Diana, 20 años de una muerte imposible de olvidar

Diana, 20 años de una muerte imposible de olvidar

Agosto 27, 2017 - 07:55 a.m. Por:
Redacción de El País 
Diana de Gales

Diana de Gales

EFE

Para el príncipe Enrique, nieto de la reina Isabel II, uno de los momentos más difíciles de la muerte de su madre, Diana de Gales, el 31 de agosto de 1997, cuyo coche se estrelló contra el Puente del Alma en París, “fue aceptar que los fotógrafos tomaron instantáneas en el lugar cuando se estaba muriendo. Fue desconcertante, una experiencia aterradora”.

Veinte años después de la muerte de la princesa, su segundo hijo rompió el silencio, recordó para el documental ‘Diana, 7 days’, que la cadena BBC emitirá hoy, que su mamá: “Había sufrido una lesión grave en la cabeza, pero estaba viva en el asiento trasero del coche y una de las cosas que más me cuesta asumir es el hecho de que la gente que la persiguió en el túnel, en vez de ayudar, seguía sacando fotos de ella muriéndose. Esas fotos llegaron a la prensa”.

Otros medios que han tenido acceso a la grabación, como el diario The Independent, destacan frases mucho más crudas del hijo menor de Diana: “La perseguían como una jauría de perros, la acosaron, la escupieron, la insultaron intentando obtener una reacción y conseguir una fotografía de ella revolviéndose mientras agonizaba”.

Si bien una investigación posterior al hecho culpó al conductor Henri Paul del accidente, por estar bajo los efectos del alcohol, hubo muchas críticas contra los ‘paparazzi’ que persiguieron al coche por el túnel para conseguir imágenes de la princesa y su novio, Dodi Al Fayed, que también perdió la vida allí.

Confiesan Enrique y su hermano Guillermo que para ellos no fue fácil comprender el dolor de la gente que vistió de luto las calles de Londres: “Era muy chocante ver a todo el mundo llorando. Los lamentos, el llanto y las personas intentando tocarnos… Yo tenía 15 años y Harry, 12. Es muy difícil de describir. Lanzaban flores gritando, sollozando, la gente se desmayaba”. Cuenta el duque Guillermo que en el funeral de su madre no dejaba de preguntarse: “Si no la conocían, ¿por qué y cómo estaban tan tristes? Con el tiempo he llegado a comprender lo que mi madre dio al mundo”.

Para Enrique, haber caminado detrás de su ataúd el 6 de septiembre de 1997, en Londres, fue uno de los momentos más difíciles que ha vivido y recordó que durante la procesión no podía dejar de mirar hacia el suelo, intentando taparse la cara con el flequillo. “En aquel momento yo solo quería ir a llorar a mi habitación”.

Durante el cortejo fúnebre, Guillermo y Enrique estuvieron acompañados por su padre Carlos, el príncipe de Gales; por su abuelo Felipe, el Duque de Edimburgo y por su tío materno, el conde Spencer. Este último, en conversación con Radio Today de la BBC, describió recientemente que “caminar detrás del cuerpo de mi hermana con dos niños que, obviamente, estaban extremadamente acongojados por su madre, fue la media hora más horrorosa de mi vida. Fue una circunstancia muy rara donde nos dijeron que sólo miráramos al frente”. Dijo que la familia real le mintió, “me dijeron que los chicos querían hacerlo, algo que no fue así”.

Otro polémico documental que emitió Channel 4, a comienzos de este mes en el Reino Unido, pese a las presiones de amigos y familiares de Lady Di para impedirlo, difundió extractos de cintas que la princesa grabó entre 1992 y 1993 durante unas sesiones privadas con su profesor Peter Settelen para mejorar su oratoria. ‘Diana: In Her Own Words’ (‘Diana: en sus propias palabras’) revela las dificultades que minaron su relación con Carlos, del que se separó en 1992 y con el que mantenía relaciones sexuales “una vez cada tres semanas” hasta que nació su segundo hijo, Enrique, tras lo cual esos encuentros terminaron.

El documental indica que mientras Carlos sostenía una relación extramatrimonial con Camilla Parker —actual duquesa de Cornualles y segunda esposa del heredero al trono—, Diana se veía en secreto con el oficial de la marina británica James Hewitt.

"Recuerdo que Diana me habló sobre un hombre que juró asediarla hasta el día de su muerte y hasta que orinaría sobre su tumba”.
Charles Spencer,
Hermano de Diana

Las conversaciones grabadas por el maestro de oratoria de Diana revelan además que Diana se enamoró, a sus 24 años, de un hombre que trabajaba en su “entorno”, al que los medios británicos identifican como el guardaespaldas Barry Mannakee. Él fue apartado del servicio en el palacio de Kensington en 1986 y murió meses después en un accidente de motocicleta. “Carlos me dijo: ‘Se ha matado en un accidente de moto’. Debo decir que ese fue el mayor golpe de mi vida”, relata Diana.

En las cintas privadas ella habla sin tapujos de los problemas emocionales y la bulimia con la que batalló ante las malas relaciones con su esposo y la familia real. “Podría haberme entregado al alcohol, eso hubiera sido lo obvio. Podría haber sido anoréxica, eso hubiera sido aún más obvio, pero me decidí por lo más discreto”.

Después de la muerte de Lady Di, su mayordomo, Paul Burrell, se quedó con las cintas con sus confidencias. El hermano de Diana, Charles Spencer, inició una batalla legal para recuperarlas, pero al final regresaron a la custodia del hombre que las grabó, Peter Settelen, quien las vendió a Channel 4 por una cantidad que no fue revelada. Al salir a la luz estos documentos, Guillermo declaró en el reportaje ‘Wasting away: the truth of anorexia’ sentirse “orgulloso” de su madre por hablar públicamente de su enfermedad.

Sin final feliz
Diana de Gales

Sobre el príncipe Carlos, Diana dijo que sólo lo vio 12 veces antes de la boda y con él las relaciones sexuales se reducían al mínimo imprescindible.

EFE

Y vivieron felices por siempre. Con esa frase terminan los cuentos de hadas. Y así comenzaba la historia de los que serían los próximos reyes de Inglaterra, o al menos eso pensaron las 3.500 personas que asistieron a su boda, más los 750 millones de espectadores que vieron por televisión, el 29 de julio de 1981, a una joven convertirse en princesa en la Catedral de St. Paul de Londres.

Cuando se casaron, ella iba a cumplir 20 años y él tenía 34. Lo cierto es que nada estaba más lejos de un final feliz que el matrimonio entre el príncipe Carlos y Diana Spencer. Su amor fue apresurado. Diana conoció a Carlos en noviembre del 1977 cuando él salía con su hermana mayor Lady Sarah McCorquodale, según revela el periódico The Telegraph. Solo se vieron doce veces antes de casarse.

El enlace duró quince años. Dos hijos y millones de rumores se sumaban a los desplantes entre el Príncipe y la Princesa. Mientras el mundo la idolatraba, en la intimidad todo era tormenta. En su matrimonio convivían “tres”, como lo hizo saber en entrevista para la BBC en 1995.

Los distanciamientos eran palpables desde mediados de los años 80. Diana fue llamada la ‘Princesa triste’ por sus problemas alimenticios y su expresión. Pero no tardó ella en buscar la revancha. En una fiesta organizada por su dama de compañía, en 1986, conoció a James Hewitt, miembro de la  Household Cavalry, la guardia oficial de la reina Isabel II. Inició este romance por la tristeza de saber que Carlos jamás terminó su relación con Camila Parker-Bowles. “Hewitt  le dio el afecto y la pasión que anhelaba”, reveló el libro ‘Diana: Closely Guarded Secret’, editado en 2016 por su guardaespaldas Ken Wharfe.


El romance con Hewitt inició antes de nacer el príncipe Harry. Para colmo, el hijo menor de Diana se parece a su exprofesor de equitación, por lo cual se ha dicho que no es de sangre azul.

El romance entre Diana y James duró cinco años, y fue el único que ella admitió ante los medios. Él, después de retirarse, publicó: ‘J. Hewitt y Diana de Gales: nuestro amor prohibido’.

Ella halló de nuevo la ilusión del amor. En el documental ‘Diana en primera persona’ admitió que concibió un plan para fugarse con su escolta, casado, con dos hijos, 14 años mayor que ella. “Nunca debí jugar con fuego, lo hice y me quemé”, dijo refiriéndose al sargento Barry Mannakee,  de 39 años, quien murió al supuestamente ‘caer’ de la moto en la que viajaba con un compañero tras chocar con un automóvil.

Tras su separación oficial, en diciembre de 1992 —alentada por la Reina Isabel y harta de los comentarios—, se anunció que Diana mantuvo una relación con James Gilbey, su chofer.

Otro de sus idilios más sonados fue con John Kennedy, hijo del fallecido presidente Kennedy, con quien habría compartido una noche de pasión. Así lo desvela Simone Simmons, amiga de la princesa, en su libro ‘Diana: la última palabra’. El encuentro fue en Nueva York, en 1995. Kennedy quería entrevistarla para su revista George y ella, aunque se negó, lo recibió en la suite. Lo que pasó esa noche se lo llevaron ambos a la tumba.

Pero muchos aseguran que quien le robó el corazón a Diana fue Hasnat Khan, cirujano  paquistaní a quien conoció en  1995, en el Royal Brompton Hospital de Londres, cuando ella visitaba al esposo de una amiga. Este romance con el cirujano de 58 años ocupó centenares de titulares de prensa en 2013, cuando se estrenó la película ‘Diana’, sobre la relación del médico con la ‘Princesa del pueblo’. Aunque el romance duró solo dos años.

Lo cierto es que tras un divorcio que mató las ilusiones de quienes pensaban que los cuentos de hadas eran posibles, Diana decidió dejar de ser la sombra de Camila y llevó su sonrisa y carisma a los más necesitados. Andaba en esas cuando encontró el amor de nuevo. Sus allegados dicen que lo que más le atraía del millonario Dodi Al Fayed, era que la familia real lo detestaba. Muchos creen que el romance terminaría ese verano.

‘Bonita’ familia
Diana de Gales

Carlos sentó un precedente al casarse con Diana, que no pertenecía a la realeza.

EFE

Dos años después de la muerte de Diana de Gales salió al mercado el controvertido libro ‘Diana: in search of herself’ (Diana en busca de sí misma’) en el que se dice que los problemas emocionales que afrontó Lady Di no fueron motivados solamente por las presiones de la familia real británica, sino por una enfermedad mental conocida como trastorno de personalidad fronteriza.

Si bien la mayoría de la población es susceptible de sufrir este mal, Smith asegura que dicho diagnóstico explicaría las alteraciones de humor que padecía la princesa: sus arrebatos de celos, los ataques de llanto, su inseguridad afectiva, su necesidad de llamar la atención y los traumas de infancia suscitados por el abandono materno. No se trataba, según la autora, de una mujer caprichosa sino de una persona alterada cuya vida hubiera podido mejorar de haber recibido la atención médica necesaria.

Eso explicaría la relación bipolar que sostenía ella con los medios de comunicación. Mientras un día amanecía hecha un mar de lágrimas y deseaba que los ‘paparazzi’ la dejaran en paz, al siguiente se levantaba anhelante de dar declaraciones y se dejaba fotografiar plácida. En su vida conyugal pasaba igual, se quejaba de no recibir buen trato de su esposo, pero utilizaba a la prensa para vengarse de él y revelar intimidades sexuales humillantes.

A los miembros de la realeza los acusaba de ser fríos y cortantes, y su trato cruel e implacable hirió su gran sensibilidad. En 1996 puso fin a su amistad con Fergie luego de que esta revelara a la prensa que le habían salido juanetes después de usar los zapatos de Diana. La princesa prohibió a sus empleados pronunciar el nombre Fergie.

Sobre la gélida relación entre Lady Di y la reina Isabel II de Inglaterra, de quien aseguran siempre estuvo celosa de la popularidad de Diana, esta última describió a su suegra como “fría, distante y muy dura”. Algo que quedó en evidencia en el funeral de la ‘Princesa del Pueblo’, pues la Reina se opuso a manifestar públicamente el pésame ante sus súbditos, hasta que su propio hijo, Carlos, presionado por el primer ministro, Tony Blair, la obligó a salir y despedir con honores a Diana.

Cuando se conoció que Carlos engañaba a Diana, como la opinión pública se puso de parte de ella y desaprobó la conducta del Príncipe, la Reina se llenó de odio por lo que consideraba una imperdonable falta de discresión por parte de su nuera.

Gracias a empleados de Buckingham, que se dejaron sobornar por editores de grandes revistas, se conoció el desprecio que la Reina sentía por Diana. Según el biógrafo de la princesa, Donald Spoto, Diana también consideraba a su suegra “artera y perversa”.

En 1992, con varios problemas sin resolver, entre ellos la separación matrimonial de Carlos, en la Cámara de los Comunes y los Lores (por sugerencia de Isabel II) dejó de incluirse el nombre de la princesa en las plegarias oficiales que diariamente se recitaban, deseando salud para la familia real.

Cuando Diana firmó el divorcio con Carlos, los hijos de la pareja quedaron bajo la tutela paterna, como se estableció antes de la boda. Por decisión de Isabel II, Diana debió renunciar a su título de realeza. No contaba la Reina con que a Diana la siguieran llamando por siempre ‘Princesa del Pueblo’.

Fechas claves

de julio de 1961: nace Diana Spencer en Inglaterra.

29 de julio de 1981: se casa en ceremonia religiosa con Carlos, heredero al trono del Reino Unido.

21 de junio de 1982: nace su primer hijo, Guillermo. 15 de septiembre de 1984 nace el segundo hijo, Enrique.

10 de abril de 1987: la instántanea de Diana estrechando la mano a un enfermo de VIH recorre el mundo.

9 de diciembre de 1992: se separa del príncipe Carlos.

20 de noviembre de 1995: reveló detalles sobre sus infidelidades, las del príncipe Carlos y pone en duda su rol como padre en entrevista para la BBC.
28 de agosto de 1996: se divorcia del príncipe Carlos.

25 de junio de 1997: dona sus vestidos para una subasta en beneficio de la lucha contra el cáncer y el sida. La venta logró más de US$ 5 millones.

31 de agosto de 1997: fallece en un accidente de auto junto a su pareja Dodi Al Fayed.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad