Vea los detalles del evento que conectó a Cali con el séptimo arte

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Noviembre 12, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Juan Carlos Romero, especial para El País.
Vea los detalles del evento que conectó a Cali con el séptimo arte

Cuarta versión del Festival Internacional de Cine de Cali 2012.

La clausura del Festival Internacional de Cine de Cali se realizará en el Teatro al Aire Libre Los Cristales, a las 6:30 p.m., con la presentación de la película Chocó y el Grupo musical Bahía.

Esta cuarta versión del Festival Internacional de Cine de Cali debería recordarse como la versión del reencuentro entre la ciudad y el séptimo arte. Dos hechos lo corroboran de una manera categórica: la inauguración del festival y la cena de gala para las personalidades de la comunidad cinematográfica regional. ‘Sonido Bestial’ logró conectar la nostalgia del público caleño en una mágica noche con elementos propios de la cultura popular local: salsa y cine. Fui testigo de una evocación, a través del cine, de una época feliz de Cali. Mezclados entre público de todas las procedencias estaban los artistas que protagonizaron el documental. Los reyes de la salsa en Cali, Richie Ray y Bobby Cruz, agradecieron y recordaron cómo esta ciudad, de la que desconocían todo, los acogió y los entronizó como ídolos eternos a cambio de sus inmortales melodías. Ellos, los artistas, agradecieron y demostraron que están cosidos al alma de los caleños de antaño y de hoy. Vinieron, vieron y al final cantaron y lógicamente vencieron tiempo y espacio. Con su improvisado concierto, al finalizar la proyección del documental dirigido por el caleño Sandro Romero Rey y Silvia Vargas, demostraron que el cine es un regalo para el alma cuando se ve y se siente. ‘Sonido bestial’ cautivó a toda la abarrotada sala del jueves 8 de noviembre porque brindó película para todos los gustos: el de los nostálgicos rumberos de los años 70 y porque a las nuevas generaciones les confirmó la existencia de una época feliz de esta ciudad sitiada por la desesperanza y el abandono. Una película , un documental hizo el milagro de devolverle la fe a una ciudad, de devolverle el orgullo de un arraigo musical que vino de lejos y se quedó en lo profundo del alma calentana de los habitantes de este valle caluroso del río Cauca. El festival de cine hizo posible la sinergia entre cine y ciudad. El otro momento trascendental del cuarto festival internacional ocurrió la noche anterior en el Hotel Intercontinental. Una cena de gala confirmó lo que siempre se había murmurado: la historia y el presente del cine nacional pasan por Cali. Ahí estaban los que se quedaron en los tiempos difíciles y los que se fueron buscando su consagración: directores veteranos y jóvenes, productores de una película y de muchas obras, directores de animación de cortos y largos, músicos anónimos y famosos, actores consagrados y otros en vía de lograrlo, académicos, funcionarios públicos de primer nivel, instituciones públicas y privadas, autoridades municipales y departamentales. El reto del festival era juntarlos. Palparlos. Hacerlos sentir en casa. Exorcizar el mito de que el cine colombiano es caleño era la tarea y esta se cumplió. Verlos juntos celebrando el hecho de haber vivido o de vivir en esta ciudad es ya una demostración de sintonía colectiva. Hay comunidad. Hay artistas. Hay sentimientos de sueños colectivos. Aún no se concretan proyectos frutos del festival. Aún no sabemos si habrá más festivales. Pero lo que sí quedó claro es que el festival de cine tiene razones de sobra para existir. Faltan cosas. Faltan recursos. Falta inclusión. Pero sobra voluntad en todos los involucrados en la planeación y ejecución del festival. Ya hay consolidaciones evidentes. La calidad artística de las películas del festival mantiene su rigor y nivel. Los master class como espacio de acercamiento entre estudiantes y profesionales internacionales o nacionales de primerísimo nivel es todo un logro y la consolidación del festival como la mejor ventana académica para exhibir la producción académica de las universidades locales es ya un inamovible del festival que cada versión se proyecta y se organiza mejor. El festival internacional de cine de Cali tiene futuro y retos. No se puede aplazar más el carácter competitivo del festival, ese requisito lo posicionará internacionalmente de manera definitiva, pero para ello la responsabilidad económica debe estar garantizada, la competencia exige presupuesto y ese ha sido el gran talón de Aquiles del festival. Finalmente no basta ser felices y creer en el cine para que este exista. Falta la inmensa labor de contagiar a los ciudadanos y autoridades indiferentes a fin de hacerlos entender que solo el cine, y el arte por extensión, tiene la fórmula para hacernos más felices y si lo dudan, busquen y pregúntenle a alguien que haya visitado las salas de cine del festival de cine de Cali y confirmen, a través de ese testimonio, que la utopía de un mundo mejor se vivió en Cali en las pantallas de cine entre los felices días del 9 al 12 de noviembre. La ilusión continúa.

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