Sandro Romero lanza libro en homenaje a los Rolling Stones

Sandro Romero lanza libro en homenaje a los Rolling Stones

Mayo 04, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Juan Andrés Valencia Cáceres | Periodista de GACETA
Sandro Romero lanza libro en homenaje a los Rolling Stones

'Piedra sobre piedra' será presentado en la Feria Internacional del Libro de Bogotá.

Sandro Romero ya le había dedicado un libro a Mick Jagger, pero le hacía falta escribir otro sobre los Rolling Stones. Pues bien, esa deuda ya quedó saldada con el lanzamiento de ‘Piedra sobre piedra’, una de las novedades editoriales de la Feria del Libro de Bogotá de este año. Palabras de un adicto confeso.

Su adicción a los Rolling Stones no es reciente. Su música y estilo de vida empezó a gustarle en su adolescencia, en ese ‘Calicalabozo’ de los años 60 donde se bailaba salsa y se oía rock en similares proporciones.Fue por la misma época en que Sandro Romero Rey tenía 11 años y le pidió a su padre que le comprara ‘Through the Past, Darky’, un elepé de forma hexagonal con las puntas cortadas que le cuadriculó el cerebro.El momento pertenece al onceavo capítulo de ‘Piedra sobre piedra’, que hace un recuento de los acetatos que Andrés Caicedo tuvo en vida.En aquel entonces la música giraba a 33 revoluciones por minuto, las siglas ‘LP’ eran de culto. Y todo, al final del día, tenía que ver con discos de vinilo.Así, entre tocadiscos y bafles, fue ecualizándose esa pasión que hizo que se conviertiera, vestimentas aparte, en un auténtico ‘rolinga’. Tal como son llamados los adictos a los Rolling Stones en Argentina.Sandro, usted advierte en el prólogo que ‘Piedra sobre piedra’ se fue armando con el tiempo, y que sus capítulos corresponden a piezas ya escritas. ¿En esta compilación de textos suyos en honor a los Rolling Stones hubo algún proceso de autoedición y actualización?Hay un doble propósito. Por un lado, quería que se notara “el paso del tiempo”. Es decir, que se viera la evolución de mis textos sobre los Rolling Stones desde 1989 hasta hoy. Pero, a la vez, quería que el conjunto se leyese como una pieza autónoma, pues a veces me molestan los libros compilatorios, donde se repite la información y, lo que es peor, se repiten los chistes.¿Por qué justo ahora salió este libro y no antes? ¿Así de mal diseñada está la vida tal y como la describe en su prólogo?Simplemente porque no me lo había propuesto. No hubo, ni mucho menos, una negativa de los editores, ni llevo 10 años de puerta en puerta tratando de que me publiquen mis exorcismos rollingstonianos. Al contrario, apenas le propuse a Ediciones Rocca el proyecto de ‘Piedra Sobre piedra’, inmediatamente dijeron que sí. De todas maneras, aprovecho tu pregunta para darte la razón. Sí, la vida está muy mal diseñada. Así te publiquen sin mayores tropiezos.Convengamos que el rock no es tan popular como otros géneros en Colombia. Dicho lo anterior, ¿siente que ‘Piedra sobre piedra’ es un libro de nicho?Bueno, ‘Piedra sobre piedra’ es un libro para que lo disfruten los amantes de los Rolling Stones y del rock en general. Y, para los que no los conocen, mucho más. En mi caso, a mí me encanta leer sobre asuntos que no tienen nada que ver conmigo. Supongo que debe haber otros lectores con una curiosidad similar. Es un libro informativo, exaltado y, espero, a veces poético. Si a alguien le interesa ir del nicho al lecho, bienvenido sea. Usted ha presenciado varios conciertos de los Rolling Stones. ¿Cómo calificaría su 'performance' a través del tiempo? ¿Han conservado su estilo o han evolucionado?Lo mejor de los Rolling Stones es que se repiten desde hace 52 años. Ellos son el mejor ejemplo de la célebre frase de Garibaldi: “Hay que cambiarlo todo para que todo siga igual”. Usted le dedicó varias páginas a la colección de vinilos de Andrés Caicedo en El Malpensante, páginas que se reproducen en ‘Piedra sobre piedra’. ¿Qué tan fanático era él de los Rolling Stones? Andrés no sólo era un fanático: era un especialista en los Rolling Stones. Sabía de Keith Richards más que Anita Pallenberg. La prueba de todo ello es la estupenda entrevista que le hizo a su primer manager, Andrew Loog Oldham, pocos meses antes de su suicidio. Quiero decir, antes del suicidio de Andrés, no del de Andrew. Andrew sigue vivito y coleando en mi vecindario. ¿Qué tanto eran escuchados ellos en la Cali que recuerda?En Cali, cuando era niño, yo creía que nadie oía a los Rolling Stones, salvo yo. Después me di cuenta de que había muchas más personas que los adoraban. Luis Ospina, Luis Fernando Manchola, Óscar Campo, Larry Joseph, Karen Lamassonne, las hermanas Vásquez, en fin, muchos caleños ‘stonianos’ andaban por ahí. Usted dice que le gustaría que ‘Piedra sobre piedra’ se leyese como un homenaje al libro que Andrés Caicedo estaba preparando sobre los Rolling Stones. ¿Cómo se imagina que hubiese sido ese libro?En el fondo, yo creo que ese libro Andrés sí lo escribió. Está en las primeras 92 páginas de ¡Que viva la música! Ese libro respira Rolling Stones, en su primera parte, por todos los poros. ¿Qué significó para usted haber presentado ‘Rolling Stoned’, el libro de Andrew Loog Oldham?Bueno, de alguna manera, era una forma de cerrar un círculo que se había abierto desde hacía muchos años. No deja de ser una coincidencia que “el inventor” del look de los Rolling Stones viva en Bogotá a escasas cinco cuadras de mi casa. Si pudiera elegir el mejor momento que ha vivido gracias a la música de los Rolling Stones, ¿cuál sería ese? Oh, es muy difícil responder esa pregunta. Pero, de repente, creo que ver a los Stones en diciembre de 2013, tocando ‘Midnight Rambler’ con Mick Taylor (quien fue el guitarrista que remplazó a Brian Jones y estuvo con la banda entre 1969 y 1974). Es esa clase de regalos que el destino te da y que uno no se imagina que podría vivirlo. ¿Qué canción de los Rolling Stones le cambió la vida?No soy capaz de hacer ese tipo de selecciones, porque a mí me gustan todas las canciones de los Rolling Stones. Hasta las intrascendentes. Pero, si debo responder algo, yo diría que la primera vez que oí ‘Paint it Black‘, la primera vez que oí todo ‘Sticky Fingers’ y, sobre todo, la primera vez que le quité la envoltura plástica al álbum doble ‘Exile On Main St.’. Son epifanías irrepetibles. ¿Se quedó con las ganas de incluir algún otro texto suyo sobre los Rolling Stones en este libro?En 2004 publiqué un libro que se llama ‘Mick Jagger, el rock suena: Piedras trae’. En el fondo, ese libro debería formar parte de ‘Piedra sobre piedra’. Pero después pensé que era un poco como llover sobre mojado. No queda duda que su devoción hacia los Rolling Stones sobrepasa cualquier límite. Dice que mientras unos los necesitan "por curiosidad", otros los necesitan "por adicción auténtica". ¿Usted en dónde se sitúa?A estas alturas de mi vida, cuando me acerco peligrosamente a los 55 años, estoy convencido de que mi vida hubiera sido no sólo muy triste sin los Rolling Stones, sino que hubiera sido imposible continuarla.¿De qué se trata su 'listado (im)pertinente' en el último capítulo de su libro?Como todo buen coleccionista, a mí me encantan las listas. Es una enumeración más o menos exhaustiva de los principales álbumes, todas sus películas y los principales libros que se han publicado sobre el grupo.¿Bajo qué circunstancias debería leerse este libro? ¿En un balcón con vista a la calle? ¿En una playa? ¿En la cama? ¿Con ruido o en el más absoluto silencio? ¿Tomando agua, cerveza o whisky?Hasta hace muy poco, yo no podía ni leer ni escribir con fondo musical. Pero, corrigiendo ‘Piedra sobre Piedra’ me di cuenta de que es muy estimulante leerlo con las canciones de las que hablo. La música puede ayudar a perdonarle al libro sus errores. A lo largo de su vida usted ha escrito muchas cosas acerca de ellos. ¿Qué le falta por decir?Nunca los he visto en Londres (los iba a ver en 1998 en el estadio de Wembley, pero cancelaron el concierto por asuntos de impuestos). Creo que a los Stones hay que verlos alguna vez en su lugar de origen. Y escribir sobre ello. Como no se ha podido, en el libro hay un divertimento en el que cuento la historia de los Rolling Stones tocando en el estadio Pascual Guerrero de Cali.

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