Este es el caleño que se destacó en el Festival de Cannes

Este es el caleño que se destacó en el Festival de Cannes

Mayo 22, 2018 - 11:50 p.m. Por:
Yefferson Ospina y Rodrigo García 
Manuel Bolaños,  director de fotografía de cine caleño

Manuel Bolaños, director de fotografía de cine caleño.

Especial para El País

Un violent désir de bonheur’ (Un violento deseo de felicidad), fue una de las películas seleccionadas en el pasado Festival de Cine de Cannes, en la programación de la Asociación del Cine Independiente para su Difusión, uno de los segmentos más audaces de este evento cinematográfico, en el que solo se seleccionan 9 filmes de todo el mundo para su participación.

‘Un violento deseo de felicidad’, dirigida por el joven cineasta francés Clément Schneider, cuenta entre sus talentos al caleño Manuel Bolaños, egresado del Liceo Francés Paul Valéry y quien fue el director de fotografía del filme. La película, ambientada en 1792, cuenta la historia de un joven monje que vive en un convento confiscado por las tropas de la Revolución Francesa, que lo convierten en cuartel. El monje Gabriel verá cómo se transforman lentamente sus ideas. Hablamos con Manuel sobre su trayectoria como cineasta en Europa y sobre el cine independiente caleño y francés.

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¿Qué ha aprendido del modo de hacer cine en Francia?

El mayor aprendizaje que me dejó mi formación y la experiencia profesional que he acumulado hasta ahora en el exterior ha sido la capacidad de adaptación. Es esencial para un director de fotografía saber responder a las demandas de cada director con quien colabora.

Cada director es diferente, cada quien tiene un universo narrativo y visual particular y, por ende, una de las grandes dificultades de esta profesión es saber entender la esencia de un individuo. Fotografiar una película es una responsabilidad muy grande, ya que nos es confiado materializar la forma que se le va a dar a una historia imaginada por alguien más, un fondo que no nos pertenece y del cual tenemos que apropiarnos. Sin embargo, esta complejidad es probablemente una de las cosas que más disfruto de mi profesión: una etapa de interpretación donde mi trabajo es lograr entrar en la cabeza de un director, entender su forma de ver el mundo y sus intenciones, para traducirlas en planos y puestas de luz que transmitan ideas y sensaciones muy precisas.

¿Cómo es la formación para cineastas en París?

Puedo hablar de lo que conocí personalmente en La Fémis, la escuela de cine de la que me gradué en París. La ventaja de una escuela como esta reside en el presupuesto que se le atribuye. Pertenece al Ministerio de la Cultura francés y es financiada mayoritariamente por en Centro Nacional del Cine (CNC) quien invierte anualmente 10,7 millones de euros para aproximadamente 200 alumnos. Esto hace que la enseñanza sea de muy buena calidad y que el aprendizaje se haga de forma privilegiada, en condiciones completamente profesionales y con equipos que se utilizan en grandes producciones cinematográficas. Todo esto facilita una mejor inserción profesional al graduarse. Sin embargo, así sea esta la vía que escogí, considero que para hacer cine no existe solamente la posibilidad de formarse en una escuela de este tipo o irse del país. Hay muchas formas de aprender por sus propios medios como lo han hecho muchos directores y técnicos de cine, lo más importante es tener ganas de hacerlo, multiplicar las experiencias laborales, y trabajar sin dejarse vencer por los obstáculos, que es tal vez lo mas difícil.

¿Cómo es hacer cine independiente en Francia?

Producir cine independiente es difícil aquí y en cualquier parte del mundo. Sin embargo, Francia tiene la ventaja de contar con instituciones como el Centro Nacional de Cine (CNC) que trata de apoyar permanentemente la producción de cine independiente. Actualmente, el mayor problema no es la producción. La dificultad más grande es la difusión de este tipo de cine. Hay muchas películas que son financiadas, rodadas, post-producidas y terminadas, pero que nunca logran encontrar un distribuidor que les dé la oportunidad de tener una vida en salas de cine. Los distribuidores independientes tienen muchas dificultades en el medio, y no pueden tomar tantos riesgos financieros como antes. A esto se le suma que los canales de televisión compran cada vez menos películas independientes, lo cual hasta el día de hoy es un pilar esencial para la vida de un largometraje.

¿Cómo ve la producción actual de cine en Colombia?

Respeto mucho el trabajo de varios directores caleños que están produciendo largometrajes actualmente. Considero que han logrado a través de su cine dar una imagen diferente de nuestro país a nivel internacional, y han demostrado que en Colombia también se pueden hacer películas universales con las que un espectador se puede identificar en cualquier parte del mundo. Para los directores debutantes, les diría que no hay que tener miedo de empezar y lanzarse. La base de un inicio de carrera como cineasta es aprender a conocerse: descubrir sus puntos de interés, entender que tipo de cine se quiere hacer, identificar que es lo que se tiene para decir. Todo esto es trabajo personal, y es esencial para desarrollarse en este medio. Así estemos hablando de un mundo donde los contactos y las personas que se conozcan en el camino sean fundamentales, esto es algo que puede llegar en un segundo tiempo. Lo esencial es, por ejemplo, trabajar la cultura cinematográfica y lograr alcanzar la madurez que se necesita para desenvolverse con mas facilidad. Antes de esto, es importante escribir, observar, escuchar, experimentar. Actualmente existen muchas formas de hacer películas con pocos medios y no hay mejor aprendizaje que la proliferación de la experiencia.

¿Lo asalta la idea de producir en Colombia?

La idea de rodar películas en Colombia siempre la he tenido en mente. Me parece muy importante, tanto en el medio del cine como en todos los campos profesionales, que los colombianos que tuvimos la oportunidad de estudiar y ejercer en el exterior, regresemos en algún momento y apliquemos lo que aprendimos para trabajar por nuestro país. Como lo dije antes, admiro mucho a los cineastas colombianos que han trabajado por el desarrollo de la industria cinematográfica local y he podido ver sus películas en salas de cine francesas, colombianas o en festivales de cine internacionales. Por el momento, solo he regresado una vez a dirigir y fotografiar una película en Cali, en la que la actriz caleña Juana Acosta tuvo el papel principal. Parte de mis proyectos para este año 2018 y para el futuro es conectarme más con el cine nacional, conocer a más directores colombianos y trabajar paralelamente en ambos países.

¿Cuál es su balance de esta versión de Cannes 2018, en especial para producciones independientes y extranjeras?

El Festival de Cannes siempre tiene una programación muy heterogénea. Su particularidad es el hecho de concentrar lo que se considera “mejor” del cine mundial anualmente, un lugar donde se tiene la oportunidad de ver representadas películas de cine comercial y gran variedad de largometrajes independientes que benefician de esta exposición mundial. En esta última edición, me llamó la atención la discreta presencia del cine estadounidense en comparación a ediciones anteriores. Igualmente el cine latinoamericano estuvo completamente ausente en la selección de la Competencia Oficial que concurre para la Palma de Oro. Sin embargo estuvo representado en la selección oficial ‘Una cierta mirada’ con dos películas argentinas y una brasileña. Igualmente, presente en las selecciones paralelas como la Quincena de los directores (con películas colombianas) y la Semana de la crítica.

Un tema que quisiera trabajar en cine…

No tengo un “tema” que quisiera trabajar en cine en particular. Como director de fotografía considero que todos los temas son susceptibles de interés, lo importante es el enfoque que se les dé y eso es lo que hace de un proyecto algo apasionante. Todas las historias son válidas, por más simples que sean, lo que le da valor es la sensibilidad con la que se trata y en segundo lugar la forma que se le dará para que sea coherente con su intención. La fuerza de un tema está en el punto de vista que un director tenga al respecto.

Crítica

Una historia filosófica:

“Esta película, aunque al principio parece tomar el camino, no cuenta un hecho histórico preciso. Es un cuento. Una historia filosófica que reune aspiraciones espirituales, aspiraciones sociales y aspiraciones sensuales, algunos de los principales fundamentos de la convivencia. Y es con una economía serena de medios que asume esta ambición y logra, gracias a un trabajo de fundición, marcos y luces particularmente precisas, alcanzar su objetivo, es decir, grabar en nosotros imágenes duraderamente brillantes, "de fe y esperanza". Nos hace pensar en Pasolini, como el inspirador de un cine humanista que es atemporal y contemporáneo, distanciado y directo, sofisticado y refinado, espiritual y carnal”.

Jean-Louis Gonnet - Cineasta.

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