ENTRETENIMIENTO

Curazao, un lugar para disfrutar y conocer

Marzo 30, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Isabel Peláez | El País.

¿Qué diferencia a Curazao de las demás ofertas paradisíacas del Caribe? De habitantes políglotas, en esta isla donde muy rara vez llueve, hay fiesta y planes románticos todo el año.

[[nid:521958;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/03/curazao-3.jpg;full;{Aunque la isla ofrece una gastronomía diversa, en el Hilton Curazao hay restaurantes de comida típica, pescados, seviche, carnes y platos italianos.Especial para El País.}]]

Punda, el centro de Willemstad, con el puente flotante Queen Emma que se ilumina de noche,  y al frente multitud de construcciones holandesas de diferentes colores, es algo que por mucho que hayamos visto en las postales de Curazao, en vivo  que parece de ensueño. 

Allí en Curazao, que pertenece al grupo de islas de Sotavento, junto con sus vecinas de Aruba y Bonaire,  uno se encuentra con guías como Rignald Tokaay, un veterano que cuenta, entre otras cosas, por qué a un europeo se le ocurrió mandar a pintar un día las casas de colores. No sin antes aclarar que los españoles la llamaron en un comienzo ‘Isla de los Inútiles’, porque no encontraron allí oro y luego fue bautizada como ‘Isla del Corazón’, porque los indígenas no entraron en confrontación con sus colonizadores.  

No tarda Rignald en sacar una sonrisa a los turistas con una anécdota que es real: En 1700, Peter Shoyuesant, el gobernador, quien sufría de migrañas, recibió de un médico un extraño consejo, cambiar los monótonos colores blancos de las casas  por tonos pasteles, y cuentan que se curó, aunque después se enterara de que el médico era dueño de la fábrica de pinturas que cumplió dicha misión.

En Punda se encuentra  el Mercado Flotante, al que llegan embarcaciones con sus productos, entre los que se destacan pescados, granos, frutas y verduras.

 En la plaza de mercado o Plasa Bieu (Plaza Vieja) se puede disfrutar de un pargo con salsa criolla y arroz moro (con lentejas), y un mixto con dorado, pollo guisado, chiva, carne de res, bistec, vainitas con habichuela, carne de costillar, puerco y costilla de rabo, que prepara Ivonne de Plaza, ganadora de los  premios Mujer del Año 2016 y Mujer Calabaza. 

Esta  matrona  lleva 42 de sus 65 años cocinando en la plaza y varios de sus comensales extranjeros la  reconocen porque la han visto en la televisión alemana.

El centro de la ciudad, lleno de graciosas calles y callejones, con un colorido de ensueño, tiene dentro de una misma zona múltiples tiendas con variedad de ropa europea, perfumes franceses, cristalería irlandesa, porcelana inglesa, cuero italiano, electrónica japonesa, manteles chinos de lino bordados y hasta  batiks indonesios. 

No hay que obviar la entrada al Museo Kurá Hulanda, donde conocerá la historia de la esclavitud, a través de los elementos del horror que usaron los colonizadores, pero también por medio de la fuerza de algunos rebeldes que libraron la lucha por la liberación. Se sentirá usted mismo atrapado en uno de esos  galeones  del oprobio, donde no había espacio entre unos y otros seres humanos que eran transportados como cualquier carga que, si se dañaba, era echada al mar.  

Otro lugar infaltable es el acuario. El ingreso por adulto es de US $21 y US$ 11 por niños y tercera edad. Allí se puede nadar con delfines por US$174, y hacer actividades acuáticas como buceo, pagando de  US$54 a US$99. Se puede bajar al observatorio y divisar algunas de las  400 especies marinas, entre las que se encuentran sábalos, róbalos, meros, rayas, tiburones, corales, esponjas, estrellas, entre otras. Allí es increíble disfrutar del show de leones marinos y tener un contacto  muy cercano con tiburones. 

[[nid:521955;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/03/curazao-2.jpg;full;{La terapia con delfines es uno de los programas que ofrece el acuario.}]]

Al lado del acuario está el Lion Dive & Beach Resort Curazao, cuyo hospedaje cuesta por noche US$140 por pareja y sus huéspedes tienen acceso gratis al acuario, además tiene su propio centro comercial. 

Para quienes aprecian  la naturaleza, es obligatorio visitar las Cuevas Hato, allí los guías le relatarán historias de fantasía mientras observa  estalactitas y estalagmitas. 

No olvide hacer  una breve parada en  Boca St. Michel donde verá en vivo los flamencos rosados y seguro se encontrará con un biólogo francés haciendo un documental.

Pero si de hacer cosas increíbles se trata, puede pasear  en avestruz... ¡Sí! Leyó bien, un paseo en avestruz es algo posible en    Curazao Ostrich Farm, donde conocerá datos curiosos sobre estos animalitos que además son capaces de llevar a cuesta hasta 100 kilos y ponen enormes huevos que tardan en cocinarse hasta tres horas, y que al pararse sobre ellos, así esté usted algo pasado de kilos, no sufrirán un rasguño.  

Si se trata de dar el “sí”, el lugar ideal es esta isla. En  el Hilton Curazao, con 50 años de tradición y acceso a hermosas playas, hace poco los huéspedes fueron testigos de una pedida de mano de película,  el anillo  llegó atado a una cuerda que bajaron a través de  helicóptero, en medio de un atardecer de esos por los que paga ir a este  paraíso donde sus habitantes son políglotas,  rara vez llueve,  hay fiestas durante  todo el año y se cumple un eslogan  en papiamento: “Sinti Bo na Kas’ (“Siéntete en casa”).

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