Se cumple medio siglo del ‘boom’ latinoamericano que encabezó 'Gabo'

Se cumple medio siglo del ‘boom’ latinoamericano que encabezó 'Gabo'

Noviembre 02, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País y EFE
Se cumple medio siglo del ‘boom’ latinoamericano que encabezó 'Gabo'

El Nobel colombiano Gabriel García Márquez es uno de los precursores del llamado 'boom' latinoamericano.

Comienza la celebración de los 50 años del auge literario latinoamericano que encabezó Gabriel García Márquez.

Todo empezó con el deseo de convertir “el dolor en una fiesta” y de situar Latinoamérica de otra forma en el mundo. Una magia, un carnaval de la literatura, alimentado por Borges, Carpentier, Rulfo y Onetti, y que Fuentes, García Márquez y Vargas Llosa convirtieron en un ‘boom’, del que se cumplen 50 años.Y es que, sin saberse en qué fecha exacta empezó este movimiento que dejó a Europa boquiabierta gracias a la proyección que le dieron desde España editoriales como Seix Barral, se ha tomado la publicación hace 50 años de ‘La ciudad y los perros’ de Mario Vargas Llosa como punto de partida.Un homenaje a unos escritores que serán revisados en un congreso internacional que comenzará el lunes 5 en Madrid, en la Casa de América, y que inaugurará el Nobel peruano. Asistirán 46 escritores de ambas orillas del Atlántico, jóvenes y consagrados.Ese nombre, ese sonido de ‘boom’ que definió el apabullante éxito de la nueva novela latinoamericana, fue puesto por el periodista y escritor Luis Harss (Valparaíso, Chile, 1936), quien anticipó este fenómeno sin precedentes en su libro ‘Los nuestros’, que publicó en 1966 y que ahora vuelve a editar Alfaguara.Ahí estaban los mayores maestros, Borges, Asturias, Guimaraes Rosa, Onetti o Rulfo, y los jóvenes que serían los magos del ‘boom’, Julio Cortázar, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez y Vargas Llosa: “No estoy contento con este nombre y me arrepiento de él porque me parece un poco superficial”, dice Harss.“En 1966 -argumenta- me encontraba como periodista en una reunión en la que estaba Vargas Llosa, en Buenos Aires, con el jurado en torno del premio Primera Plana, y empezaron a hablar de la novela iberoamericana. Entonces hice un comentario idiota al decir que lo que estaba pasando con la novela era como el ‘boom’ económico que había vivido Italia; luego lo escribí en un reportaje y se quedó”.Estos escritores se preocuparon por encontrar un lenguaje y por cómo hacer del continente americano una experiencia universal, señala Harss: “Un continente que había sido marginal, digamos, que alguien llamó el pecado capital de América, que consistía en haber nacido fuera de la cultura y fuera de la historia y que hasta entonces la novela lo había aceptado con un tipo de obras parciales y regionales. De pronto, estos autores aceptaban su propia tradición, su propia cultura, pero la proyectaron hacia fuera: universalizaron los temas”, sostiene el periodista chileno.El contexto político en los años 60 y 70 también caracterizó a este grupo de escritores: las dictaduras y la revolución cubana marcaron sentimientos mezclados de utopía, tragedia, barbarie, insatisfacción o deseo de justicia.“Vale tener en cuenta -escribió Carlos Fuentes en su libro ‘La gran novela latinoamericana’- que, literariamente, esta es la tierra común del ‘Señor Presidente’, de Asturias y el ‘Tirano Banderas’, de Valle-Inclán; el ‘Primer magistrado’, de Carpentier y el ‘Patriarca’, de García Márquez; el ‘Pedro Páramo’ de Rulfo y los ‘Ardavines’, de Gallegos; el ‘Supremo’, de Roa Bastos; el ‘Minúsculo don Mónico’, de Mariano Azuela y el ‘Trujillo benefactor’, de Vargas Llosa”.Así se fue construyendo una imaginación liberada. Una épica del desencanto que convirtió las balas en belleza radical, la naturaleza extrema en mito y el lenguaje en fiesta mágica.Una nueva realidad que dio títulos como ‘La casa verde’, de Vargas Llosa; ‘Cien años de soledad’, de García Márquez; ‘Rayuela’, de Cortázar o ‘La muerte de Artemio Cruz’, de Carlos Fuentes. Estos por mencionar algunos de los muchos libros que fueron éxitos del ‘boom’ y que traspasaron la frontera de América Latina.En ese proceso fue determinante Barcelona, pues fue en esa ciudad española donde adquirió notoriedad internacional. Allá se reunieron en los años 70 varios escritores latinoamericanos y algunos vivieron durante temporadas, pues allá estaba uno de los editores más visionarios, el ya desaparecido Carlos Barral, quien publicó a los autores del ‘boom’.Todos tienen ahora la oportunidad de ser revisitados “para recordarlos, criticarlos y ponerlos en su sitio. Ellos dieron un salto enorme y marcaron un punto de inflexión”, dice Juan José Armas Marcelo, director de la cátedra ‘Mario Vargas Llosa’, organizadora del congreso internacional sobre el ‘boom’.Y es que, al fin y al cabo, como escribió García Márquez, “la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”.

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