Si se perdió la charla entre Héctor Abad y Santiago Gamboa, aquí le contamos

Septiembre 04, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Juliana Londoño Mejía | Reportera de El País

El escritor Héctor Abad Faciolince se encontró con su amigo y colega Santiago Gamboa para hablar sobre la novela ‘La oculta’. Avanza el Festival Oiga, Mire, Lea.

A noche, en la segunda jornada del   Festival Internacional de Literatura de la Biblioteca Departamental, ‘Oiga, Mire, Lea’, el escritor Héctor Abad Faciolince se encontró con su   amigo y colega  Santiago Gamboa para hablar sobre la novela ‘La oculta’.  

Muy puntuales, ambos llegaron a la plazoleta central de la Biblioteca a las 6:30 p.m., y empezaron una charla tranquila y sincera como solo la tienen dos personas que se conocen hace mucho y como si fueran las únicas almas en el recinto que sin embargo, estaba lleno.

Empezó Gamboa, quien invitó a Abad Faciolince a hablar sobre el silencio literario que vino después de la publicación y posterior éxito de su obra ‘Del olvido que seremos’, “un libro que quienes leen en Colombia, debieron leer”.

Héctor  contó que después de terminar esta novela siguió escribiendo pero no le gustaba lo que hacía, hizo  ‘Antepasados futuros’ en el 2012 y lo archivó para que sus hijos hagan con él lo que quieran cuando  haya muerto. 

Recopiló poemas, sacó ‘Traiciones de la memoria’ y empezó ‘La oculta’ pero no le gustó.  Después de  guardarla tuvo una crisis por la pérdida de su confianza, se sentía mal, tenía una especie de depresión que se le empeoraba  cuando se encontraba con sus colegas, porque sentía envidia de que todo el mundo pudiera escribir,  menos él. 

Contó que después de recibir una beca para ofrecer, durante seis meses, un curso en Berlín,  empezó otro libro llamado ‘Memorias de una amante impotente’, que hablaba “sobre la impotencia literaria y  de la otra también”. Al perder el  borrador, sintió una desesperación que lo llevó otra vez a ‘La oculta’. La rehizo con una filigrana de ejercicios que le permitió encontrarse nuevamente con la novela, cambió la narración y cuando se acabó su estadía en Berlín tuvo un borrador que le regresó su gusto por  la escritura. 

¿Dirías que es  una crónica familiar? preguntó Santiago. 

“La Oculta es lo que me salió en estos años y  es  hijo de una obsesión que tenemos los antioqueños por la tierra, el apego a un paisaje que uno quiere mucho, es como La  María de Jorge Isaacs que  gira alrededor de un amor pero también de una finca”, explicó Abad.

“De la finca que era de  mi familia no queda casi nada pero seguimos muy apegados a eso. La  verdadera se llama La Inés, pero no me gusta ese nombre. La Oculta  era de unas primas que mi abuelo me contaba que  eran horribles y  chismosas. Es una crónica familiar pero no es necesariamente fiel, así como tus libros eróticos Santiago,  no son tu autobiografía”, dijo sin contener la risa contagiando  a su interlocutor.  

¿Cómo fue la reacción de la gente?

“En este país la crítica desapareció. Poco se ha dicho, incluso el crítico  de Semana me perdonó la vida, aunque  se ha vendido muy bien. Cuando fui a Jericó (Antioquia) me dieron un poncho y me recibieron muy bien, pese a que puse a Antonio como gay, para que no fueran a pensar que La Oculta era El Ubérrimo.

Otra de las confesiones de Abad fue que quiso escribir esta novela sobre el campo, “el sitio al que tenemos que volver en este momento de catástrofe ecológica. Hoy en día es  como si uno  no tuviera derecho a escribir sobre fincas porque todo  pasa  en las ciudades. Me interesaba una novela que exaltará la belleza del agua, de los árboles, la montaña. Vivimos en un sitio privilegiado y haber logrado que este país no se desmorone a pesar de toda la violencia que ha afrontado,  tiene que ver con la riqueza de la  naturaleza. Yo me fui a Italia odiando este país y regresé por  amor al campo”.

En palabras de Abad 

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