Un vistazo a las rarezas que esconde la Biblioteca Departamental

Octubre 25, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Por Santiago cruz Hoyos | Periodista de GACETA
Un vistazo a las rarezas que esconde la Biblioteca Departamental

Jairo Romero y Gloria E. Calle son dos de los bibliotecólogos encargados de proteger la colección de libros antiguos.

Un libro escrito en latín y publicado hace 420 años; una versión de ‘María’ de Jorge Isaacs traducida al japonés; una recopilación de libros sobre Simón Bolívar de los años 1800, encuadernados en un solo volumen. Crónica de una visita por los tesoros que custodia la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero.

- Vivir entre libros es muy rico. Yo completo 20 años entre ellos. La gente que trabaja en la Biblioteca dura. Como los libros. Lo curioso es que pareciera que nos momificáramos. No envejecemos.

Gloria Esperanza Calle lleva puestos unos guantes de látex. Nadie en esta sala de la Biblioteca Departamental de Cali - Fondos Especiales -  puede tocar un libro sin ellos.    La sala es también el único lugar de la Biblioteca donde el aire acondicionado permanece encendido  24 horas.  Las ventanas, además,   han sido cubiertas con filtros UV.

- Por su antigüedad y estado, estos libros requieren de mejores condiciones para conservarse. El aire acondicionado debe estar entre 18 y 22 grados. De lo contrario,  en temperaturas altas, el papel pierde humedad. Se vuelve como una  galleta: quebradizo.  Los filtros UV evitan que los rayos del sol malogren las texturas.

Como Gloria, Jairo Romero tiene puestos los guantes de látex. Es bibliotecólogo y contabiliza 30 años de labores en la institución. El más ‘joven’ entre los empleados puede registrar 15 o 20 años de trabajo. Como los libros, efectivamente la Departamental conserva a su gente. 

Gloria y Jairo buscan el que es considerado “la joya de la corona”, el libro más añejo y extraño  de la colección de volúmenes antiguos. Curiosamente es el que menos consultan los usuarios. 

- Está escrito en latín. Se llama ‘Liberi Arbitrio’ (‘Libre albedrío’) y es un libro editado en 1595, es decir hace 420 años.  Creemos que este ejemplar es único en Colombia. Por lo menos no hay otro igual ni en la Biblioteca Nacional ni en la Luis Ángel Arango, en Bogotá.

Dice la leyenda que en una búsqueda de libros en el centro de la ciudad, los funcionarios de la Biblioteca encontraron ‘Libre Albedrio’ en poder de un vendedor que no tenía idea de lo que significaba la obra. 

En todo caso, supuso que era un libro valioso. Lo tasó en $332.000 y los funcionarios  no dudaron en comprarlo.

Su autor es Luis de Molina y el libro es considerado  uno de los  más importantes de la filosofía escolástica española del Siglo XVI. ¿Quién habrá sido su propietario inicial? ¿Cómo llegó a la ciudad?

- Este es uno de los periódicos antiguos de Cali. Se llama El Tábano, un periódico crítico de 1912. Su director era Teodomiro Herrera, dice ahora Jairo.

Entre otras noticias, en el Tábano se lee la siguiente:  “El portero del Colegio Santa Librada, Mario González, hirió  con arma corto punzante a Enrique Holguín, recaudador de la Tesorería”… Parece que las noticias  no han cambiado demasiado en el último   siglo.

- En la Biblioteca se conserva gran parte de la historia del periodismo del Valle del Cauca y de Colombia: están los ejemplares de los periódicos  El Correo del Cauca, El Gato, Despertar Vallecaucano,   apunta Gloria y toma la edición número 1 de la revista Cromos, publicada el 15 de enero de 1916, es decir que el próximo año cumplirá 100 años.

En ese entonces y como sucede ahora, las pautas publicitarias eran de moda y de bebidas alcohólicas, sobre todo. Los periódicos y revistas han sobrevivido durante siglos gracias a la   cerveza. Aunque hay excepciones, claro.

- El periódico más antiguo que se conserva en la Biblioteca se llama El Catolicismo. Es de los años 1800, interviene José Darío Peña, el jefe de prensa de la Departamental (22 años de labores)  y se dirige  hacia uno de los  cuadros  que están exhibidos en la sala de Fondos Especiales.  Mientras señala la pintura, cuenta una historia.

La Biblioteca  fue creada en 1953. Todo empezó  porque quien  aparece retratado en el cuadro, Diego Garcés,  fue nombrado Gobernador del Valle.  Entonces decidió regalarle al departamento la colección familiar de libros.  Son entre  seis mil y ocho mil volúmenes que aún se conservan en esta sala. Con ellos, las puertas de la Biblioteca se abrieron por primera vez al público en junio de 1954.

Diego Garcés, sigue narrando José Darío,   era hijo de Jorge Garcés Borrero,  el dueño de los laboratorios JGB. El famoso ‘tarrito rojo’ JGB que aún tomamos  quiere decir justamente Jorge Garcés Borrero.

Gloria regresa de uno de los estantes de la sala con otro libro considerado tesoro. Se trata de ‘En la tumba’ de Jorge Isaacs, editado en la Imprenta de Enoch Domínguez, Buga, 1895. 

El libro tiene una dedicatoria escrita por el propio autor, lo que hace que, en el mundo de los coleccionistas, el mercado de las rarezas editoriales, sea una obra costosa: “Al señor  Roberto Delgado, su atento amigo, Luciano Rivera y Garrido”.

De Jorge Isaacs también está  una versión de ‘María’ traducida al japonés por Aquila Hory, un usuario que llegó interesado en leer la obra del escritor vallecaucano. Quedó tan impresionado, que decidió traducir la novela a su propia lengua para después llevarla a su país. 

- Y este es otro ejemplar que solo existe aquí, en la Biblioteca Departamental: ‘Casada y sin marido’, una novela de Gregorio Sánchez Gómez y editada en 1934, dice Gloria, quien al igual que Jairo, toman los libros antiguos con la delicadeza de un cirujano en el quirófano.

Aunque en realidad, por momentos, lucen como detectives, cazadores de coleccionistas ladrones. 

El acceso a la sala de ‘joyas de la corona’ es restringido – la sala permanece con llave -    pero afuera hay otros títulos tan valiosos que algunos de los 2000 usuarios que llegan todos los días  intentan envolverlos en papel aluminio para evitar que las máquinas de la salida detecten los códigos de barras. 

 - Es cosa de todos los días, y por esto tenemos que estar pendientes  en cada momento, dice Gloria mientras exhibe el Jockey, un semanario  de los años 1900, que era algo así como la revista Jet Set de la época.

 Jairo, por su parte, encuentra  una miscelánea de libros sobre el Libertador Simón Bolívar, todos de 1800. En ese entonces, para publicar antologías, las editoriales encuadernaban varios libros uno sobre otro hasta formar un solo volumen.

 Jairo guarda el ejemplar en una caja de   cartón particular. Se trata de cartón desacidificado.  La acidez es otra de las amenazas para el papel, así  como la polilla. Sin embargo, las joyas de la corona de la Biblioteca   fueron desinfectadas por especialistas  - se les eliminaron hongos y levaduras - y, para asegurarse de una vez por todas de conservarlas, se digitalizaron. 

Porque una sociedad que pierda su historia, no tenga nada para decir de sí misma, de alguna manera muere,  desaparece.

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