Un viaje sin escalas por el recorrido de Contravía Films

Diciembre 15, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Por Catalina Villa, Especial para El País
Un viaje sin escalas por el recorrido de Contravía Films

Óscar Ruiz Navia empezó manejando luces en ‘El Rey’, de Antonio Dorado y ‘Yo soy otro’, de Óscar Campo. Y fue asistente de dirección de ‘Perro come perro’. “Tenía 24 años y sentía que podía hacer ‘El vuelco del cangrejo’, mi tesis de grado”.

Con una maratón de cortos y la proyección de ‘Los Hongos’, Contravía Films celebra 10 años de trabajo en Cali. Entrevista con Óscar Ruiz Navia, su director.

Si hiciera cuentas, las horas que ha permanecido Óscar Ruiz Navia sentado en una silla de avión o en la sala de espera de algún aeropuerto del mundo en el último año podrían sumar semanas. 

Cartagena, Toulouse, Busán, Islas Canarias, Turín y Bogotá hicieron parte de esa maratónica rutina de subirse y bajarse de aviones para presentar proyectos cinematográficos. 

Una rutina que ya se veía venir desde hace diez años cuando, para filmar  ‘El vuelco del Cangrejo’, su primera película, se creó Contravía Films y en menos de un año llegó a dos destinos: Toronto y Berlín.

Esa vida de viajero frecuente tiene su precio. No es gratuito el fastidioso resfriado que ahora intenta lidiar, sentado en una sala de su oficina ubicada en un viejo edificio sobre una pendiente del barrio Miraflores. Un aguacero en Turín lo tomó por sorpresa y las 12 horas de vuelo de regreso terminaron por dejarlo enfermo hace una semana.

El malestar, sin embargo, no parece tan grave cuando se le pregunta por lo que han significado estos diez años haciendo cine. Entonces es difícil quitarle la palabra. Habla con gusto, a boca llena aunque sin soberbia, de ese vertiginoso viaje sin escalas que ha sido la construcción, plano a plano, de Contravía Films, junto a un puñado de amigos cinéfilos, entre ellos William Vega, director de ‘La Sirga’.

La celebración comenzó en Bogotá, en el Festival Bogoshorts, a donde fueron invitados a presentar una selección de diez cortometrajes por sus “diez años en Contravía”. Y el remate será este sábado 17 en La Tertulia,  donde se proyectará la película ‘Los Hongos’ y habrá una maratón de cortos a partir de las 2:00 p.m.  

Cuesta creer que esta historia que hoy cumple 10 años se empezó a gestar en un salón de clases, en el Colegio Hispanoamericano, cuando William y usted eran apenas unos pelados.

Contravía como tal no, pero sí nuestra decisión de hacer cine. Cuando estábamos en Noveno llegó Jorge Navas a hacer un cásting para la película ‘Cali calabozo’ y nos llamaron para ser extras. Cuando vimos todas esas cámaras quedamos locos. Se nos dañó la cabeza. Desde entonces tuvimos muy claro que íbamos a estudiar cine. 

¿Por qué tardaron tanto tiempo en hacer una película? 

La primera, ‘El vuelco del Cangrejo’,   fue de aprendizaje, de mandar el proyecto a diferentes partes. Pero la plata no salía. Llevábamos dos años dando vueltas de un lado para el otro hasta que llegó el momento en que nos dimos cuenta que no estaba funcionando ese esquema. Entonces llegó el quiebre en 2007 y dijimos “vamos a hacerla nosotros”. 

Allí nace Contravía…

Sí,  necesitábamos reclutar al equipo necesario y ahí  surge el grupo original. Además de Óscar y William Vega estaban Marcela Gómez, Gerylee Polanco,  Sofía Oggioni, César Acevedo, Andrea Estrada, Diana Bustamante…

¿Qué recuerda de esos días de ‘El vuelco’?

Que fue una película muy artesanal en el sentido de producción. Pero a pesar de no tener recursos salió muy bien gracias a la cámara de cine que conseguimos con Andrés Pineda. Yo recuerdo que les dije, “vamos a hacerlo a lo Herzog, vamos a llevar una cámara de cine a la selva” y lo bacano es que todos me siguieron el cuento. Fue un rodaje muy bonito, con mucho romanticismo, con austeridad, con compromiso.  Recuerdo que cuando estábamos haciendo la película, tal vez a las dos semanas, sentí que estábamos haciendo algo muy bueno.  Eso luego lo confirmaron los premios.

Rápidamente  ‘El vuelco’ conquistó las pantallas internacionales. ¿Qué cree que cautivó a los espectadores y a la crítica?

Quizá que era una película muy local, pero que estaba inscrita en una tradición cinematográfica clásica, en el sentido de cine de autor, de las vanguardias europeas. También que se  alejaba del melodrama televisivo, del arquetipo aristotélico convencional de Hollywood. Hay que decir que tuvimos mucha influencia de la Nueva Ola Francesa pues mientras la hacíamos veíamos muchas de esas películas. Yo trabajaba en el Cine Club de Lugar a Dudas bajo la coordinación de Óscar Campo y él me puso a ver muchas películas. Creo que todo eso se fue mezclando. Y finalmente agregaría que asumimos riesgos como mezclar escenas poéticas con escenas más documentales, no tuvimos miedo de explorar con lo real y la ficción. 

¿Qué le dejó ‘El Vuelco’?

Para mí el gran triunfo de la película fue darme cuenta de que nosotros podíamos hacer películas. Me planteó un proyecto empresarial, no como el típico negocio de generar recursos, sino como una plataforma de experimentación, de crear películas donde tenemos que mantener una línea de riesgo, de exploración, de saber cuál iba a ser nuestro nicho. ‘El vuelco’ fue, en suma, el nacimiento de Contravía.

Desde entonces, ¿qué ha pasado con Contravía Films?

La segunda gran apuesta fue ‘La Sirga’, de William Vega. Yo creía mucho en ese proyecto porque era un guion muy bien escrito y sabía que iba a funcionar. Así que decidimos potencializar todo lo logrado con ‘El vuelco’. En los festivales conseguimos recursos muy buenos, conseguimos un coproductor francés y en año y medio logramos financiarla. Nos levantamos cerca de 600.000 dólares con el apoyo de Diana Bustamante y con Gerylee Polanco, que estaba en la producción ejecutiva en ese entonces. 

¿En qué se diferenció esta de la primera película?

Fue un rodaje con la misma intimidad de ‘El vuelco’ pero con la diferencia de que le pagué a todo el mundo. Fue una película nítida desde su financiación y que pudimos  rodar con todos los estándares de calidad. Fue, para decirlo de alguna manera, una nueva ópera prima para Contravía.

El proyecto más grande hasta ahora ha sido ‘Los Hongos’...

En esto tuvo mucho que ver la presencia de ‘La Sirga’, en la quincena de realizadores de Cannes. Porque ‘La Sirga’ nos dio muchísima visibilidad. Fue así como ‘Los Hongos’ recibió todos los apoyos: el FDC, Berlinale, Rotterdam y Torino Film Lab. Ahí sentimos que nos habíamos convertido en un referente en el mundo del cine. Que se nos creció el enano…

¿Cómo crecer sin perder la esencia?

Hay algo curioso y es que hoy, cuando veo escenas de ‘Los hongos’, siento que en algunos momentos perdí intimidad. Eso me ha hecho reflexionar mucho y por eso, cuando empezamos a celebrar esta primera década, lo primero que decidimos fue abrir una nueva línea para otro tipo de proyectos, como los comerciales, que se llamará Casandra y será una especie de boutique audiovisual. Porque no queremos que Contravía se convierta en una ‘enterprise’. Ya somos un referente en el mundo del cine pero queremos seguir siendo fieles a nuestra esencia.

Un paso importante fue producir películas de otros directores, como fue el caso de ‘Siembra’.

La película llega a Contravía porque Santiago Lozano y Ángela Osorio habían trabajado en las anteriores películas aunque no eran socios de Contravía. El proyecto arranca con el apoyo de la Universidad Autónoma y luego nosotros entramos a administrar ciertos recursos. En ese momento el grupo de Contravía ya es otro. Aquí nuestro logro más importante se da en la fase de post producción pues logramos que la película sea conocida internacionalmente y que obtenga el premio del Fondo de la Berlinale. Luego ganamos el World Cinema Fond de Berlinale y entramos al Festival de Locarno que hizo que la película lograra el mismo nivel que llevábamos con las anteriores. 

Acaba de presentar ‘Epifanía’, su más reciente película, en Busán, Corea. ¿Cuándo la veremos en Colombia?

Con el equipo tenemos previsto  estrenarla en el país entre los meses de marzo y  en abril. Es quizá mi película más conceptual y es sobre una mujer que es madre en tres distintos lugares y momentos, puede ser la misma madre o tres diferentes madres. El punto en común es que es interpretada por la misma actriz, que es mi mamá. El guion fue el resultado de la mezcla de las vidas ficcionalizadas de mi madre y de la madre de Anna Eborn, la codirectora.  Es una película que habla sobre la vida, la muerte, la maternidad y la sanación, y combina de alguna manera todas las cosas que he desarrollado a lo largo de mi carrera. 

¿Qué más viene para Contravía en esta nueva década que comienza?

El gran proyecto que se viene es ‘Sal’, de William Vega. Es una película que fue filmada en el desierto de la Tatacoa y cuenta la historia de un hombre que viaja por una carretera buscando el recuerdo de su padre. Esta película estuvo en la residencia de escritura de guion en Cannes, cuenta con un FDC y estamos aplicando al fondo francés. Tengo un buen pálpito de que esta película nos puede llevar a otro nivel. 

Finalmente, Óscar, ¿qué es lo más difícil de producir? ¿La parte menos grata de Contravía Films?

Que como director te tienes que sacrificar. Si yo pudiera dirigir al mismo ritmo en que viajo por el mundo buscando apoyo para las películas seguramente ya habría dirigido unas seis o siete películas. Pero ese el precio que hay que pagar y estoy dispuesto a hacerlo.

“Haber estado en rodajes con Antonio Dorado y Carlos Moreno me enseñó a manejar el equipo, a montar un set, a manejar un rodaje grande, a tomar decisiones”, Óscar Ruiz Navia,realizador de cine.

Celebración en La Tertulia

Sábado 17 de diciembre

Habrá conversatorio con diferentes miembros del equipo de Contravía, entre ellos Óscar Ruiz Navia y William Vega.

 

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