De filmar matrimonios al premio Óscar, la historia del chileno Sebastián Lelio

De filmar matrimonios al premio Óscar, la historia del chileno Sebastián Lelio

Marzo 05, 2018 - 11:30 p.m. Por:
Redacción de El País y agencias 
Sebastián Lelio

Sebastián Lelio, ganador del premio Óscar

EFE

Nómada, excéntrico, astuto, apasionado e inquieto. Con dichos calificativos definen a Sebastián Lelio quienes conocen al ganador del Óscar a Mejor Película Extranjera por ‘Una mujer fantástica’.

De tener junto al productor Andrés Mardones, en los años 90, una microempresa de grabación de matrimonios y fiestas de empresas, Lelio pasó a la historia como el realizador que le dio a Chile el primer Óscar en esa categoría.

Esta era la segunda nominación para el cine chileno en este apartado del Óscar, después de ‘No’ (2012) de Pablo Larraín, una película que no pudo obtener la victoria en 2013. Larraín se desquitó esta vez, al ser uno de los productores del filme de Lelio.

Con una película que retrata la vida de Marina, una transexual que tras la muerte de su pareja debe enfrentarse al rechazo y los prejuicios de la sociedad, intepretada por Daniela Vega, Lelio derrotó a The Insult (Líbano), ‘Loveless’ (Rusia), ‘On Body and Soul’ (Hungría) y ‘The Square’ (Suecia).

Para él, este Óscar recibido puede servir como altavoz para el mensaje del filme. “Han pasado muchos años en Chile para que el Estado reconociera a las personas transgénero. Ahora vamos a afrontar un nuevo gobierno de derechas, muy conservador, y va a ser un paso atrás al respecto, pero espero que este premio amplifique el mensaje y ayude a dar relevancia a un asunto urgente”.

Lelio es hijo de una pareja chileno-argentina, la mamá es bailarina de ballet, el papá es arquitecto. A sus 7 años adoptó el apellido Campos, el de su padrastro. Y junto a este y su madre, y los hijos de la nueva pareja, no estuvo nunca más de tres años en un mismo lugar. Vivió en Viña, Concepción, Estados Unidos, y de tras de Viña vino Concepción, Cholguán (Chile) y Estados Unidos.

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Estudió periodismo en la Universidad Andrés Bello, de Chile. Sus más cercanos lo describen como “callado” y a la vez “muy divertido”. Lo comparaban con El Principito. Lector de Carl Sagan y los clásicos rusos, escribía textos por los cuales los profesores de redacción le elogiaban y creaba poemas.

Estudió cine en la Universidad de Arcis. Su docente preferido era el realizador Carlos Flores, cuya máxima “Ataque irreflexivo y retroceso metódico”, pasó a ser su lema. Así que cuando su maestro fundó la Escuela de Cine de Chile, Sebastián lo siguió junto con otros amigos.

Trabajó con Sergio Lagos en el programa ‘El futuro de Chile’. Juntos se pasaron 24 horas seguidas grabando un piloto, ‘Tiempo Real’ (2002), que recorría Santiago durante un día y lo comprimían en un episodio de una hora. En 2006, Sebastián, que se apellidaba Campos, oficializó su apellido Lelio.

Luego filmó ‘La Sagrada Familia’, película que se estrenó en la Semana Santa de 2005. Allí fustiga el rol del padre y del hombre. Su colega Fernando Lavanderos, que trabajó con él en la serie documental ‘Mi mundo privado’, recuerda un capítulo en el que Lelio muestra a la protagonista esperando un doble transplante. Él le pasó una cámara y “ella se grabó en momentos muy fuertes”. La potencia del capítulo y que las protagonistas fuesen casi todas mujeres, mostró el camino que Lelio tomaría.

Antes de brillar con ‘Una mujer fantástica’, Lelio atrajo la atención del mundo con el largometraje ‘Gloria’ (2013) protagonizado por Julianne Moore. Luego se embarcó en ‘Iguazú’, un “estudio de la masculinidad”, que formaría un díptico con ‘Gloria’. Pero apareció Daniela Vega y Lelio empezó a trabajar con el guionista Gonzalo Maza, en ‘Una mujer fantástica’.

Para Juan de Dios Larraín, productor que trabaja con Lelio desde ‘El año del tigre’ (2011), él es detallista y obsesivo, y buscó con ‘Una mujer fantástica’ “evolucionar a un lugar donde el espectador estuviera en una situación de incomodidad y curiosidad”.

Sobre la película

‘Una mujer fantástica’ ganó el Goya a la mejor película iberoamericana, consiguió el Oso de Plata al mejor guión en la Berlinale, obtuvo tres Premios Fenix, y se hizo con el premio Spirit del cine independiente al mejor filme internacional.

La actriz Daniela Vega, que además tuvo el honor de ser la primera transexual en presentar un premio de la Academia, indicó sobre la alfombra roja que ella y sus compañeros de elenco estaban muy emocionados tras “un año maravilloso”.

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