Un café con Isabel Salas y Felipe Lozano

Un café con Isabel Salas y Felipe Lozano

Julio 17, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de GACETA

Ella, periodista caleña; él, escritor bogotano; ambos lideran Tejiendo Versos, un portal que es lugar de encuentro y difusión para creadores artísticos del país y del mundo.

Felipe, Isabel, contemos primero la historia: ¿qué es y cómo nació Tejiendo Versos?

Tejiendo Versos es una comunidad unida por la pasión de contar la vida a través de diferentes manifestaciones artísticas como cuentos, poemas, fotografías, música, entre otras. La idea es que estas manifestaciones den cuenta de la vida de sus creadores y de su territorio. La idea surgió hace tres años, luego de notar que había unas cuantas personas en redes sociales que mostraban muy tímidamente sus escritos.

Decidí, en un principio, abrir un blog para darles la oportunidad de mostrar lo que hacían e hice la salvedad de que nadie juzgaría sus creaciones. Hasta el año pasado, gracias a la llegada de Isabel, tuvimos la posibilidad de crear una página web con el mismo objetivo: abrir puertas a todo aquel que quiera participar. 

Actualmente, ¿cuántos artistas integran la familia Tejiendo Versos? 

Somos un poco más de veinte personas, entre creadores de Colombia y otras partes del mundo, como México, Uruguay y Francia. Hay colaboradores que participan de forma muy activa y otros que van y vienen, pero siempre aportan mucho a nuestros lectores. 

Una de las nuevas iniciativas del proyecto  son los talleres de creación artística. ¿En qué consisten?  En  Cali ya se inició uno de hecho…

Uno de nuestros propósitos siempre ha sido llevar esperanza a otros. Y creemos que a través de iniciativas de creación con población vulnerable es una gran forma de hacerlo. De ese objetivo, que compartimos con Edgardo Machado, gestor cultural y colaborador de Tejiendo Versos, surgió la iniciativa de los talleres.

Él inició en Cali en el barrio Marroquín del Distrito de Aguablanca, convocó a los niños del barrio y 25 de ellos se interesaron. Fueron cuatro sesiones en las que Edgardo reflexionaba acerca de la paz con ellos, y a partir de ese ejercicio escribían poesía y hacían dibujos y pinturas con materiales reciclables. Ahora, ese modelo queremos replicarlo, primero en otras zonas del Distrito, luego en Bogotá y más adelante en otras regiones del país. 

De otro lado, de las iniciativas más interesantes  es la literatura llevada al lenguaje de señas.  ¿Cómo se logra llevar un poema, o una metáfora a un lenguaje tan literal como el de señas?

 Con el ánimo de brindarle a la población sorda  acceso a nuestros contenidos, decidimos solicitarle apoyo al Instituto Nacional de Sordos, cuyo equipo permitió que los poemas que publicamos pudieran ser lo más claros posibles y la comunicación fuera adecuada. La revisión de las palabras y las ideas llevó tiempo. Al final, el trabajo nos sorprendió mucho, sobre todo por la interpretación de las dos personas que salen en los videos que hemos venido realizando.  

¿Cómo se financia Tejiendo Versos? 

Hasta ahora este es un proyecto, como dicen, por puro amor al arte, literalmente. Los gastos en los que hemos incurrido han sido financiados por nosotros mismos, gracias a los trabajos que tenemos por fuera de Tejiendo Versos. Y el resto, ha sido pura gestión, sumando aliados y voluntades que han hecho posibles muchas de las cosas que nos hemos propuesto. En eso hemos sido muy afortunados.

Sin embargo, dada la velocidad a la que hemos crecido y a las nuevas iniciativas a las que les queremos apostar, hemos empezado a trabajar en un modelo de negocio que nos permita a futuro tener un emprendimiento cultural sostenible. Ahora mismo, nuestra meta a mediano y largo plazo es lanzar nuestro sello editorial y un centro de creación cultural. 

Desde esta vitrina de artistas, ¿cuál es su mirada del estado del arte en el país? 

Podemos hablar de quienes colaboran con nosotros. Hemos notado que encuentran todo lo necesario en sus vidas y en las de sus territorios para sus creaciones, lo cual los lleva a mostrar un profundo sentido social y evidencian el orgullo del lugar de donde vienen.

“Tenemos conocimiento, por ejemplo, de que en Pereira usan algunos de nuestros videos en los que recomendamos libros como soporte pedagógico en un colegio. Fuera del país, nos han visitado de países como Honduras, El Salvador, México y Uruguay, entre otros”.

 

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