'Sal', una película sobre la búsqueda del padre

'Sal', una película sobre la búsqueda del padre

Marzo 25, 2018 - 08:36 a.m. Por:
Claudia Rojas Arbeláez / Especial para Gaceta
Sal película

Foto fija de la película Sal, de William Vega.

Santiago Lozano / Especial para El País

Un barco pesquero atraviesa la pantalla navegando por las aguas del Pacífico. Mientras lo hace, una voz femenina nos relata el origen del mundo, pero lo hace en mandarín. Planos inmensos nos dejan ver el desierto, el mar, el cielo y el relato continúa. Es difícil creer que se trate de una película colombiana, pero así es.

Es, sin duda, una muy ambiciosa y está dirigida por un caleño. Se trata de William Vega, a quien conocimos por ‘La sirga’, cuando nos mostró a una mujer joven desplazada que llega a la casa de un tío buscando un lugar donde vivir y que, mientras intenta superar su pasado, se relaciona con algunas personas, con el entorno y con el espectro de la guerra.

Lea también: Dos caleños fueron seleccionados para residencia de cine en París

De aquella, rodada en la laguna de la Cocha, persisten algunos elementos en su nueva producción ‘Sal’, que también se narra desde un espacio geográfico (el desierto de la Tatacoa) que se convierte en personaje relevante: protagonistas del común en búsqueda de respuestas que tal vez no existen y lugares de paso se repiten en dos películas que son hermanas.

‘La sirga’ y ‘Sal’ son películas cautas, discretas si se quiere, pero sin duda, interesantes. No solo son hermanas porque comparten al mismo padre, que es usted. Sino porque tienen elementos en común…

Las dos películas dialogan, además del padre, comparten un actor: Heraldo Romero, que de hecho fue quien inspiró la historia que se cuenta en ‘Sal’. Mientras realizaba el casting de ‘La sirga’ conocí a Heraldo y él me contó que había crecido sin papá porque había muerto muy temprano. Él había crecido con el mito de su padre que era una leyenda en el sur de Colombia y cuando creció quiso ir a buscar las ideologías de él, que había ido un líder social. Ahí quedó una parte, una inquietud de cómo retratar una búsqueda de algo que no existe: una búsqueda no solo de la figura paterna sino una búsqueda del legado.

Pareciera entonces que se trata de una biografía más que fruto de sus propias inquietudes como director.

Yo comparto ciertas similitudes con la historia de Heraldo. Crecí sin papá y también busqué ese referente paterno. La relación entre padre e hijo es muy difícil, es muy frágil y tiene que construirse. No es como la de la madre que ya viene dada por la naturaleza de manera fuerte. Por eso es comprensible que uno vaya encontrando padres en otras personas.

Sin embargo, en la película la búsqueda no rinde frutos, al menos
no frente a los ojos del espectador. Nunca sabremos si este hombre
va a encontrar o no lo que está buscando.


Exacto. Y ahí vienen otras dos semillas que ayudan a germinar el origen de esta propuesta.  Había dentro de esa búsqueda algo que me llamaba la atención, es el mito de Sísifo, más puntualmente el que reinterpreta Albert Camus, que plantea ese tipo de búsquedas como interminables y cíclicas. Cuando el individuo cree que encuentra la respuesta, esta no tiene sentido y aparecen nuevas búsquedas. Es, si se quiere, un héroe irónico. Ahí hay otro punto de encuentro con la película anterior porque uno todo el tiempo esta reinventando, entrando y saliendo de lugares.

Alicia y Heraldo son dos protagonistas atípicos, pasivos. En este sentido, ¿cómo es el protagonista que le interesa?

Les apuesto a estos héroes pasivos que casi son testigos de lo que está pasando a su alrededor y por esto me he planteado personajes del común que aparentemente no tienen características importantes. Son seres que no pertenecen al lugar, que están en un trayecto, un tanto displicentes, a los que el público  tarda tiempo en conocer. Me gusta que las motivaciones de los personajes se conozcan tarde, ese principio de incertidumbre. Que el público sospeche si es un bandido, un soldado o un mensajero. Sé que son protagonistas que no logran una conexión rápida con el público pero lo que yo trato de hacer, no sé si lo logro, es que las situaciones que ocurren alrededor de estos personajes pasivos le ocurran también al espectador.

Supongo que en este ejercicio dramático también juega un papel importante el montaje. En el caso de ‘Sal’ alterna entre varios momentos en la vida del protagonista, llegando incluso a parecer más un capricho que un propósito.

En un momento la estructura de la película tuvo tres capítulos que eran independientes de la historia del desierto: una isla, un restaurante chino y al final había otra que era una historia de un teatro de sombras chinas. Eran limbos en las que se repetía la misma historia de este hombre que siempre está queriendo huir. De hecho, se trataba de algo más expresivo que narrativo. La isla se iba a contar como un recuerdo de su pasado, el restaurante era una alucinación producto del cactus que se come en el desierto y el teatro chino era un sueño. Sin embargo, muchas de estas cosas cambiaron en el montaje y al final decidimos concentrarnos más en el tema más relevante de la historia.

Que es...

Tiene que ver con el destino, con el devenir. Con esa idea de que uno cree que las metas son un destino pero en realidad son el camino. La historia de Sísifo se ve como una tragedia pero en realidad, cuando el personaje entiende cuál es su destino, lo domina. Es irónico, dominas la comprensión de algo que es inevitable.

Hablemos un poco del universo de sus películas. En ‘La sirga’ la laguna de la cocha y en ‘Sal’ es el desierto de la Tatacoa...
Una vez un profesor que tuve dijo que si una historia está bien escrita, se pueden contar en cualquier lugar. Yo creo en parte que eso es cierto; sin embargo, con mis dos películas me he dado cuenta de que el espacio sí es relevante. Particularmente en ‘Sal’ quería hacer una abstracción de los personajes, algo así como verlos por microscopio, por eso el aislamiento, el desierto. El cine no es como el teatro donde el lugar es un simple decorado, en el cine el clima afecta a los personajes y por tanto a la película, a la historia y al público.

Sal película

William Vega da instrucciones de interpretación en el rodaje de 'Sal'.

Especiales para El País

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad