Estos son los pecados que confiesa el padre Alberto Linero

Diciembre 16, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Verónica Gómez e Isabel Pelaez | Reporteras de El País
Estos son los pecados que confiesa el padre Alberto Linero

“Al padre no le gusta madrugar en Bogotá, como buen costeño no tolera el frío, y eso a veces lo pone bravo”, dice Flavia Dosantos.

Su afición al fútbol y algunos episodios en la televisión colombiana que le han costado regaños, son algunas de las cosas que confiesa este sacerdote como pecados.

Asegura ser un cura común y corriente. “Yo no creo que tenga nada fuera de lo normal”, dice, pero no obedece al estereotipo del sacerdote convencional. No usa sotana (algo que no comparte el padre ‘Chucho’) tiene su propio programa de televisión, ha sido comentarista y habla de las relaciones de pareja con desparpajo. A sus 44 años maneja un lenguaje franco, abierto y juvenil. El amor carnal no lo sedujo, pero tiene una pasión que sí lo ciega: el fútbol. Se define “hincha foribundo” del Unión Magdalena. “Nací en 1968 cuando el Unión le quitó el título al Deportivo Cali, que era un equipo superior. Sin embargo, a punta de coraje y de fuerza el Unión le ganó el título. Yo fui gestado en esa campaña. Mi papá, un enfermo del fútbol, me pegó la goma por ese equipo”, cuenta. De ahí que narrara partidos del Unión Magdalena, del Junior y de la Selección Colombia siendo sacerdote.Hizo parte de la Junta directiva del equipo de su alma, su capellán muchas veces y se ha empeñado en leer, aprender de tácticas y estrategias para hablar mejor de fútbol. Revela, incluso, que ha llegado a cambiar los horarios de misa para ir al estadio, dar charlas motivadoras a los jugadores y elevar junto a ellos oraciones para que metan más goles.“Lastimosamente es también hincha de Argentina, donde se comprueba que no entiende nada de fútbol”, bromea la sexóloga brasilera Flavia Dosantos.Nunca intentó ser futbolista, aunque dice jugar bien. Prefirió el baloncesto, e hizo parte en su adolescencia de la selección de Magdalena. Sus superiores le han jalado las orejas por explorar campos distintos al sacerdocio. “El otro día participé en la novela ‘Amor de carnaval’, y al señor Obispo de Barranquilla no le pareció y muy amablemente me llamó la atención y me pidió que no lo volviera hacer”.Antes de eso había participado en el concurso de Caracol ‘Tengo una ilusión’, en el que le cumplían sueños a la gente. La presentadora Rochi Stevenson recuerda: “Nunca se me olvida que el padre bailó el ‘Thriller’ de Michael Jackson y ‘La Sirena’”. Y el padre confiesa: “Sí, estuve en ‘Tengo una ilusión’, trabajé con un muchacho de Cali, Jerson Aristizábal. Me trajo muchos problemas, me tocó lanzarme en rappel de una torre de 30 metros y casi se me mueren todos los parásitos. Bailé mapalé con la exreina Vanessa Mendoza, y eso hizo que mucha gente me regañara, pero comprendieron que se trataba de una participación folclórica y nada más”, admite.Su pecado capital es la gula, especialmente la que le despierta el sushi, pero también un buen puré de guineo verde con queso. “Prefiero eso a un caviar”, dice.Rochi asegura que el padre “es mamador de gallo y no teme echarles flores a las mujeres lindas. A Catalina Gómez y a Mónica Rodríguez, sus compañeras de set, les dice que son sus soles. Es muy querendón, expresivo y caballeroso”. Finalmente, a los que lo critican, les responde: “Lo importante no es el hábito, sino las acciones y las actitudes”.

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