Un café con Robert Téllez Moreno

Julio 31, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Lucy Lorena Libreros, especial para El País
Un café con Robert Téllez Moreno

Robert Téllez Moreno.

Robert Tellez Moreno, periodista musical y realizador del espacio ‘Conversando la salsa’ de Radio Nacional de Colombia, presentará en la Feria del Libro de Miami su libro ‘Ray Barretto: fuerza gigante’. Diálogo a golpe de congas.

La canción se llama ‘Manteca’ y fue uno de los temas legendarios que le regalaron a la música el percusionista cubano ‘Chano’ Pozo y la trompeta del genial Dizzie Gilliespie. Corría la década de 1940, en medio del estruendo de la Segunda Guerra Mundial, y un joven recluta del ejército norteamericano tropezó con esa melodía mientras veía pasar los días, junto a varios soldados negros, en una guarnición que tenía Estados Unidos en Munich, Alemania.

Un viejo radio, a través de una emisora de jazz, dejó escapar la canción. El soldado, embelesado, se fue apenas pudo a la estación de radio y pidió que se la copiaran. Cuentan que esa misma noche la escuchó unas 25 veces.

El chico no llegaba a los veinte, era hijo de Brooklyn, se llamaba Raymond Barretto Pagán y en la banda sonora de su infancia, allá en ese distrito de Nueva York, sonaron el Bobby Capó, Daniel Santos y la banda de Frank Grillo, al que todos llamaban Machito.

Ya por entonces Raymond estaba enfermo de amor por la música. Por eso le resultó difícil no caer rendido ante una canción que juntaba los elementos del ‘Be-Bop’, un estilo musical del jazz norteamericano de ese entonces —caracterizado por su impresionante velocidad y largos solos instrumentales— con los toques de la tumbadora, un profundo golpe de África que los cubanos hicieron suyo y lo transformaron en congas.

Aquello fue una revelación providencial: Barretto descubría de pronto que el jazz y los ritmos afroantillanos podían sentarse a conversar largamente y ver juntos la puesta del sol. Ese sería, varios años más tarde, el sello mismo de su música.

El resto es historia. Raymond Barretto Pagán cambiaría los fusiles por la tumbadoras para siempre y se convertiría —para siempre también— en Ray Barreto, una de las estrellas de la Fania setentera, en el ‘Rey de las manos duras’. Otros le llamaban el gigante con la sonrisa de niño.

El autor de ‘Indestructible’ moriría el 17 de febrero de 2006. Solo unos pocos años más tarde, un periodista e investigador musical bogotano, Robert Téllez, comenzaría a desandar sus pasos para después de un lustro de investigación entregarnos ‘Ray Barreto: fuerza gigante’, un retrato que permite entender los orígenes y las claves detrás de la vida y los grandes álbumes del percusionista norteamericano.

“A inicios de 2011 me di cuenta que aún no se había escrito formalmente sobre su trayectoria y legado. Entonces me propuse hacerlo teniendo como meta el décimo aniversario de su partida. Ya tenía algunas entrevistas realizadas en distintas épocas con algunos músicos que habían hecho parte de su agrupación en diferentes etapas, pero faltaban otros personajes que me ayudaran a acercarme más a su carrera”, cuenta Robert, el hombre detrás del programa ‘Conversando la salsa’, que se emite por Radio Nacional de Colombia, los jueves a partir de las 9:00 p.m.

Las fuentes de este relato son casi todos músicos que hicieron parte de la agrupación de Barretto. En total, 38 entrevistas. Algunas de ellas, logradas en Puerto Rico y Estados Unidos. Una coral de voces que nos dejan frente a la carrera de uno de los músicos que extrajo lo mejor del jazz para ponerlo al servicio de la salsa.

¿Robert, ¿quién fue realmente Ray Barreto: un jazzista que hacía salsa o un salsero que tocaba jazz?

Barretto fue un músico genial que dividió su carrera entre sus dos amores: el jazz y la salsa.

Se sentía más cómodo haciendo jazz, porque amaba la experimentación. El profesor puertorriqueño Elmer González, quién escribe el prólogo del libro, afirma que moverse entre esas dos corrientes le permitió desarrollar un sonido netamente bailable con pinceladas de jazz y una banda progresiva de jazz con aroma a rumba y clave. Esa es una de las principales diferencias de Barretto con otros percusionistas: la mayoría de ellos se inició en la música afrocaribeña y luego giran al jazz. Los inicios de Barretto, en cambio, están ligados al jazz y en una etapa posterior se introduce a lo afroantillano.

¿Qué tan importante fue Chano Pozo en la formación musical de Ray Barreto, desde ese momento en que descubre 'Manteca', tema que Pozo hiciera con Dizzie Gilliespie?

Ese tema es crucial en la vida de Ray Barretto. Realmente es el inicio de su todo. El momento clave para el posterior desarrollo de su carrera llegó precisamente cuando escuchó la percusión del cubano ‘Chano’ Pozo en el clásico ‘Manteca’, junto a la orquesta del trompetista Dizzy Gillespie.

La grabación de esa pieza, pionera de la mezcla del ‘bebop’ con los sonidos cubanos —dando así origen al denominado ‘cubop’— terminó siendo de gran inspiración para que Barretto se decidiera enteramente por la música. Barretto la escuchó por primera vez, mientras cumplía con su servicio militar en un destacamento en Múnich, Alemania. Luego, el 11 de abril de 1958 la grabó como integrante del cuarteto de jazz del pianista Red Garland.

Se dice que Barreto quiso estudiar música en Nueva York, pero los propios maestros, al advertir su talento natural, le aconsejaron que no lo hiciera. Que la escuela podía ser, paradójicamente, perjudicial...

Sí, es verdad. Es una información que durante el proceso de investigación me entregó el músico y productor George Rivera, amigo personal de Barretto. El maestro que le tomó el examen en Juilliard School le dijo a Barretto que él poseía un arte tan natural, que si ingresaba al estudio musical formal, corría el riesgo de perder ese talento. Por eso Barretto optó por tomar como escuela el ambiente de los clubes del circuito neoyorquino, algo que le resultó muy positivo ya que pudo relacionarse con grandes figuras del jazz como Charlie Parker, Max Roach y Art Blakey, entre otros.

En el libro se narra una anécdota junto a Charlie Parker, que fue casi como el ‘bautismo’ musical del Barretto…

Sí. Ocurrió una noche, a comienzos de la década del 50, cuando se anunciaba la presentación del saxofonista Charlie Parker en el Apollo Bar, un concurrido club que le debía su nombre a su cercanía con el conocido Apollo Teathre de Harlem. Parker llegó tarde a la presentación y como el público estaba compuesto en su mayoría por músicos entre todos matizaron la espera con una descarga. En medio de la descarga no notaron finalmente la llegada de Parker y cuando el encargado del lugar pidió que despejaran la tarima para que comenzara la presentación de Parker, este le puso una mano en el hombro a Barretto y le dijo “Tú, quédate”. Y Barretto se quedó tocando allí por dos semanas. Aquello fue, prácticamente, su confirmación musical.

En el libro se habla del momento difícil vivido por Ray Barretto durante la grabación del álbum ‘Rican- Struction’, que él hiciera luego de sufrir un accidente de automóvil. ¿Por qué fue tan importante este álbum?

Esa producción se hizo en 1979, durante un tiempo en que Ray había sufrido un accidente con su automóvil. Fue una etapa bien difícil es su carrera. Era percusionista y tras el accidente se rompió su mano y no pudo trabajar por algunos meses. El álbum se llamó ‘Rican/Struction’ porque su mano estaba justamente en proceso de curarse. El fuerte golpe rompió algunos tendones que conectaban con el brazo. Barretto tuvo que afrontar una incómoda recuperación de varios meses con un yeso.

Pero, a pesar de las duras circunstancias, el repertorio del disco es exquisito. Abre con ‘Al ver sus campos, del compositor boricua Johnny Ortiz, una canción que habla de las vivencias del hombre puertorriqueño dedicado al campo, ‘el jibarito’. También trae un tema que nos aproxima a una nueva etapa de Barretto que venía titulada ‘Adelante siempre voy’, de la pluma de Tite Curet. Está además ‘Ya ves’, original del cubano Pablo Milanés. ‘Piensa en mí’, del mexicano Agustín Lara. ‘Algo Nuevo’, de Dick Mesa y ‘Tumbao africano’, una composición del propio Ray que cerró una histórica producción que determinó además el reencuentro comercial de Ray Barretto con su cantante estelar, Adalberto Santiago.

Hay un momento trascendental en la carrera de Baretto y es su paso por la orquesta de Tito Puente…

De su paso por la orquesta de Tito Puente quedó la grabación de ‘Dancemanía’, álbum de culto que el New York Times incluyó luego en su lista de las 25 producciones musicales fundamentales del Siglo XX y que en 2003 fue seleccionado por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos para ingresar a su colección National Recording Registry.

Mucho se ha hablado sobre las razones que llevaron finalmente al rompimiento de la Orquesta de Barretto, que dio origen al nacimiento de la Típica 73. ¿Cuál la verdad detrás de ese episodio?

Realmente son muchas las versiones al respecto. Creo que lo más cercano a la realidad es decir que los músicos de Barretto, jóvenes inquietos y con ganas de salir adelante, vieron la posibilidad de tener su propio proyecto y se lo manifestaron. Obviamente, Ray lo consideró como una traición, pues se trataba de casi la mitad del grupo. Eso derivó en la fundación de la Típica 73. Con el paso de los años, esas diferencias se sanaron. En mi libro los lectores encontrarán las versiones de los músicos Orestes Vilató, Adalberto Santiago, Johnny ‘Dandy’ Rodríguez y Tony Fuentes, contrastadas con las declaraciones que hiciera a la prensa el propio Ray Barretto. 

En el álbum ‘Que viva la música’ está el celebrado tema 'Canto Abacuá'. Una de las revelaciones de este libro es el nombre original de esa canción de Rubén Blades...

Sí. Uno de los grandes aportes que trae el libro es el testimonio de Blades refiriéndose a ese tema en particular. Él revela el título original de la composición y espero que lo lean para que lo descubran. ‘Canto Abacuᒠes un tema de mucho significado para Colombia pues contó con los arreglos del talentoso Joe Madrid.

Otra de las curiosidades de este libro es la historia y personajes detrás de  ‘Guararé’, con la que se cometió un error en los créditos del álbum de Barretto que incluye ese disco. ¿Cuál es la historia detrás de ese, uno de los temas más recordados de Barreto?

Pues Guararé, famosa en la versión de Barretto con la voz de Tito Gómez es composición del cubano Roberto Baute Sagarra  y fue titulado originalmente ‘El guararey de Pastora’, que recoge una historia jocosa, famosa en Cuba por su versión de ‘changüí-shake’. Se dio tras un arreglo que nunca le agradó al percusionista Elio Revé cuando Juan Formell, fundador de Los Van Van, fungía como bajista y arreglista de su orquesta. En el disco, por error, se le concede el crédito a George Penco, aunque hay que resaltar que no es la primera vez que algo así sucede. La canción había sido objeto de litigios en varias oportunidades, pero una sentencia emitida por el Tribunal Popular Provincial de Guantánamo, reconoció finalmente a Baute Sagarra como su autor.

Estábamos en mora de una biografía de Barreto. ¿Cómo termina un colombiano asumiendo esa tarea?

Ray Barretto es uno de los músicos más talentosos que hemos tenido en la música del Caribe. Con mucho respeto me acerco a su obra y entrego un documento periodístico realizado con rigor, que puede ser el punto de partida para futuras investigaciones sobre la figura del llamado ‘Manos Duras’.

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