El diario de Melina, señorita Valle en el Reinado Nacional de la Belleza

El diario de Melina, señorita Valle en el Reinado Nacional de la Belleza

Noviembre 13, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Verónica Gómez Torres | Enviada especial a Cartagena de Indias
El diario de Melina, señorita Valle en el Reinado Nacional de la Belleza

Melina Ramírez, señorita Valle.

El reinado llega este lunes a su final con la elección de la Señorita Colombia. Con tres premios y gran favoritismo de los medios, la vallecaucana llega fuerte a la coronación.

Los golpes en la puerta de la habitación, a las 5:00 a.m., interrumpen los sueños de una reina. Ese sonido, desde hace 15 días, reemplazó la alarma del despertador de Melina Ramírez, actual Señorita Valle. Es casi la misma hora en la que está acostumbrada a despertarse de lunes a viernes para asistir a la primera clase de la Universidad, sólo que esta vez tendrá los minutos contados para bañarse, vestirse y peinarse. El tiempo para elegir qué ropa y que zapatos combinan mejor está resuelto desde el día anterior, gracias al estricto cronograma del Concurso Nacional de Belleza, y que cada candidata conserva cuidadosamente. El último llamado para salir de la habitación es un “Valle, quedan dos minutos más”. Ese tiempo es el perfecto para llamar a sus papás, saludarlos, preguntarles por sus dos hermanos y su pequeña sobrina y decirles que los extraña mucho, que está sorprendida por el apoyo de los cartageneros, y feliz de vivir esa experiencia de ser reina. De inmediato apaga el celular.Es momento de tomar el turno para maquillaje y peluquería. Son un maquillador y un estilista para cuatro candidatas, así que lo más recomendable es llegar primero, si desea tener un poco más de tiempo para desayunar. Frutas, cereales, tostadas y pan integral es el menú matutino. Melina, quien es una experta catadora de pan, poco presume de eso ante sus compañeras. Ella, que viene de familia de panaderos, sabe si le falta o no levadura a cualquier clase de pan. Son cerca de las 8:00 a.m. y es hora de empezar a cumplir la agenda del Concurso Nacional de Belleza: visitas a instituciones educativas y a fundaciones, entrega de llaves de la ciudad, cocteles, pasarelas para escoger a la candidata del mejor rostro, cuerpo, a la más puntual, elegante y fotogénica. Una jornada que puede extenderse hasta las 11:00 p.m. Y ahí está Melina sonriendo y cerrando sin querer sutilmente sus ojos, para terminar con un lento parpadeo, un gesto que ella misma define como tierno, pero los cartageneros lo ven como de agradecimiento al favoritismo que le han profesado.Pocos la llaman Melina, es más, algunos ni saben su nombre, ella en Cartagena es ‘Valle’, a secas. Y cada vez que pronuncian el departamento donde nació y creció, así algunos medios insistan en que es de Marinilla, Antioquia, ella lanza su mirada cautivadora, que el público recibe con un: “Bella, Valle”. Curiosamente para Melina no han sido las madrugadas diarias ni los tacones -mínimo 10 centímetros de altura- en los que se tiene que subir por 12 horas, ni contestarle a los periodistas la misma pregunta más de diez veces, lo más complicado de ser candidata. A lo que le más le ha costado a acoplarse es al maquillaje, le toca retocarse más de tres veces al día. La mujer elegida como ‘el rostro más bello de Colombia’ no es fanática de los labiales de tonos fuertes ni de las sombras. La pestañina es suficiente para ella, porque ayuda a realzar sus ojos miel.Aunque no lo ha dejado ni siquiera entrever ante la prensa, confiesa que el calor la desespera e impacienta, y que lo primero que hace cuando llega a su habitación es encender el aire acondicionado y ponerlo en la más fría temperatura. Clima que le recuerda a Bogotá, donde adelanta sus estudios de Publicidad, y que extraña.Por hacer esto la semana pasada se enfermó de amigdalitis. Tan indispuesta la vio su joven chaperona que le permitió descansar todo un día, mientras le recetaban antibióticos. Fue ese día el que más extrañó a su familia. La menor de tres hermanos y la más consentida de la casa añoraba una caricia de su madre, pero tuvo que conformarse con una llamada telefónica. Un abrazo de las reinas de Tolima y Antioquia, con quienes ha formado una bella amistad, gracias a la alegría que caracteriza a las tres, llenaron ese día el vacío de sus familiares.A sus amigos de Cali y Bogotá les pidió ‘vacaciones’ a través de un conmovedor correo antes de ingresar al Concurso Nacional de Belleza. Allí les explicó que entre las reglas del reinado estaba no contestar llamadas en el día. También les confesó que su estrategia para conservar su tranquilidad era estar alejada de las redes sociales, noticieros y revistas que la incomodaran con sus comentarios, así que les pedía un breve receso.Luego de dos semanas sin verse, el encuentro con su mamá ha sido una de las anécdotas más agradables del reinado. Por más que Nora Serna, su mamá, bromeó con que iba hacer el ridículo en el concurso de Reina Madre, Melina jamás desconfió de su talento, así le hubiera causado un ataque de risa verla disfrazada ‘mitad hombre y mitad mujer’ para interpretar al dúo argentino Pimpinela.Y efectivamente, su mamá fue elegida la Reina Madre. Esa noche se reencontró también con su padre y su hermano mayor, los dos únicos hombres a los que puede abrazar, según el reglamento del Concurso. A sus tíos, que llegaron a acompañarla en la recta final, su chaperona sólo le permitió hacerles un gesto de bienvenida. El viernes pasado, la bendición de su mamá, la única que puede entrar a su habitación, y la medalla de la virgen que cuelga siempre en su ropa, y que seguramente la acompañará el día de la elección, bastó para reafirmar su tranquilidad ante el encuentro con el jurado. “Si Dios quiere que esa corona sea para mí, así será”, respondió luego de esa prueba decisiva.Aunque ella misma hasta perdió la cuenta de cuántas veces los periodistas le han preguntado: ¿Qué harías por el país como Señorita Colombia? No se escapó que el jurado calificador también se la formulara. Y ella contestó: “Una reina no es la salvadora de los problemas de un departamento ni de un país, no vamos a acabar contra el hambre ni la violencia, somos sólo mujeres que a través de la belleza podemos convocar y hacer transformaciones sociales”.

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