Un café con Adriana Escobar

Junio 05, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de GACETA
Un café con Adriana Escobar

En la foto, la artista caleña Adriana Escobar.

Esta artista caleña le apuesta con su exposición a uno de los íconos cinematográficos de los años 50 y 60, Marilyn Monroe. Retratos de una diva traída a nuestros tiempos.

Adriana, ¿cómo surgió la idea de meterse en la vida de Marilyn? ¿Qué la sedujo de este personaje?

Desde 2011  vengo trabajando con figuras icónicas, personajes famosos que a pesar de haber vivido en otras épocas, aún hoy son recordadas, muchos de ellos convertidos en mito.

Empecé trabajando con Frida Khalo, Elvis Presley, Madonna, y Celia Cruz, entre otros. Todos me parecían fascinantes. Pero  una figura que me cautivó de inmediato fue Marilyn Monroe. Ella fue sin duda una de las actrices más populares del Siglo XX no solo por su belleza sino por lo controvertida. Y su fama trascendió el cine y la música y la publicidad. Se convirtió en un símbolo de su época.  Así que empecé a pintarla y me cautivaron sus expresiones, sus diferentes facetas que iban desde la mujer más tierna hasta la mujer como símbolo sexual. La serie que hoy presento en la galería La Pared del Club Campestre está dedicada a ella. 

Su técnica, muy del arte pop, consiste en tomar imágenes o fotografías ya existentes y ubicarlas en un contexto actual o más contemporáneo. ¿Cómo es el proceso?

En el caso de Marylin lo que hice fue realizar una búsqueda exhaustiva de imágenes suyas, lo cual fue dispendioso pues de ella existen literalmente miles de fotos. Luego hice una selección de imágenes que me atraían, en especial porque eran distintas entre sí y reflejaban distintos momentos de su vida. 

Posteriormente seleccioné espacios para ubicarla, una en playa, por ejemplo, otra en Times Square, y así. También incluí algún  elemento actual, como la ropa o un objeto o accesorio.

Ese proceso lo hago en mi computador con diferentes programas de diseño. Luego lo que hago, cuando estoy contenta con la imagen, es pasar al lienzo y pintar la obra en acrílico.

¿Qué sensación le quedó luego de estar tan metida en este personaje?

Cuando uno explora un poco su vida se da cuenta que el hecho de haber sido tan controvertida tuvo que ver mucho con su infancia. Fue una niña que no tuvo un hogar, falta de afecto, y al momento en que la sorprende la fama pues no sabía cómo asumir esa responsabilidad tan grande, lo que la llevó a su fin. Su vida fue muy corta. Murió de 36 años. Pero entre más uno se acerca a ella más apasionante resulta como personaje, como mujer, como mito.

¿Trabajar una figura tan conocida fue difícil? Cualquier error puede ser detectado fácilmente...

Como he pintado a Marilyn desde hace tantos años, cada vez es un poco más fácil. Me he sumergido en el personaje de lleno y ya casi que conozco todas sus expresiones. He pintado a la Marilyn triste, a la Marilyn feliz, a la eufórica, a la sensual, a la tierna,  a la coqueta... Todas las etapas de su vida han posado frente a mi. Eso me ha dejado mucha seguridad y cada vez me siento  más cómoda. Incluso a veces pienso que es hora de dejarla, pero a la gente le ha gustado tanto que sigo aferrada a ella.

¿Cuál es el énfasis que ha querido darle a su trabajo?

Debido a mi tendencia al arte pop, para mi el manejo del color es algo fundamental. Soy una apasionada de los colores  fuertes, que contrastan, y eso ha sido todo un desafío: aprender a manejarlo de una manera acertada y creativa. En esta exposición se podrá ver esa evolución de mi trabajo.

La exposición ‘Marilyn, always on my mind’ está expuesta en la galería La Pared del Club Campestre. Homenaje a una diva de todos los tiempos.
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