En Cali está el zoológico que envidia toda Colombia

En Cali está el zoológico que envidia toda Colombia

Abril 24, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País.

Hoy no estamos lejos de lograrlo. Pero esto es lo que queremos que pase en el 2026 con nuestro querido parque para el mundo animal.

Hoy no estamos lejos de lograrlo. Pero esto es lo que queremos que pase en el 2026 con nuestro querido parque para el mundo animal.

 

La llegada de una familia de jirafas a Cali es el sueño hecho realidad que  María Clara Domínguez, directora del Zoológico de Cali, le confesó a El País en una entrevista hace más de una década.

El transporte de los animales desde África requirió todo un proceso logístico que vinculó transporte marítimo, aéreo y terrestre, como si de una secuela del Arca de Noé se tratara.

Los nuevos integrantes del Zoológico de Cali pertenecen a la familia de la jirafa nubiana, que habita  en el oriente de Sudán del Sur y el suroeste de Etiopía, desde donde fueron trasladadas.

Se cree que menos de 250 ejemplares viven en estado salvaje, aunque este número es incierto. Con su llegada al Zoológico de Cali, se convierte en el tercer parque donde viven.

El primero fue el  zoológico de Al Ain  en  Emiratos Árabes Unidos, que para  2003  contaba 14 miembros. El segundo fue el de Nueva York, que actualmente tiene  10 jirafas.

Fueron más de 1500 días  de papeleo, adecuación de vehículos, y coordinación de la ruta más adecuada para  que la pareja conformada por  Mufasa, Sarabi y su hijo Simba, que suman 3500 kilos en conjunto,   por fin llegarán a su nuevo hogar, la tierra de la salsa.

“El principal inconveniente de su travesía era garantizar su bienestar durante el traslado, ya que por la longitud de su cuello, es lastimosamente muy común que sufran lesiones, lo que supone un daño muy grave en su calidad de vida”, explicó James Claflin, veterinario que viajó con los animales para velar que los reglamentos de cuidado se respetaran. En Cali los esperaban dos veterinarios que trabajarán en  su adaptación y convivencia.

Estos mamíferos tienen en el cuello  s7 vértebras, esto les da la flexibilidad y una amplia gama de movimientos. Son extremadamente rápidos. 

Sus patas delanteras son  un 10% más largas que las traseras. Sin embargo, correr rápido es algo que solo pueden hacer por un corto período de tiempo, por lo que es extremadamente difícil para ellos escapar de los depredadores. 

El hábitat en el que vive esta familia de altura fue adecuado para garantizar su comodidad y supervivencia. Cuenta con un riachuelo que permite que siempre el longilíneo animal permanezca hidratado  

Como las jirafas se alimentan principalmente de las hojas del árbol acacia, hurgan  en alturas inaccesibles 

para la mayoría de los demás herbívoros. Por esta razón, 25 árboles fueron plantados en un área de dos hectáreas  para garantizar su dieta, que también estará conformada por una gran variedad de frutas.

Una de las principales observaciones de  las organizaciones de protección a los animales, es que “en este ambiente  no tienen los mismos comportamientos que en la naturaleza”.

Sin embargo,  con la plantación de numerosos  árboles y arbustos se busca estimular la búsqueda de alimento por parte de las jirafas, lo que les garantiza principalmente el uso de su lengua.  

Al ser las jirafas adultas depredadas por leones, fueron ubicadas al otro extremo de los reyes de la selva, dice la Directora,  con el fin de evitar el estrés y las tentaciones entre los animales.

Su promedio de vida es entre 25 y 30 años. Mufasa tiene   15, Sarabi tiene 14 y Simba acaba de cumplir 3 años.

En la naturaleza, alrededor de la mitad de ellas mueren en su primer año de vida por los depredadores o a causa  de los virus que se desarrollan en el agua. En cautiverio,  esta es purificada y no corren el riesgo de ser muertos por otro animal, por eso pueden llegar a ser adultos y a tener hijos propios.

En cautiverio, como no tienen el instinto de mantenerse alejadas de los depredadores, estos bellos animales se toman su tiempo para doblar cuidadosamente las piernas bajo el cuerpo y comer de lo que les dan sus cuidadores en sus manos, algo que jamás ocurriría en plena selva. 

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Informe prospectivo  realizado con datos aportados por María Clara Domínguez, directora del Zoológico de Cali, entre otros

 

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