El día que Luz Marina Zuluaga se convirtió en Miss Universo

El día que Luz Marina Zuluaga se convirtió en Miss Universo

Diciembre 02, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Luz Marina Zuluaga | La Patria

A puño y letra, Luz Marina Zuluaga escribió todos los detalles de su viaje a Miss Universo. Aquí todo lo que sufrió y todo lo que vivió. Crónica de una ex Miss Universo.

Era el año de 1957 y se acercaba el concurso de Cartagena. Yo tenía 18 años y acababa de terminar el bachillerato. Lo raro fue que comenzó a sonar mi nombre. Yo creo que la gente me conocía porque había sido reina de la Feria de Manizales. 

La elección de Señorita Colombia tenía menos candidatas que ahora. Yo estaba representando a tres departamentos: Caldas, Nariño y Amazonas, y no había preparación. Nos tocó solitas. 

En ese entonces sólo se elegía la reina. La gente aún comenta que yo fui la virreina, pero eso no es cierto. Doris Gil ganó, y listo; fin de la historia. Así digan lo contrario, yo no quedé de nada. 

Después del reinado, el representante de Max Factor para Colombia me invitó a un almuerzo en Bogotá. Acepté convencida de que me buscaban para publicidad o algo así, pero me soltaron el motivo de la invitación: “Max Factor quiere que usted represente a Colombia en Miss Universo”. 

Mi respuesta fue no. Les dije que si no había podido ganar en Cartagena mucho menos iba a hacer algo en Miss Universo. No tenía experiencia en pasarela, manejo de periodistas, ni en nada de esas cosas. 

Por la fecha en que viajaba, Miss Suecia, Miss USA, Miss Francia, Miss Hawaii y Miss Italia vinieron a Bogotá a un desfile de modas. Esa fue mi escuela: mirar cómo caminaba la francesa e intentar hacer las cosas como ella las hacía. Cómo sonreía, cómo miraba, cómo se movía. 

Miss Universo duraba pocos días. La noche de la coronación era pararse en el escenario, primero con traje típico y luego con el de baño, decir un discursito como: “Yo vengo a representar a Colombia y tal y tal…”, como para que la gente supiera algo de uno. Cuando eso, no tocaba aprenderse una coreografía mamona.

Faltando un día alguien me dijo que había posibilidad de que yo ganara, pero que por el inglés me iban a matar. Entonces se me ocurrió que alguien me escribiera unas palabras en gringo.

Ya era el día de la coronación y no podía aprender esa vaina. Así que dejé el estrato de lado y decidí hacer lo que sabía en inglés: saludar; el resto fue español paisa. 

[[nid:487450;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/12/luz-marina21.jpg;full;{Recorrido fotográfico por algunos de los mejores momentos de Luz Marina Zuluaga, como la elección y la coronación en Miss Universo y asistiendo a diferentes eventos sociales acompañada por generales y expresidentes. Hoy, el país lamenta su fallecimiento y la recuerda como una mujer sencilla y carismática.Archivo de El País.}]]

A las cinco finalistas nos metieron al vestier. Entró una señora a quitarme la banda de Colombia, yo la miré feo y le dije que por qué me la iba a quitar. Ella no respondió y comenzó a ponerme otra; cuando me di cuenta tenía encima la que decía “Miss Universo 1958”. 

No entendía, se me fueron las luces, me dolía el estómago. No lo podía creer, yo era la mujer más bella del mundo. 

Cuando uno sale al escenario ya se ha tranquilizado, pero no vaya a creer que es mucho. Ya en ese momento llegó la Miss Universo anterior, me puso la corona, una capa de armiño, y salí a hacer mi primer desfile: el famoso paseo de Miss Universo. 

Llevaba algo más de dos días como Miss Universo cuando recibí un marconi de la Junta Militar de Colombia, donde me pedían que esperara a que el doctor Alberto Lleras tomara la Presidencia el 7 de agosto, pues no querían que mi regreso se convirtiera en una guachafita y se aprovechara en contra de ese cambio de mando. 

Cuando fue hora de regresar, Avianca me tenía un avión especial súper decorado con festones de orquídeas. Era hermoso. 

El vuelo se programó hasta Barranquilla. Toda la flota de buques de la Armada Nacional se había movido desde Cartagena para darme la bienvenida. 

Fue imposible poner la escalera y me tuvieron que bajar cargada. En Barranquilla había algunas amigas, entre ellas Yolanda Pulecio, la mamá de Íngrid Betancourt, quien había sido Miss Cundinamarca el reinado anterior. 

A mi llegada a Bogotá me hicieron honores, el Presidente mandó soldados de su guardia, de esos que son parados en una puerta con gorros de flequitos y que no se mueven ni para respirar. Ellos estaban parados afuera de mi habitación. 

Me sentía rarísima. Pasé de ser una muchachita de 18 años, común y corriente de Manizales, que apenas se había graduado del colegio, a ser Miss Universo. Ya no podría caminar por la calle. Esa vida ya no existía. Cuando entregué la corona quedé con un ‘boom’ tremendo por mucho tiempo. Es más, aún ahora tengo cosas. Mejor dicho, 50 años después aún le debo cosas a Miss Universo.

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