Un café con Fernando Vidal

Octubre 25, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Especial para GACETA
Un café con Fernando Vidal

El director, actor y dramaturgo Fernando Vidal se alista para su gira por Colombia en ciudades como Bogotá y Medellín.

El director, actor y dramaturgo habla de la obra ‘Jovita frente al espejo roto’ que se presentará mañana en el Teatro La Concha dentro de la programación del festival Brújula al Sur.

¿Cómo surge la idea de recrear el personaje de Jovita en una obra de teatro?

Fue un encuentro relativamente casual entre los tres que echamos a rodar este proyecto de hacer un unipersonal sobre Jovita. La iniciativa fue de la actriz Gloria González, que se la plantea al artista plástico Carlos Alberto Zuluaga, quien ha estado explorando esta temática desde los imaginarios del personaje. Ellos me invitan a vincularme puesto que el tema era un interés común, y sobre el que tengo escrita una miniserie para televisión: Jovita y la radio en los años treinta. Al ser Carlos Alberto uno de los integrantes del Teatro La Concha, esta institución artística asume la producción del proyecto que se realizó en su sede de San Antonio y se estrenará mañana lunes 26 dentro del Festival Brújula al Sur.

¿De qué se trata la obra?

El teatro se hace preguntas desde las cuales devela un devenir dramático. Un personaje como Jovita, icono de la ciudad, enaltecida como una loquita popular, es un personaje que nos interesó desde su dimensión humana, una pregunta sobre cómo se comporta  ella en la soledad, qué le sucede a Jovita una noche en su habitación. Y ¿qué  detona una acción dramática fuerte e interesante? Pues  la súbita muerte de su amiga Florecita, promovida por una banda de jóvenes pandilleros en el año 1968, y el regreso a la intimidad de su cuarto luego de despedirla agónica en el hospital.

¿Cómo fue el trabajo en equipo?

Los tres constituimos un equipo de investigación - creación. Buscamos pistas documentales y testimoniales de Jovita, entrevistas en las que su voz y visión particular del mundo se evidenciara, claro, contando con la estupenda novela de Javier Tafur, materiales destacables como la entrevista insolente de Pardo Llada, el estudio fotográfico de Fernell Franco, la obra de Diego Pombo y la personificación de Iván Montoya, que fueron punto de partida, pero de los que luego nos apartamos para deslindar el espacio de creación de Jovita frente al espejo roto. Sin olvidar la importante y extensa obra pictórica y gráfica de Carlos Alberto Zuluaga, integrante del equipo y director de arte del proyecto.

¿No sintieron temor de tocar a un personaje tan de las entrañas de Cali?

Tenemos el interés en explorar precisamente esa relación entre un personaje tan singular que se convierte en un icono de máxima recordación en una ciudad que le ha dado tanto realce a los apellidos y títulos nobiliarios. No es gratuito que nos haya regido imaginariamente una reina que encarna un apellido virreinal (Feijoo) y se creyó con derechos herenciales sobre la casa del Virrey de Cartago.

Desde luego, para abordar este reto, lo primero que hicimos fue volver sobre la obra literaria, plástica y sonora en torno a ella, y develar algunas claves de su pensamiento que fue elaborando su visión de reina del pueblo de Cali. Dichos como “ser rico no es tener mucho sino necesitar poco”, a lo que le añadiríamos lo que fuimos descubriendo en el proceso,  y es que no solamente necesitar poco sino poco, sin miseria y hasta con la abundancia monarcal que su imaginación le proporcionaba.

Festivales como Brújula al Sur dan la sensación de la que escena teatral caleña pasa por un buen momento…

Sí. Esto se explica por el trabajo constante y terco de dramaturgos, directores, actores, todos los artistas y técnicos que estamos en el oficio, de una manera aún bastante desintegrada, si se quiere, pero que tiende a consolidarse como un sector cultural importante en los desarrollos de ciudad. Por ejemplo, un dramaturgo caleño ganó los dos premios nacionales de dramaturgia de este año 2015, Carlos Enrique Lozano G., hay varios festivales nacionales e internacionales  cada año organizados desde las salas concertadas, las agrupaciones siguen activas y los programas universitarios  están en los procesos de acreditación de calidad.

¿Cómo va la formación de públicos?

Hemos avanzado bastante. La programación permanente de las salas con la producción escénica local y de las escuelas con sus repertorios es destacable. Pero la formación de públicos no la puede hacer solamente el sector, pues es un problema de ciudad que requiere de la participación de las instancias estatales, que cuenta con un marco legal valioso al respecto, pero intermitente en el interés de los ejecutores, de la empresa privada a través de sus programas de responsabilidad social y de pautas publicitarias, (esporádico por lo pronto), del sector académico y escolar que integre de una manera más decidida la programación de obras en sus eventos, de las comunas y los barrios y, en general,  la ciudadanía cultural democrática, como lo propone el Plan Nacional de Cultura. Hay la disposición,  pero también obstáculos que a veces parecen muros insalvables.

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