí muy decepcionada, eso es tan horrible, mi pasarela en ese entonces no era la mejor, lo reconozco”, y deja ver sus dientes de perlas en medio de la carcajada. “No lloré, pero sí me sentí muy triste. Pero eso me dio fuerzas para hacerlo mejor”.

Se entregó a aprender más sobre pasarela, expresión corporal y muchos otros aspectos. Y este año pisó firme. De las más de cien modelos de Cali  que se presentaron a la convocatoria de Leonisa, ella fue la única escogida. El 27 de  julio estuvo entre las 40 maniquíes que desfilaron en Colombiamoda para esta importante marca de ropa interior que cumplía 60 años. En esta misma feria desfiló para las reconocidas diseñadoras caleñas Johanna Ortiz y Renata Lozano. Luego fue a Cartagena  a desfilar para Leonisa nuevamente.    

Después, cuenta Fabio Arias, su mánager y director de la agencia Novamodels,  a la que Fátima pertenece  hace cuatro meses,  hizo un catálogo de vestidos de baño para una marca nacional.

Posterior al Cali Exposhow,  donde desfiló para Studio F y Bettina Spitz, las ofertas para tenerla como modelo no han parado.

Lo corrobora su mánager Fabio Arias. “Han llegado muchas ofertas a la agencia, pero vamos a ir depurando porque tenemos que ver qué es lo más conveniente, cuál es la que más le va a aportar a su carrera y cuál tiene más presupuesto. En este momento tiene pendiente  una campaña de una marca de ropa exterior de una muy importante empresa nacional”, precisa.

El periodista Jorge Dusterdieck, a Fátima, le ve mucha proyección. La describe como “una tromba marina, camina muy bien, tiene buena estatura, piernas largas, una linda cara, bonito cabello, buena figura. Tiene todo para convertirse en el futuro en una top models”.

Por lo pronto, esta capricorniana que  usa lentes  de contacto, y extensiones en su cabello; que no tiene novio y  a la que le fascina “escuchar música, cantar como loca y bailar a mi manera porque no soy la mejor bailarina” tiene varias ideas para llegar a ser una modelo internacional.

Una de ellas es estudiar inglés. Sabe que sin dominar este idioma no se le abren fácil las puertas en Estados Unidos, país en donde quiere incursionar. Para eso empezará pronto un curso de inglés online porque no desea estar saliendo para ir a  estudiar en un instituto.

Aún no puede vivir del modelaje porque apenas es una modelo ‘new face’, “debe uno regalar casi su trabajo para darse a conocer”, pero está segura de que  sus sacrificios próximamente serán recompensados. Por lo pronto, esta aspirante a estudiante de arquitectura, en las pasarelas del Exposhow  le fue  bien. Una modelo que recién comienza como ella recibe entre $300.000 y $400.000 por pasarela y en un desfile de Leonisa  $1.000.000.

Su escultural y tonificado cuerpo lo debe no solo a la ingesta de comida saludable, como ensaladas y  jugos, sino también a los ejercicios que hace a diario en su casa (las sentadillas y las 200 abdominales no le pueden faltar). Además, dice, a  su raza negra. “Somos bendecidos. Por ejemplo, si hacemos ejercicio un mes ya estamos fortalecidos, duritos, se nos ven rápido los resultados”.  

Tiene hambre de triunfo. Quiere marcar su propio estilo, que la reconozcan por hacer algo diferente. “Quiero   por ejemplo, llevar en alto el nombre  de la Costa Pacífica, de mi gente, que se sientan orgullosos de que yo pude llegar lejos y  representar de buena manera y de esa forma irle dando reconocimiento a mi pueblo,  un lugar abandonado, retiradito, que no lo conocen. Que cuando escuchen Iscuandé, digan, de ese pueblo es de donde viene Fátima. Quiero llegar muy lejos también para retribuir  todo el esfuerzo  y todo el empeño que mi mamá y mi hermana Piedad Cabezas han puesto para lograr todo lo que yo he conseguido hasta ahora y lo que yo puedo lograr más adelante”.

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