Un café con Óscar Ruiz Navia

Octubre 23, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Especial para GACETA

'Epifanía', la nueva película de este director caleño, fue uno de los filmes que representó al país en la vigésimo primera edición del Festival Internacional de Cine de Busán, Corea del Sur.

Óscar: ¿qué es ‘Epifanía’, con qué se encontrarán los espectadores?

‘Epifanía’ es una película que explora el tema de la madre, la muerte, la sanación y la vida. Es una película que se construyó a partir de la mutación de las historias de sus dos directores: Anna Eborn y yo. A partir de nuestras  vidas y la relación con nuestra madres construimos esta ficción. La película es como un movimiento que va de la oscuridad a la luz, y se rodó en tres países: Suecia, Colombia y Canadá.

¿De esas memorias personales alrededor de la madre, qué tanto verán los espectadores?

Es una historia de una madre que muere y luego revive en el cuerpo de otra mujer. De ahí viene esta idea de la mutación de las historias. La madre de   Anna Eborn falleció hace muchos años, y por el contrario mi madre aún vive y ha tenido una serie de historias y de búsquedas de superación. Así que partimos de nuestras  vivencias para construir los tres personajes de la película, cada uno ubicado en estos lugares donde fue filmada. Los tres personajes  son interpretados por la misma actriz, que se desenvuelve en tres estados distintos. El primer estado es una mujer que fallece y su hija no alcanza a llegar  para  verla. En el segundo estado es una mujer que está en un proceso de sanación, en un taller con otras mujeres que  celebran esa búsqueda de superación y en el otro estado es una mujer que va a ser abuela por segunda vez.

¿Cómo se dio esta codirección con Anna Eborn?

El proyecto empezó como una invitación de un laboratorio que existe en Copenhague. Entre sus programas tienen uno para juntar directores del norte con directores del sur.

Ellos me invitaron en 2013, así que con Anna empezamos a trabajar desde ese año. El gran reto fue encontrar una historia en común y lo logramos hablando de  nuestras madres. Además  encontramos muchas similitudes en el tipo de cine que nos gustaba.

Y hubo un trabajo de investigación muy fuerte para descubrirnos, yo fui a Suecia y ella vino a Colombia. Apenas estamos saliendo al ruedo, porque el de la financiación fue un proceso complejo. Pero ha sido un aprendizaje  grande el trabajar con un tema tan íntimo como el de la madre, pero a la vez tan universal.

La película se acaba de estrenar en uno de los festivales más importantes de Asia, el Festival de Cine de Busán, en Corea del Sur. ¿Cómo se dio esto? 

Pasó que este año se realizó, en conjunto con Proimagenes, la muestra del Grupo de Cali  en el Festival de Cine de Busán. Es  una de las retrospectivas más grandes de cine colombiano que se ha hecho  en un país extranjero.

Entonces, a  partir de esta muestra, habían seleccionado a ‘El vuelco del Cangrejo’, mi primera película, ‘La Sirga’ y también entró ‘Epifanía’, que fue una manera de mostrar lo nuevo del cine caleño.

El cine del Oriente me ha influenciado mucho, el tipo de temáticas, la vida, la muerte, la naturaleza y la película justamente tiene que ver con eso. Allá la apreciaron mucho. Sin querer queriendo terminamos narrando de una manera que se acerca mucho a la manera de narrar en Oriente.

¿Cuándo  veremos ‘Epifanía’ en Cali?

La película se podrá exhibir a partir de 2017. Lo que queda del año lo destinaremos a planear un lanzamiento que sea acorde al tipo de película que hicimos. Es una película muy emocional, que necesita de un público que quiera vivir la experiencia más allá de lo narrativo, que quiera entrar también en un mundo de sensaciones y pensamientos. Así que esa es la idea: que se pueda ver la película a partir  de 2017 una vez tengamos organizada una estrategia de lanzamiento alternativa. Sentimos que con esta película podemos llegar a explorar otro tipo de relación con el público. He pensado que la película puede ir más allá de las salas de cine, podría ser de hecho algo más que una película; hacer de la exhibición una especie de instalación artística. 

Cambiar los modelos comerciales puede ser un riesgo…

Es así. Este es un tiempo difícil para la creación en el sentido de que hay una tendencia a simplemente repetir esquemas, arquetipos y ‘Epifanía’ es una película que por el contario intenta explorar nuevos lenguajes. Ese es un camino menos certero, así que terminar la película es ya un logro. No tengo temor de enfrentarme a retos donde el camino no esté asegurado, como en este caso.

La última pregunta

¿Por qué llamar a la ‘Epifanía’?

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