Un café con Jorge Navas

Un café con Jorge Navas

Junio 19, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de GACETA
Un café con Jorge Navas

Jorge Navas, director de cine caleño.

El director de cine caleño ya trabaja en su nueva película: ‘Buenaventura Mon Amour’. La historia de cómo sobreviven los bailarines del puerto. “Queremos poner el acento en lo positivo de la ciudad”.

¿Cómo empezó ‘Buenaventura Mon Amour’: una película en y sobre el puerto?

 Es una historia larga. Pero básicamente hay un actor que se llama Julio Valencia. Él es afro, nacido en Buenaventura y trabajó conmigo en ‘La sangre y la lluvia’. Lo descubrimos en una discoteca del centro de Bogotá. Él se presentaba como bailarín imitando a Michael Jackson y haciendo coreografías con otros amigos de Buenaventura. Cuando lo vimos supe que se ajustaba muy bien al perfil físico que estábamos buscando para la película y terminó siendo muy buen actor.

Julio, después, hizo otra película: ‘El Páramo’. Y hablando con su productor, Steven Grisales, quien es el actual productor de ‘Buenaventura Mon Amour’,  resulta que Julio le había contado su historia de vida y a Steven se le ocurrió narrar aquello en el cine. Es decir: contar la vida de estos chicos bailarines de Buenaventura que se la tienen que guerrear para salir adelante, salir del puerto, una cotidianidad en la que nadie los apoya, nadie les para bolas, y sin embargo tienen una pasión muy fuerte por el baile,  viven del baile, siguen adelante a pesar de todo.

Para entender el universo de estos bailarines  hemos ido varias veces a Buenaventura para  hablar con los pelados, nos hemos metido a sus barrios, al barro, para conocer de cerca y en profundidad sus problemáticas sociales.

¿Y cuál es la conclusión de ese trabajo?

Es como cuando un extranjero te dice que a Colombia no se puede venir porque  es un país tan violento, que más o  menos en cada edificio  hay un francotirador. A partir de esas mentiras  se empiezan a generar como unos mitos y unas maldiciones y unos clichés que van estigmatizando a un lugar. Pero cuando uno llega a ese lugar se da cuenta que hay mucha mala prensa.

Y en Buenaventura pasa eso: hay mucho de racismo en la mirada negativa hacia el puerto. Entonces así como un extranjero que viene a Colombia se da cuenta  que no hay francotiradores en cada edificio, también se entera que es un país complejo, en conflicto, pero que al mismo tiempo hay mucha alegría, mucha buena onda, mucha esperanza, un espíritu de lucha muy fuerte. En ese sentido creo que Buenaventura, al estar estigmatizada por su violencia, es una metáfora de lo que es Colombia. 

La película da cuenta de algo de lo que no se habla mucho: el Pacífico es la gran cantera de bailarines del país…

Sí. Los habitantes del  Pacífico siempre están pensando en el baile. Es como si hablaran con el cuerpo. Es algo muy bello.  La película es en ese sentido una disculpa para mostrar todo lo que está pasando en el Pacífico desde el folclor, la música urbana, las fusiones.  Se está generando un movimiento estético y cultural muy poderoso. Hay como una efervescencia y un florecimiento que los que estamos cerca al Pacífico sabemos que está ahí,  pero creo que el resto del país no lo conoce.

En el Pacífico hay una aparición de fenómenos muy nuevos que van a tener una explosión y una larga duración y van a volverse internacionalmente reconocidos como pasó con la salsa choke en su momento. La salsa choke es apenas la punta del Iceberg de todo este movimiento. La película un poco es una disculpa para hablar de eso también.

¿Por qué el título: ‘Buenaventura Mon Amour’?

Uno de los chicos protagonistas de la película sabe que si se queda en Buenaventura no va  a tener mucho futuro. No tiene trabajo, estudio, nada. Y siempre sueña con irse, y ahí aparece el tema de la migración, otro de los temas de la historia. Para este joven  hay un referente de migración muy importante: Yuri Buenaventura. Es un músico bonaverense a quien  le fue muy bien en Francia y hoy recorre Europa.

Entonces el protagonista de la película, que es un joven romántico, muy callado, el mejor bailarín de todos, intenta cantar en francés pensando en la historia de Yuri y los amigos le maman gallo porque pronuncia mal el idioma. Ahí aparece el título: ‘Buenaventura Mon Amour’, que es como una cosa romántica, respetuosa, nostálgica sobre la ciudad de la que él siente que se tiene que ir.

La película, aunque narra  la historia de un club de baile conformado por  cuatro bailarines intentando salir adelante en medio de esas adversidades (el aislamiento, la pobreza, la falta de apoyo, chicos que no tienen ni con qué pagar una EPS en la vida real) trata por otra parte de cambiarle el foco a la ciudad hacia lo positivo.

Nosotros estamos tratando de enfocarnos en lo positivo de Buenaventura diciendo que las cosas están difíciles, sí, pero no haciendo los acentos en lo difícil sino en lo positivo. Y también hay la intención de hacerle un homenaje a lo afro. Llevamos en la sangre ese gen afro que es algo muy brutal. Yo lo respeto mucho, lo valoro mucho.

 

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