ENTRETENIMIENTO
Hoy:

'El Águila Descalza' vuelve a Cali con 'Gringolombia'

Julio 31, 2017 - 11:45 p.m. Por:
Isabel Peláez R. / Reportera de El País
Águila Descalza

Los días 10, 11 y 12 de agosto se presentará en el Teatro Jorge Isaacs el Águila Descalza con su obra ‘Gringolombia, la pesadilla americana'.

Especial para El País

La primera vez que El Águila Descalza migró a Nueva York, en un inicio de primavera y con el frío calando hasta los huesos, Carlos Mario Aguirre y Cristina Toro empacaron todos los ‘corotos’ de su obra ‘País paisa’: santos, bacinillas, baúles viejos, camas, catres, camastros, cajones tomateros.

“Cuando llegamos al aeropuerto John F. Kennedy, la aduana no sabía qué hacer con nosotros. Estaban asombrados de lo que parecía un trasteo de antioqueños a los Estados Unidos. Tuvo que aparecer una agente de EE. UU. que tenía un novio colombiano y que nos había visto en la telenovela ‘Quieta Margarita’, y abogó por nosotros para pasar la aduana”, cuenta Carlos Mario, quien dice que en ese primer viaje a la Gran Manzana, a ese monstruo que se presentaba ante sus ojos lo dominaron “como si fueran las calles de un pueblo”.

Confiesa él que mientras cruzaban el Puente de Verrazano, le dio por bajarse a recoger una placa antigua de las que usaban los carros en Nueva York y que tenía plasmada la Estatua de la Libertad. Que podían acostarse, horas enteras, en la calle, mirando hacia el cielo unas Torres Gemelas que ya no existen, y de las que hoy en día solo queda un recuerdo en la Plaza de Memoria, como lo constataron en su última visita a Estados Unidos.

"‘Gringolombia’ es una
obra muy madura, hilarante, compromete toda
suerte de reflexiones sobre la ilusión, la fantasía, el espejismo",
Carlos Mario Aguirre,
actor y director
de teatro.

Durante más de 28 años de idas y vueltas a ese país, este par de actores ha sido testigo de anécdotas de colombianos que venden chuzos, arepa de huevo y tienen chazas en plena Roosevelt Avenue. Aguirre recuerda que en Rhode Island, para una función, cuando les mostraron el escenario eran cuatro cajas de cerveza con una tabla encima.

Para ellos, “cada viaje a los Estados Unidos está plagado de recuerdos y anécdotas. Supone un misterio a revelar y a develar”. Precisamente de las historias que han recolectado durante estos años de visitar suelo norteamericano nació ‘Gringolombia’, que en un comienzo se llamó ‘Roosevelt Avenue’ —tuvo varios nombres—.

El pasado 18 de mayo estuvieron en temporada en Medellín, su tierra, luego hicieron una exitosa gira por Estados Unidos y después en Colombia, donde han agotado boletería en todos los teatros donde se han presentado.

“Nos llevábamos la sorpresa, cuando iniciamos la temporada en el Águila Descalza. Llegaban gringos a ver qué era lo que estábamos haciendo, así no entendieran un carajo”, admite Aguirre.

“Es una obra que conmueve y divierte, todos hemos tenido que ver con un pariente, un amigo, un vecino o un familiar, alguien que haya enfrentado ‘la pesadilla del sueño americano’, eso de pasar a ser otro en otra parte, muchas veces sin la documentación legal, sin el idioma, teniendo que dejar costumbres, raíces, afectos. Todo esto lo vemos en ‘Gringolombia’, a partir de los personajes de Luz Colombia y Usaín, protagonistas de hazañas delirantes, donde se habla de esas peripecias de los inmigrantes”, dice, por su parte, Cristina Toro.

Era un tema que venía en turno, en medio de una cantidad de temáticas represadas, según ella. “Hace tres años estábamos en Miami y Carlos Mario dijo que teníamos que hacer una obra sobre los inmigrantes y nos encerramos en Nueva York, en medio de un invierno y una gripa terrible, a recuperar una cantidad de información que teníamos, entrevistas que habíamos hecho con muchísima gente durante todos estos años, a mirar documentales sobre eso y así se construyó la obra”.

Cristina, expareja sentimental de Carlos, confiesa que con él alguna vez pensaron en quedarse en Estados Unidos, alquilaron apartamento, compraron muebles, carro, sacaron el ‘Social Security’, “pero cuando vi que sería la señora que iba a mercar en el ‘public’ (supermercados de bajo costo) pensé: ¿Y de mi vida, qué? Me devolví a mi país a los seis meses. Desde entonces seguimos yendo y viniendo. Estados Unidos es una extensión de nuestro país, pero siempre con la seguridad de que nuestra patria es Colombia”.

En ‘Gringolombia’, Usaín cuenta que lo recogieron dos rubias, gringas, actrices de cine, en un Mercedes Benz descapotado y lo llevaron por el desierto, historias que no se sabe si son mentira o alucinación. Habla de su llegada, camuflado en un camión, a una Nueva York nevada como un bizcocho de novia, y de sus sueños de hacerse millonario que terminan con la reflexión sobre esa nueva patria que se construye: la de los afectos, donde hay desarraigo, pérdidas y duelo.

Los propios Cristina y Carlos lloraron al ver caer la nieve en su apartamento de Forest Girl; se asombraron con la poesía de Walt Whitman, con la escritura fantasmagórica de Edgar Allan Poe, con la pintura de Robert M. Wells, con la música de John Cage, con la voz de Billie Holiday. De todo eso está teñido ‘Gringolombia’, por lo que resulta ser una obra oasis dentro de la dramaturgia de El Águila Descalza, como ‘País paisa’, ‘Mañana le pago’, ‘Va la madre’ y ‘Trapitos al sol’.

El ratón...

El sueño americano.
“Cada colombiano tiene una relación profunda con Estados Unidos. Siempre alguien en la familia se ha querido ir para los Estados Unidos, aunque sea a celebrarle los 15 a la niña viendo al Ratón Mickey en Disney World”.

“Nosotros también estuvimos en Disney World, en Orlando, nos asombramos con cada canción y con cada atracción, con Sea World, con cada restaurante, y con ir a comer a Envigado City”, dice Carlos Mario.

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