ENTRETENIMIENTO

Este año el Festival de los Mejores Tríos tiene toque femenino

Septiembre 01, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Este año el Festival de los Mejores Tríos tiene toque femenino

Vanessa Rodríguez de Somos Trío (Pasto), Angélica Moreno de Son Clase Trío (Cúcuta) y Patty Valenzuela del Trío Los Brillantes (Ecuador) son las tres damas que harán presencia este año en el XXIII Festival Nacional de los Mejores Tríos.

Este año el XXIII Festival rendirá tributo al maestro Alci Acosta. Habrá dos jornadas de homenaje: el viernes, en el Hotel Dann Carlton; y el sábado en la Plaza de Toros.

Tienen el don de la sonrisa y el de saber con qué canción conquistan el más esquivo de los corazones. Basta con una dulce mirada y hacer gala de su espontaneidad propia de mujeres para echarse al bolsillo al público. Por eso son reinas, y aunque no tienen  trono,  sí tienen corona y  un trío para sus voces.  Patty Valenzuela del Trío  Los  Brillantes (Ecuador),  Vanessa Rodríguez de  Somos Trío  (Pasto)  y Angélica Moreno de  Son Clase Trío (Cúcuta) son las tres damas que estarán en el XXIII Festival Nacional de los Mejores Tríos,  cuya  gala será mañana, a las 8:00 p.m. en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura. Son las primeras voces de sus grupos  y se han abierto paso en un mundo en donde los hombres dominan, pero donde ellas y sus coequiperos quieren demostrar que un trío mixto, también ofrece una experiencia diferente.  De las tres, la ecuatoriana Patty Valenzuela es la que tiene mayor experiencia, lleva 18 años con  Los   Brillantes y antes de ser la primera voz del grupo, fue quien lanzó la idea de forjar un trío mixto y fue su representante. “Nunca me ví como arte y parte del grupo aunque conocía todo el repertorio”, cuenta Patty, quien reconoce que no ha tenido formación musical. Caso contrario al de Vanessa Rodríguez de Somos Trío  (Pasto), quien se formó como licenciada en música y cantante lírica  y su sueño siempre fue hacer parte de un trío y  hoy comparte ese gusto  con su padre Henry Rodríguez.  Mientras que   Angélica Moreno, una fisioterapeuta y docente universitaria,  llegó a  Son Clase Trío (Cúcuta)  por el amor a su esposo Andrés González. Juntos formaron una orquesta y un día, su esposo, quien siempre había trabajo en un  trío, necesitó una voz y le puso el reto de cantar.   “No canto de profesión sino por pura pasión”, dice.  Y sin importar el tiempo que llevan en sus respectivas agrupaciones, han vivido todo tipo de situaciones: desde las más románticas hasta las más embarazosas.  Patty recuerda que una vez una mujer  mandó  una serenata para pedirle perdón a su esposo, “Él nos dio las gracias por la serenata, dijo que estaba muy bonita, pero que no volvería con su mujer. Eso parte el alma porque los artistas tenemos ese alguito de cupido. Pero también sucede que a veces no se logra el propósito pero te vas con muchos admiradores”.   Caso similar vivió Angélica, en Cucúta, donde un esposo se dio a la tarea de decorar la casa, poner velas  y armar toda una noche romántica. Al ver todo, la mujer sin decir  palabra se retiró y volvió “con una maleta en una mano y con el niño en la otra mano. Y solo le dijo ‘Linda la serenata. Hablamos’ y se fue”.  Y Vanessa ha corroborado que las novias fugitivas sí existen. “El muchacho se tomó casi una botella de ron para armarse de valor. Pero él como que sentía que le podían decir que no. Estaba muy ansioso.  La chica se demoró 40 minutos en llegar y cuando llegó al restaurante y vio  todo se desencajó. Sin embargo,  se sentó, empezamos la serenata y al cuarto tema hicimos una pausa y  él sacó el anillo. La niña,  sin decir una sola palabra,  salió  corriendo y se fue  en un taxi”.     “Ahí es cuando uno no sabe qué decir, qué hacer, si consolar o no, solamente optar por retirarse y a veces sin que le paguen a uno”, cuenta Vanessa.  Dicen que cada serenata es un mundo diferente porque siempre pasan cosas simpáticas  como que las mascotas canten con ellas o que le den la serenata a la personas equivocada. Eso sí, los hombres son quienes más contratan serenatas  y cuando una mujer lo hace es para sacar aquello que tiene entre  pecho y espalda y que no se ha atrevido a decir.  Y es que serenata hay para todos los gustos, como señalan estas mujeres: “Las hay para pedir matrimonio, para pedir perdón, para celebrar la vida, para recordarle al otro que es su propiedad privada, para despedir al otro, para que te respeten, para  consolar y hasta para guardar esperanzas”. Reconocen que en los terrenos de la música romántica, a ellas les va mejor porque son vistas como reinas y siempre se roban el show. “Somo el centro de atracción,  brillamos y sabemos  mejor lo que una persona quiere transmitir”. 

Las entradas están disponibles en Ticket Express 487 2042. Y en la Fundación del Artista 8933352 -893 0451

 

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