Un café con Manuel Sevila

Diciembre 13, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Especial para GACETA

Es posible crear una forma innovadora de comunicar el patrimonio? Este comunicador y antropólogo caleño lo logró con ‘La Música del Tren’. Cita con los ritmos de la región.

Manuel, usted y su equipo se propusieron  comunicar el patrimonio de una forma innovadora ¿Sí es posible hacerlo ?

Uno de los retos cuando hablamos de patrimonio es que la gente se apropie de él, lo haga suyo. Porque la única manera de que el patrimonio no desaparezca es que la gente sienta que se le están metiendo con la mamá, por decirlo de una manera coloquial. Y esto sucede cuando uno desarrolla un tipo de afecto con el patrimonio. En eso caso es difícil que uno permita que abusen de él. 

En ese sentido,  ‘La Música del Tren’ es una manera innovadora de comunicar y promover la apropiación del patrimonio cultural de la región. Yo creo que sí lo logramos. 

¿Y en qué consiste ‘La Música del Tren?

Se trata de un musical, o mejor, de una puesta en escena cuya duración es de una hora y media y  hace un recorrido teatral a lo largo de la vida del Ferrocarril del Pacífico. Recordemos que en su una  época este iba desde Popayán hasta Buenaventura. Este ferrocarril funcionó desde  1890 hasta mediados de los años 70, más o menos, y para entonces pasaba por diversas regiones y climas.

Junto a Luis Alberto Sevillano y el equipo de trabajo de la Universidad Javeriana veníamos trabajando en la recopilación de músicas tradicionales de toda la región del Pacífico. En algún momento pensamos que sería muy triste que esto se quedara en una investigación en el papel. Allí fue que se nos ocurrió hacer un montaje escénico para que todo eso que habíamos rescatado le pudiera llegar a un público amplio.

¿Cómo se las ingeniaron para unir tantas regiones y tantas músicas?

Lo logramos a través de una metáfora: existe una mujer que es una cantaora que está en Popayán y por alguna razón tiene que ir a Buenaventura y no sabe cómo ir. En ese momento ella se encuentra a un personaje que es un fantasma del tren que le dice, venga, hagamos un trato, usted me canta con su grupo musical y yo le prometo que la llevo hasta Buenaventura en el tren. 

 A partir de allí arranca un viaje teatral y musical por todas las estaciones del tren. Allí encontramos las músicas de la zona de Popayán y de la zona fría que son las flautas y música indígena; luego nos encontramos con los violines caucanos del norte del Cauca, los mismos que se han escuchado en el Festival Petronio Álvarez. Luego pasamos por Cali, que es donde está la antigua salsa, y de allí pasamos a La Cumbre que es donde está la música de cuerda del Mono Nuñez, para llegar, finalmente, a Buenaventura, donde está toda la música de marimba.

Además de la música, ¿qué otros elementos incluyen?

En cada una de las estaciones incluimos tradiciones culturales propias de la región. Además de una carga de humor, pues tenemos actores secundarios que entran y salen a lo largo del recorrido. Hay un equipo de 22 personas en escena que son quienes tienen la interacción con el público.

Además de la acogida del público, este proyecto ha obtenido reconocimiento internacional...

Obtuvimos dos becas de investigación. Una del Archivo de Jazz de Nueva Orleans y la otra de la Fundación Latin Grammy. Las dos becas las hemos estado utilizando en parte para preparar lo que está viendo el público.

¿Quién más se ha unido a investigar nuestras músicas?

Nosotros hacemos parte de una agrupación que se llama Martina Pombo y venimos trabajando desde hace años en el tema de música regional. Luego obtuvimos el apoyo del programa Músicas del Río de la Universidad Javeriana Cali, que es con quien hemos hecho todo el trabajo de grabación musical. Y específicamente para este montaje nos aliamos con dos agrupaciones: Palmeras y Canalón, ganadores del Petronio Álvarez. La buena noticia es que desde ya preparamos una nueva temporada para el 2016.

Qué retroalimentación han tenido del público?

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