Un café con Juan Manuel Drada

Junio 26, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de GACETA

Este escritor de literatura infantil nacido en el municipio de Roldanillo, Valle del Cauca, está próximo a publicar una nueva obra: ‘Gracia divina’.

Juan Manuel contemos la historia: ¿cuándo y por qué decidiste ser escritor?

Comencé a escribir cuando cursaba grado 5 en el colegio Normal Nacional Jorge Isaac de Roldanillo, en aquel entonces los grados 5 de la escuela Anexa a la normal desarrollaban sus actividades dentro del plantel por motivos de remodelación, fue un día normal de clase en la signatura de español cuando la profesora nos pidió inventar una historia. Desde entonces supe que sería escritor. Recuerdo que mi primer cuento se llamó El Gallinazo y los Pavos Reales.

 Definitivamente el  colegio  influyó mucho en mi formación como escritor, pues contábamos con una gran biblioteca que fue para mí una de mis más recordadas experiencias como estudiante.

 Y, ¿cómo es escribir para niños?  

La experiencia es sorprendente pero de gran responsabilidad. Los autores  anidamos en el corazón de los niños   nuestros pensamientos. Yo pienso que a la hora de escribir para niños uno debe pensar como ellos  e imaginar el mundo como ellos.  De igual manera es un reto enorme pues  son excelentes críticos. Te lo digo por experiencias. Son grandes evaluadores a la hora de dar una opinión sobre una historia. 

¿ De qué se nutre, en términos literarios, un escritor de literatura infantil?

Cada niño tiene muchas historias para contar.   Son una fuente de inspiración inagotable. Mi segundo libro, titulado ‘Oye… cuéntame un cuento’. contiene de hecho una historia que he llamado  ‘Juanito Piñiñanga’.  El nombre del título fue inspirado en mi hijo Juan Fernando. Cuando  tenía 4 años pronunciaba muchas palabras extrañas, difíciles de entender, y una de ellas era Piñiñanga. La  utilizaba para referirse a quien, según él, le estaba diciendo una mentiras.

¿Cuál es tu concepto sobre la actualidad del género ‘literatura infantil’ ?

Pienso que hay una visión clara en cuanto a la importancia de fomentar  la lectura desde los primeros años y es en este punto donde los gobiernos han centrado su interés de promoción, incentivando un sinnúmero de procesos. Así que  este es un momento oportuno para la literatura infantil, incluso en nuestro país.   A ello se suman las nuevas tecnologías que permiten utilizar herramientas innovadoras  para  contar  historias.   

Hablemos de tus obras actuales. ¿’Oye... cuéntame un cuento está pensada como una saga’?

La idea era publicar mis fábulas y cuentos en un momento trascendental de mi vida y a medida que fue pasando el tiempo decidí que debería ser un compendio de los mismos dentro de un libro y  ya voy en la tercera publicación. 

Podría decir que es una colección de libros que por cierto están ilustrados con personajes creados y diseñados por mí, tal como los imagino a la hora de escribir.

Tu hijo también es ilustrador...

¡Claro!... Mi hijo Marlon Andrés es un gran ilustrador, es el menor de todos mis hijos, tiene seis años y sospecho que heredó  la habilidad de crear sus propios personajes como lo hacía yo en el colegio. Por cierto:  mi tercer libro - ‘Oye… cuéntame un cuento (dulce vida)’ y la portada de mi nuevo libro,  fueron  diseñados por él.

¿Cuáles son los  cuentos que en tu concepto, todo padre debería leerle a sus hijos? 

En  realidad son muchos, pero a mi parecer los padres deberían compartir con sus hijos un libro fundamental como ‘El Principito’, de Antoine de saint -Exupéry; ‘Ami, el niño de las estrellas’,  de Enrique Barrios; ‘Zoro’, de Jairo Aníbal Niño; ‘El libro de la selva’, de   Rudyard Kipling  y  el mágico libro ‘Adivina cuánto te quiero’, de Sam Mcbratney.  

 

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