Suzana Vargas, la mujer que les enseñó a leer a los brasileños

Noviembre 23, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de GACETA

Creadora de las famosas Ruedas de Lectura en Brasil, esta poeta ha dedicado su vida a programas que fomentan la lectura y la escritura creativa. Estuvo en Cali dictando un taller de poesía en la Universidad del Valle.

Suzana, usted ha dedicado su carrera al fomento de la lectura en Brasil. ¿De dónde surge ese interés?Yo soy maestra de literatura. Me formé en la Universidad Federal de Río de Janeiro. Luego, allí mismo, realicé mi maestría mientras dictaba clases y me di cuenta del problema tan grave que había en Brasil con la lectura: no solo no se leía sino que lo poco que se leía se leía mal, y principalmente los maestros. Encontré que en Brasil, además del analfabetismo, existe el analfabetismo funcional, es decir, gente que sabe leer pero que no es lectora. Son personas que no tienen el hábito de la lectura porque no encuentran un valor en ella. Entonces decidí realizar mi tesis de grado de maestría dirigida a los maestros, que era lo que más me preocupaba, porque son ellos los multiplicadores de la lectura. Si uno logra despertar en el maestro el placer por la lectura, ya se tiene ganado un buen camino. Y allí empezó todo. ¿Cómo surge su trabajo en las famosas Ruedas de Lectura que hoy son tan populares en Brasil?Antes de crear las Ruedas trabajé en un proyecto del Ministerio de Educación que se llamaba Clubes de Lectura, que adelantaba estrategias para el fomento a la lectura y que fue un buen punto de partida. Años más tarde, sentí que lo que debía hacer era sacar a la lectura del encierro de la academia para quitarle ese acartonamiento. ¿Qué tal si llevábamos la lectura a un cine o un teatro o a centros culturales? Todo consistía en llevar a un maestro o a un escritor a que leyera un texto y luego charlara sobre él. Al principio iba muy poca gente y luego fue creciendo hasta que se convirtió en un asunto de ‘pequeñas’ multitudes. Hoy, las Ruedas de Lectura ya no me pertenecen, pero se siguen haciendo en todo Brasil y han demostrado que sí funcionan. ¿El éxito de la estrategia está en la lectura en voz alta?Yo creo que es más que todo en volver a la lectura algo más informal. La lectura suele ser, en la mayoría de los casos, algo muy acartonado. Y esto se debe muchas veces a la incapacidad de los maestros de leer mejor. Se apegan mucho a la teoría y se olvidan del gusto, del placer de leer. Si los maestros aprendieran a leer mejor, mucha más gente descubriría la lectura de otra manera.¿Se puede adquirir el gusto por la lectura?Claro. Unas personas nacen con ese gusto y otras no. Pero pueden adquirirlo. Lograr eso es en lo que se ha centrado el trabajo de toda mi vida. Usted es una defensora de la escritura como estrategia para fomentar la lectura…Sí, porque me di cuenta de que una complementa a la otra. Hay que leer más para escribir mejor y hay que escribir más para leer mejor. Parece una paradoja esta última, pero no lo es. Y es que al escribir te das cuenta de tu falta de conocimiento del lenguaje y eso te impulsa a la lectura, por la necesidad de comprender cómo funciona. Una de las mejores estrategias de lectura es leer primero y después escribir sobre lo que se leyó, porque eso obliga a la persona a ordenar sus pensamientos y a echar mano de un vocabulario que no conoce. De ahí se desprende uno de sus programas más reconocidos, ‘Estación de las Letras’…A finales de los años 90 empecé a realizar talleres de poesía que al poco tiempo se convirtieron en un espacio alternativo: no está relacionado ni con el Gobierno ni con la academia. Consiste en invitar a grandes autores y maestros para dictar talleres de escritura de todo tipo: cuentos, novelas, autoficción, poesía, biografías. Se trata de un trabajo que me llena de alegría pues hoy muchos de los alumnos que han pasado por ahí viven de escribir. ¿Se lee hoy más en Brasil que hace 20 o 30 años?Sí. Hemos pasado de leer menos de un libro por año a casi 3. En los últimos 12 años ha habido proyectos interesantes en favor de la lectura. El más importante es haberle quitado los impuestos al libro, que se dio en el primer gobierno de Lula da Silva. Esto, sin duda, hace que comprarlos sea mucho más barato y accesible para todos. También ayuda que cada año el Gobierno compra el 60 por ciento de lo que Brasil produce en libros para dotar a escuelas y bibliotecas.

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