Ricardo Silva Romero retrata a su familia en el libro ‘Historia oficial del amor’

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Ricardo Silva Romero entrega pistas para entender este país, a través de su familia, en su última novela.

Ricardo Silva Romero retrata a su familia en el libro ‘Historia oficial del amor’

Abril 12, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Lucy Lorena Libreros | Periodista de El País
Ricardo Silva Romero retrata a su familia en el libro ‘Historia oficial del amor’

“La novela muestra que este país no ha cambiado en los últimos 80 años. No hemos aprendido”: Ricardo Silva Romero, escritor y periodista.

Ricardo Silva Romero entrega pistas para entender este país, a través de su familia, en su última novela.

Es que muchos de los dramas y personajes de su familia merecían un espacio en sus ficciones. Ricardo Silva Romero comenzó a presentirlo desde los tiempos de ‘Walkman’ y ‘Relato de Navidad en la Gran Vía’, que conocieron la dicha de la imprenta en 2013.

El asunto vino a convertirse en una certeza un año más tarde cuando apareció ‘El libro de la envidia’, novela en la que narraba el complot que se armó en Bogotá para asesinar al poeta José Asunción Silva, pariente lejano suyo, a quien la historia injustamente había presentado como un tipo bobalicón que, llevado por deudas y penas, no tuvo más remedio que dibujarse un círculo alrededor del corazón para pegarse un escopetazo certero.

Por esas páginas transcurría, de alguna forma, la historia de su familia paterna. Lo que ahora propone Silva en su reciente novela, ‘Historia oficial del amor’, en un largo buceo por el océano de su historia materna hasta llegar a los días del abuelo Alfonso Romero Aguirre, un liberal de hueso colorado, un senador de refinada oratoria que vivió su época política más agitada en los años 30 y 40 cuando el Congreso era realmente un espacio para la discusión de las ideas.

Un representante de “esa generación de políticos que creían en el debate y que podrían enderezar a Colombia luego del largo periodo conservador que llenó de taras y vicios al país. Una generación que discutió cómo salir de ahí y modernizar a Colombia”, dice Silva.

De ese abuelo que acabaría por marcar con hierro caliente a toda una familia sin sospecharlo, Ricardo Silva reconstruye un duelo de oradores del que él fue protagonista: lo vivió junto a Laureano Gómez, por entonces el principal líder conservador de la épica. “Ese debate es una obra de arte. Es imposible que hoy haya un Laureano Gómez, es decir, un tipo conservador, pero que sea articulado y brillante. Y lo mismo un liberal, en el estricto y romántico sentido de la palabra, como mi abuelo”.

Pero al abuelo solo  podremos conocerlo en detalle hasta las páginas finales. Porque lo que el autor propone aquí es una suerte de diario 

que comienza en el presente, en enero de 2015, y viaja hacia el pasado, casi 80 años. Un auténtico viaje a la semilla.

Los protagonistas de esta historia son Eduardo Silva y Marcela Romero, sus padres. Su historia de amor, sus luchas, sus contradicciones, que no se distancian mucho de la vida que logra construir una pareja de clase media que ha creído siempre más en el poder de la palabra y el estudio que en las preocupaciones ligadas a cómo desaguar los bolsillos y darles gusto a los hijos en los centros comerciales.  

Pero en esa reconstrucción que logra Silva Romero —y que le tomó cuatro extensos meses de investigación, en los que acumuló cuarenta y tantas horas de grabación entrevistando a sus padres, a sus tíos, primos y conocidos, ensuciándose los dedos de tinta de tanto ojear periódicos viejos y conversando largamente con historiadores como Jorge Orlando Melo, Álvaro Tirado y Gonzalo Sánchez— el novelista que nunca se ha olvidado de ser periodista, un buen reportero, nos entrega pistas para entender este país.

“Cuando empecé a pensar qué era lo que quería contar en esta novela pensé en narrar la historia de mi familia y cómo ella ha llevado una relación con su país. Cómo esta familia ha lidiado con Colombia desde mis abuelos hasta hoy. Es también nuestra historia nacional en estos últimos años, y tantas revoluciones fallidas y violencias de toda índole; unos intentos desesperados por armar país. Pero, al mismo tiempo, de cómo una familia sufre las consecuencias de lo que se cocina en el poder. Porque la gente se la pasa pensando que lo que deciden los poderosos en nada los afecta. Yo descubrí que mi familia, a lo largo de su historia, fue muy consciente de eso”.

Entonces la novela nos cuenta  la esperanza, en tiempos de trinos y redes sociales, que se vivió durante las elecciones presidenciales de 2010, cuando se creyó torpemente que había llegado la hora de Antanas Mockus en la Casa de Nariño, hasta las heridas que aún siguen abiertas en Colombia, como el asesinato de Gaitán el 9 de abril del 48; los magnicidios de Luis Carlos Galán, Low Murtra y Carlos Pizarro, y otras muertes que dejaron huella en la historia de su familia como la de tío Alfonso Romero Buj, que perdió la vida a manos de un grupo fanático ubicado a la izquierda de la izquierda.

Por eso es que en esta novela, dice su autor, los personajes “viven muy interesados en hablar sobre política y la vida nacional. Y desde esa mirada debatir, tal como lo hacía el abuelo tantas décadas atrás, sobre un país que puede irse por la borda y desbocarse en cualquier momento”.

Un país al que, parece, solo lo ha salvado y redimido el amor. Y la palabra. Y, claro, la buena literatura.

 Historia Oficial del Amor  Ricardo Silva Romero. Alfaguara.  “Voy a contar hacia atrás la historia de mi familia. Voy a narrar al revés su destino, su karma y su suerte. Voy a describir el crimen de 1976, el escándalo de 1969, el duelo de 1935, y todas las persecuciones que nos han hecho sentir condenados a Colombia, pero después de relatar la noche de 1989 en la que por poco nos salvamos de la muerte”.
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