El valle sin sombras, la verdad sobre la avalancha de Armero

Noviembre 20, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Isabel Peláez, reportera de El País

Mañana se exhibe en La Tertulia se exhibe el documental ‘El valle sin sombras’. Sobrevivientes de Armero cuentan la verdad sobre la avalancha que borró al municipio.

El Valle sin Sombras, película que cuenta la verdad que por tres décadas se ocultó sobre la tragedia de Armero, se convirtió el pasado fin de semana, que se transmitió por el Canal Caracol, en el primer documental colombiano más visto en la televisión y fue tendencia en redes sociales.

Debido al éxito sobrecogedor que logró la producción, el documental estará proyectándose en varias ciudades del país. En Cali, la cita es este sábado en el Museo La Tertulia y ahí estará presente su realizador, el caleño Rubén Mendoza. La proyección se repetirá el 22 y el 23 de noviembre, así como el 4 y el 9 de diciembre.

Su director habló con El País sobre esta película que recobra un tema “con 30 años de vejez para volverlo algo completamente nuevo y vivo. Narra la verdad en las voces de  los armeristas, es la visión de quienes padecieron la avalancha,  no hay nada de la verdad oficial, nada de Omayra Sánchez, que por más que haya sufrido la niña, se volvió casi un símbolo de ofensa para los que más bien han sido casi condenados al olvido”. 

“Más bien hay testimonios muy duros, escabrosos, que en últimas solo dan cuenta  de la fuerza inmensa que han tenido los que se han sobrepuesto a esta tragedia”, continúa el realizador. 

Él se refiere, entre otras,  a una de las protagonistas, que perdió  a sus dos gemelos  colgados de un brazo, a su hija la decapitó una teja al lado de ella,  su esposo murió ahogado en un perímetro de un metro y medio,  y ella  quedó con su bebé colgándole del cuello y lo sostuvo ahí por más de un día. 

“Entregó a su hijo y  se lo refundieron. Ese es  otro de los temas de la película, el tráfico de niños de Armero”, advierte Rubén. Después de estar cuatro días  ahí sembrada, mucho más tiempo que Omayra, tuvo que  cortarse, ella misma,  su pierna con un vidrio y  un machete que le pasó  un miembro de los organismos de defensa. 

Las palabras del director están cargadas de la emoción que da destapar una verdad sepultada por tanto tiempo bajo el lodo. Ese en el que a mucha gente, según los protagonistas, “intentaron ahogar por quitarles sus pertenencias”.  “En épocas de emergencia no pueden filtrar mucho a quien reclutan como miembros en los cuerpos de rescate”, reflexiona él. 

También se percibe en pantalla un estudio minucioso tanto de las ruinas como del Nevado, que  jamás se había filmado así, piloto y copiloto llevaron el  helicóptero a 18 mil pies de altura, mientras el director  iba colgado, cámara en mano,  testificando su magnificencia y belleza,   su   nieve  sin una  huella, “tan limpio como sucio lo  pretendían, hermoso y conmovedor,   rugiendo para siempre, lejos del drama humano”. 

Una belleza que solo la equipara Mendoza con la de “esos personajes inmensos, que   han soportado no solamente esos 15 minutos de avalancha de ese día sino  30 años de abusos, humillaciones y ultrajes”.

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La mayoría de la gente tiene en el imaginario que los armeristas fueron advertidos de la tragedia por  y que no querían irse, “esa es una más de esas falacias que  se ha inventado el estado para lavarse las manos, pero  encontramos un material  que muestra  armeristas, por  dos, tres y hasta  seis meses antes de la tragedia, implorando  que  se dinamitaran las piedras que hacían la represa, las verdaderas causantes de la tragedia”, dice el realizador.

El desbordamiento de esa represa natural, explican en el documental, podía suceder con o sin la erupción del volcán, y sucedió con esta última, y aunque llevaban meses  implorando que se dinamitara, el gobierno hizo caso omiso, al igual que a estudios serios de vulcanólogos franceses, españoles y alemanes que estuvieron en el país  por más de tres meses el año anterior a la avalancha y dieron   la fecha de posible erupción del volcán, entre el 1 y el 20 de noviembre de 1985. 

La película, para sus protagonistas, ha sido "una sanación", "tuvieron la oportunidad   de enfrentarse a esos fantasmas y combatirlos". 

En su primera proyección en Bogotá, el público  terminó como aplastado por la  avalancha, pero los protagonistas estaban ahí  de pie, dignos y felices, recuerda Mendoza a quienes algunos  le susurraron:  “Empieza la reparación”,  “comienza a tener sentido lo que  hemos padecido estos 30 años”.  Él mismo siente que fue “un médium que vino a canalizar en una película 30 años de madurez de una tragedia”. 

Porque la historia de la protagonista arriba mencionada no termina ahí. Revela el director que: "El gobierno, que  recibió en esa época  un dinero internacional, más de  $50.000 millones, para Resurgir, y después que por omisión  permitió que ese pueblo desapareciera, le negó el subsidio para una casa a esta mujer  que perdió a tres de sus hijos en esa tragedia”.

Mendoza, quien tenía 5 años cuando ocurrió la avalancha que borró al municipio tolimense, admite que la foto que tenía  en su mente antes de hacer la película era la misma de todos, “la del lodo, la de Omayra. Pero toda verdad busca su salida y la encontró aquí”.

Él invita a la gente a ver la película “para sentir el amor que yo sentí con esos personajes, para  impactarse con el Nevado, pero lo que más queremos es que la gente contando sus historias  empiece a sanar, y que los colombianos empiecen  a ponerse en los zapatos del otro, porque el colombiano es muy indiferente con el dolor ajeno, sino es su hijo, sino es su sangre, sino es su pierna, nada le duele”.

Sobre el director

Rubén Mendoza ha sido editor de las últimas películas  del cineasta Luís Ospina. Su ópera prima ‘La sociedad del semáforo’ ha obtenido más de 15 premios internacionales, ‘Tierra en la Lengua’ fue la mejor película del FICCI 2014. ‘Las memorias de Calavero’, ‘Señorita María Luisa: la falda de la montaña’, son otras de sus producciones cinematográficas.

Frases del director 

"La mafia de la distribución nos exigía exclusividad de la  película cuando ya teníamos la palabra empeñada con los sistemas de exhibición independientes.  Eso es parte de la condición de un cineasta, uno sabe que se  va a enfrentar a estas cosas, para uno es un piropo que cierta gente se niegue a pasar lo de uno, quiere decir que el tema talla e incomoda".

"El mismo día que se pasó por televisión empecé a ver una cantidad de correos y de tuiters sobre la película. Eso demuestra que por más que la ignorancia siga siendo una industria tan rentable, ya hay manera de saltársela".

Rubén Mendoza ha sido editor de las últimas películas  del cineasta Luis Ospina. Su ópera prima, ‘La sociedad del semáforo’, ha obtenido más de 15 premios internacionales y ‘Tierra en la Lengua’ fue la mejor película del FICCI 2014. ‘Las memorias de Calavero’, ‘Señorita María Luisa: la falda de la montaña’, son otras de sus producciones cinematográficas.

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