ENTRETENIMIENTO

Diálogo con Pipe Peláez: Al Natural

Julio 31, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Rosa Isabel Peláez | El País

El cantautor Felipe Peláez ofrecerá hoy un concierto íntimo en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura. El embajador del romanticismo cantará su historia.

Felipe Renán Peláez Rodríguez nació en Maicao, La Guajira, el 7 de febrero de 1976. En su escuela era una especie de Cyrano de Bergerac, que escribía cartas de amor en nombre de sus amigos, para destinatarias que jamás se enteraban de quien era el verdadero remitente. Sus manos eran tan versátiles con el papel como con el piano y la guitarra. Y aunque se decidió por la carrera de comunicación social, nunca dejó de escribir canciones y de sacarle notas a las teclas y a las cuerdas. El guajiro buscó suerte como músico en Bogotá y se convirtió en guitarrista de Otto Serge y Rafael Ricardo, participó en la agrupación Los Amigos del Sol, con Gaby García y Víctor Rey Reyes. Maestros como Joe Arroyo, Los Betos, Diomedes Díaz y Jorge Oñate solicitaron sus servicios como guitarrista y asesor para sus producciones musicales. Empezó a cantar en parrandas y animado por sus improvisados públicos se decidió a lanzarse como cantante, pese a que su voz nasal no lo convencía del todo. Hoy, es el culpable de que muchas parejas se hayan casado gracias a sus cartas de amor convertidas en canciones, a esos poemas que este Cyrano del vallenato le dedica hoy a su esposa, para reconquistarla cada día.¿Qué diferencia un concierto para multitudes en estadios y plazas, como a los que usted está acostumbrado, de un recital íntimo como el que ofrecerá hoy en Cali?Un recital ofrece un grado de calidez, de intimidad para nuestro público impresionante. Es algo que venimos desarrollando hace un par de años y le hemos ido haciendo ciertas modificaciones y gracias a Dios ha tenido gran receptividad en distintas ciudades. Se hace entre semana y temprano, porque es muy distinto a la rumba, es algo más charlado, uno cuenta anécdotas, gracias a Dios en 23 años haciendo música nacional hay muchas cosas por contar. Hay un alto grado de improvisación, lo cual no pasa en un concierto comercial con la banda que uno va cronometrado ya con lo que va a tocar. Acá se trata de ir recordando y complaciendo al público, uno va tocando el piano, la guitarra, la gente escucha, interactúa, se ríe con uno, escucha nuestras historias y hasta hay momentos que canta por uno.Este concierto tiene un enfoque más cultural que rumbero.¿Qué canciones cree que le pedirán y no podrá negarse?Seguramente me pedirán Caminaré, Loco, El Amor más Grande del Planeta, Tengo Ganas, Te Amo y Te Amo, Tu Hombre soy Yo, Mi Celosa Hermosa, Tan Natural y Me Caso Contigo, que es una composición de Wilfran Castillo y lleva tres semanas de permanencia en la radio. El número exacto de canciones no te lo puedo dar, porque yo digo que voy a cantar una hora y termino cantando dos y no me doy cuenta. Los recitales tienen esa particularidad, es volver a mi esencia, la de compositor.¿Cómo se siente con el apelativo de ‘Embajador del romanticismo en el vallenato’?Excelente, feliz. Siempre he sido partidario de que lo importante es la letra, el contenido, el mensaje. Hoy en día hay tantos productos del género que de pronto descuidan la letra y nosotros, por el contrario, tratamos de hacer un romanticismo positivo, enamorador, que halague a la mujer, que la conquiste.¿Qué lo hace diferente de otros cantantes vallenatos?Mi voz nasal. Donde tú la escuchas sabes que esa es la voz de Pipe Peláez. Esta ñata no la tiene más nadie, me hace diferente. Al principio me daba rabia tener la voz así, ahora doy gracias a Dios porque ese es mi sello. Gracias a mi voz no nos parecemos a nadie. Y otra diferencia es el romanticismo, aunque también hacemos cosas que son sabrosas, nos distinguen por las letras llenas de romance.¿Es cierto que tiene planeado un dueto con Maluma? ¿Qué más viene?Así es y les doy la primicia, lo más seguro es que grabemos a dúo Duele Tanto y el lanzamiento sea en octubre. Siempre grabamos canciones con las que nos arriesgamos a probar con otros sonidos y a hacer música con amigos del mundo. También rodaré un video de ‘El tonto soy yo’, en Las Vegas. Y estoy pendiente de hacer Vallenato DVD con la Sinfónica, puede ser la de Medellín o la de Bogotá, nuestra disquera está haciendo las gestiones.¿Qué lo deprime hasta el llanto?Los recuerdos de mi tierra. Lastimosamente ya no voy tanto por allá, pero la música de mi tierra me da mucha nostalgia. Vivo con una nostalgia y un dolor profundo guajiro. No sólo de ahora, que está la noticia nacional de los niños con hambruna, a mí me duele La Guajira desde hace 20 años que salí de allá. Por lo que pasa, por su mal manejo político, yo no soporto ese dolor. Somos el departamento más rico de Colombia y el más pobre al mismo tiempo. Nuestros municipios deberían ser una locura, no debería faltarles absolutamente nada con el dineral que sacan de regalías de allí.¿No va por problemas de seguridad?No, no es por eso, sino por ocupaciones. Pero sí voy, porque es mi paso obligado a Venezuela y yo trabajo mucho allí. Siempre paso corriendito, pero mi familia no está allá, mis hermanos y mi mamá se trasladaron a Barranquilla, pero cada vez que puedo me pego la rodadita a mi tierra.¿Qué conciertos han sido para usted totalmente inolvidables?Hay varios. Uno es el Festival de Orquestas de Barranquilla en 2007 con 25.000 personas todas cantando ‘Borracha’, fue increíble, y en el Madison Square Garden, en 2012, con todo el mundo cantando ‘El Amor más grande del planeta’.¿Cuáles son las canciones con las que la gente le ha dicho que se ha enamorado, ennoviado o casado?Uno se encuentra personas en la calle que le dicen que enamoraron a su pareja con canciones como ‘El amor más grande del planeta’ y ‘Tan natural’.¿Y a usted le ha servido la música para reconquistar a su esposa?Sí, por supuesto. Le dediqué ‘Perdóname’, una canción bien linda del álbum Tiempo Perfecto, y ‘Hoy por siempre y para siempre’, que canto con Gilberto Santa Rosa.¿Cómo cura un despecho?En la época en que me daban los despechos no oía canciones, yo cogía la guitarra y se me quitaba el despecho.

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