Él 38 y ella 64: así nació el romance que sorprende a Francia y al mundo
ENTRETENIMIENTO

Él 38 y ella 64: así nació el romance que sorprende a Francia y al mundo

Mayo 07, 2017 - 07:55 a.m. Por:
Redacción de El País
Emmanuel Macron

La historia de amor entre Brigitte Trogneux y el nuevo presidente de Francia Emmanuel Macron es digna de una canción de Jacques Brel o Francis Cabrel.

Agencia EFE

El Palacio del Elíseo, del cual ahora será  huésped el “socialista liberal” Emmanuel Macron, quien fue electo el pasado domingo como el nuevo presidente de Francia,  no solo es la casa presidencial de la segunda potencia europea, de la cuna de la libertad moderna, del país de la ilustración, sino también uno de los recintos en los cuales se han desenvuelto algunos de los ‘affaires’ románticos más mediáticos de los últimos años.

Nicolas Sarkozy es quizá uno de los ejemplos más elocuentes. Sarkozy protagonizó uno de los romances más comentados por las ‘páginas rosas’ de todo el mundo luego de divorciarse de Cecilia Ciganer Albéniz, en 2008, mientras era presidente, para casarse con la cantante y top model italiana Carla Bruni.

François Hollande, el actual presidente de los franceses, tras varios escándalos con su primera esposa, Ségolène Royal; luego con su segunda pareja, Valérie Trierweiler, y con su tercera mujer, Julie Gayet, decidió pasar sus últimos días en el Elíseo llevando vida de soltero. O al menos eso es lo que dicen los medios parisinos.

Que se sepa, ni Mitterrand ni Chirac se salvan de los líos amorosos, y el más opcionado a ganar la presidencia hoy, Emmanuel Macron, es protagonista de un romance que no es exactamente un escándalo, pero que lo fue alguna vez y que hoy se ha convertido en uno de los temas preferidos para las páginas de moda y entretenimiento de todo el mundo.

Sébastien, Laurence y Tiphaine, ingeniero, cardiólogo y abogada, respectivamente, son los hijos de Trogneux y su primer marido. Macron sostiene una muy cercana relación con ellos.

No es que exageren los periodistas. Es que el asunto es bien llamativo: la esposa de Emmanuel Macron, quien tiene 38 años, es Brigitte Macron, cuyo apellido de pila es Trogneux y cuya edad es 64. Brigitte podría ser, perfectamente, la madre, pero no, es la esposa del candidato más opcionado a ser el presidente de una de las mayores potencias mundiales.

Emmanuel Macron

Siendo ministro de Economía, llega junto a su esposa Brigitte Trogneux a una cena estatal en el Elíseo.

Agencia EFE

La génesis de este romance yace en los años 90 en la pequeña ciudad de Amiens, norte de Francia, y en el liceo jesuita La Providence.

Corría el año 94 y el joven Macron, de 17 años, afinaba sus conocimientos de piano y se interesaba por el teatro en el liceo. Ella, Brigitte, profesora de artes dramáticas y francés, tenía un perfecto matrimonio con el banquero André Auzière con el que tuvo tres hijos, Sébastien, Laurence y Tiphanie. Uno de ellos, para más señas, tenía la edad del que era su estudiante más brillante: Emmanuel Macron.

Al parecer, Emmanuel se había enamorado en medio de la fogosidad de su adolescencia, de la profesora de teatro y, para acercarse a ella, se interesó en escribir un guion para una obra dramática, que los obligó a verse cada viernes, por supuesto, para trabajar en el texto.

Los detalles -esos en donde se esconde Dios, o el diablo, según la conveniencia - los deben atesorar los dos amantes. Lo cierto es que en aquellas reuniones se desató el amor entre ambos y además del amor, el escándalo en la pequeña y tradicional Amiens.

No era para menos. La pareja pertenecía a la élite de la burguesía local de la ciudad, pues él es un hijo de médicos y ella una descendiente de una familia chocolatera. Habría sido el matrimonio perfecto, por supuesto, si no fuera porque los separaba una generación. De modo que, desconcertados por la rebeldía del adolescente, los padres de Emmanuel trataron de romper ese amor y tomaron una decisión irrevocable: lo enviaron a estudiar al prestigioso liceo Henri-IV, en el corazón del barrio latino de París, donde podría desarrollar todo su talento.

Brigitte le convenció para que aceptara y él le escribió una carta. “No te desharás de mi fácilmente. Volveré y nos casaremos”, según el mismo confesó en el documental ‘Emmanuel, la estrategia del meteoro’ de France 3.

Menos de 15 años después, cuando él tenía 30 y ella 57, contrayeron nupcias.

Los ojos y los oídos

El diario parisino Le Parisien ha sostenido en varias publicaciones dedicadas a Brigitte que la mujer se convirtió en un elemento clave de la campaña presidencial de Emmanuel Macron.

En una carrera por la presidencia que no ha estado exenta de escándalos, (como el ‘Penelopegate’, en el que se denunciaba que el candidato Francoise Fillon había entregado puestos ficticios a su esposa, Penelope, como supuesta asistente parlamentaria), Brigitte ha sido la luz entre las sombras para Emmanuele.

Y es que el propio Macron tuvo que sortear el intento de una jugada sucia en contra de su nombre, cuando se dijo en varios medios que tenía una relación homosexual con Matthieu Gallet, presidente de Radio France. Fue la propia Brigitte quien salió a aclarar esos rumores y ha sido ella misma quien se ha encargado de consolidar una imagen de matrimonio fuerte y estable entre los dos.

Pero si hay algo de lo que ‘la moitié’ de Macron se ha ocupado muy bien en esta campaña, según lo afirma Le Parisien, es en convertirse en los “ojos y los oídos” del candidato del partido ‘En Marche’.

“Brigitte Macron ha extendido su influencia afectiva a otra esfera, la sociedad civil. Ella es de alguna manera los ojos y los oídos de un candidato demasiado acaparado por su agenda aún, para escuchar a la Nación. La exprofesora de francés asiste a las cenas y a los desayunos para tomar el pulso de lo que sucede en Francia. Personalidades del mundo, del espectáculo, miembros de la sociedad civil, periodistas, se suceden en sus citas informales, de las cuales ella luego le habla a su marido”, dice Le Parisien en un artículo publicado el pasado 4 de abril.
El consultor político Luis Costa Bonino, que ha asesorado a Macron durante su campaña, define a Brigitte como una especie de cálido misterio. “Tiene una presencia discreta. No es autoritaria, pero se ocupa de lo que necesita cada uno, siempre. Empezando por sus hijos, la familia de sus hijos y sus nietos”. ¿Cómo sería como primera dama en el Elíseo? “No creo que Brigitte tenga un perfil alto como primera dama. Es una persona elegante y parte de su elegancia es su discreción”, dijo Bonino a el diario El Mundo.

Dicen que no busca las cámaras, ni la centralidad, ni el protagonismo.
Pero al considerar la prensa francesa de estas últimas semanas, su presencia en los medios va a ser, a partir de ahora, ineludible.

Según el propio Bonino, el mundo de la moda intuye que tendrá en ella a una estupenda embajadora. Asiste con frecuencia a desfiles de marcas como Louis Vuitton y Dior y viste algunas de sus prendas. Es previsible que los grandes diseñadores se la disputen si finalmente su marido se alza con la victoria.

Según estos juicios, Brigitte tiene todo para ser la próxima primera dama más querida del mundo y hacernos olvidar de Michelle Obama.

Ministro de Hollande

Macron apostó por la candidatura de Hollande y participó en la elaboración de sus discursos y programa. Tras ganar las elecciones en 2012, Hollande, el presidente, lo incorporó a su gabinete y le encargó el área económica. Macron fue nombrado secretario general adjunto de la Presidencia el 15 de mayo de 2012, en tándem con Nicolas Revel y a las órdenes del nuevo secretario general Pierre-René Lemas.

El 26 de agosto de 2014 fue nombrado ministro de Economía, Recuperación Productiva y Asuntos Digitales del segundo gobierno de Manuel Valls sustituyendo a Arnaud Montebourg, una decisión de François Hollande especialmente criticada por algunos parlamentarios socialistas opuestos a las medidas reformistas de Hollande inspiradas por Macron.

En agosto de 2016 dimitió como Ministro para dedicarse de lleno al movimiento político que acababa de crear: En Marche!

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